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La cola de Belén Francese opaca por completo la enorme pelota sobre la cual apoya sus considerables tetas. La dueña de uno de los ortos más espectaculares de la Argentina es capaza de generar reacciones animales irracionales que desembocan en ataques sexuales espontáneos. No es para pensar, atacá directo.
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Si todavía dudás de que somos simples animales, esta foto de Belén Francese en cuatro te saca la duda. Una perra en celo.
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Te deja sin aliento la turra, es como si te hubieran pegado un pelotazo en la boca del estómago, es como que se te tensan todos los músculos como una fiera lista para el momento del ataque. Porque no queda otra que atacar, pero no en sentido metafórico, arrimar con un chamuyo, no. Acá es para dejar la civilización de lado, porque el culo de Belén Francese no es humano, sino que pertenece al mundo animal. Belén es una bestia que te retrotrae al mundo primitivo y despierta en vos instintos que hacía eones permanecían dormidos, ves ese culo, esa boca híper petera y le querés desgarrar las entrañas con el garrote de carne. Fijate cómo estás, tus músculos tensos, las pupilas dilatadas por la excitación, el corazón que late fuerte, los ojos fijos en la presa. Esto no es “amor”, esto ni siquiera es sexo, es una puro instinto de supervivencia — de perpetuación de tus genes. Vos viste ese culo primero y es tu leche la que lo va a llenar, le guste a ella o no. Y a la mierda con código penal, esas son normas para el neocortex, pero ahora tu cerebro
está dominado por el complejo reptílico, la parte más primitiva de tu mente. Sí, sos una bestia y a mucha honra, porque es gracias a este instinto que tus ancestros hicieron posible que tus genes pasaran de la prehistoria y llegaran al siglo veintiuno. No fue pidiendo permiso, o “haciendo el verso”: tus antepasados atacaban cuando se topaban con una reproductora excepcional como Belén Francese. Así que dale nomás, matala, y nada de hacerte el amante tratando de durar, acá es al revés, es a ver cuán rápido le podés llenar el papo de leche. Antes de que venga otro, antes de que la nena se distraiga con otra cosa. O cuánto tiempo más creés que Belén Francese va a estar sacando culo esperando a que te decidas? Cazala de los pelos y dale lo que obviamente pide, que maravillosamente coincide con lo que vos le querés dar. Estrolala contra una pared, apoyátela y mientras le arrancás esa ridícula bombachita blanca dale en el oído una orden terminante “Tevra omortuta confuruda”. Cuando el
reptílico habla, el neocortex no entiende, pero quedate tranquilo que Belén va a escuchar bien clarito”ahora sos mía hija de puta, abrí bien los cantos” y se va a relajar sabiendo que consiguió lo que quería, un macho dominante que la llene de leche. Y dale para el campeonato, porque ese culo merece hectolitros de esperama y así van a estar orgullosos tus antepasados, cuyo lema era simple “garrote mata galán”. Ni billetera, ni parla, nada. Claro que el doble (o triple mensaje) de Francese va a tratar de confundirte diciendo que para ganarla tenés que ser “humilde, con buenos códigos y con rectitud.” Mentira para giles. El primero que la ve y tiene los huevos para atacar y someterla, se la lleva. No duermas!
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Belén Francese exhibe redondeces cárnicas que desafían cualquier geometría, pero cuidado, no te confundas. “En las fotos laborales soy una bomba sexual, una perra” reconoce ella misma, “pero en la realidad, en mi vida, soy súper espiritual”. Si claro, por supuesto Belén, claro, se nota que sos devota del bulto. Pero qué hace Francese cuando le pica la cotorra? “Si me agarran ganas, me pongo a rezar.”
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Belén Francese se reconoce perra, pero niega ser gato. “En una charla con Dios hice votos de castidad”. Se nota, no?
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Las chichis también tienen un segmento primitivo de sus cerebros que se enciende de deseo cuando le aprietan los botones adecuados. Esto fue exactamente lo que pasó en la fiesta lesbiana de las chicas del “Champán las Pone Mimosas” según cuenta Belén Francese, que estuvo en el medio del quilombo (literalmente). “Después de la fiesta negra, alguna de las chicas se fué mojada a la casa”, dice la culona confirmando los rumores de que la ya famosa fiesta si bien comenzó como un truco publicitario, algunas aprovecharon la oportunidad para probar qué se siente y terminaron mojaditas. Sin ir más lejos, una de las más chiquitas con pinta de inocente se habría animado a practicarle sexo oral “en joda” a otra participante, y así fue como se habría generado la “humedad” que denuncia Francese. Y si seguís incrédulo, tené en cuenta que Belén Francese ya no está en la obra del Champán (o sea, para qué seguir promoviendo, ya fue) y además hace unas semanas que se está comportando como si desayunara pentotal sódico: dice la verdad a
rajatabla. Por ejemplo, Francese también denunció que a Reina Reech y Valeria Archimaut “las une una relación muy pero muy íntima”. Belén tiene un orto y tetas que instigan literalmente al delito, pero por favor no te confundas porque ella aclara que no es gato, y es perra pero sólo profesionalmente. “En las fotos laborales soy una bomba sexual, una perra; pero en la realidad, en mi vida, soy súper espiritual”. Es verdad, a esta adoradora del divino bulto la espiritualidad le rebalsa por todos lados y tiene una estrategia para evitar la tentación. “Si me agarran ganas, me pongo a rezar”, dice la adoratriz. Belén vení, arrodillate y rezale a ésta.