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Beatriz Salomón y el Perro Aschucarro

La Turca Salomón desnuda en la Playboy retro

La Turca Beatriz Salomón sonríe en su época de esplendor, cuando acompañaba a Alberto Olmedo en No Toca Botón, en aquellas épocas del “Destape” argentino. Eran épocas de un descontrol inocente, la falopa y el descontrol sexual recién arrancaba en la Argentina que venía de la dictadura.


Adalberto Aschucarro

Adalberto “Perro” Aschucarro, notable defensor del Blooming Club en el fútbol boliviano, cuenta su romance con la Turca Salomón en Notiblog.

En esta nueva edición de Notiblog Retro, la estrella del fútbol boliviano Adalberto Aschucarro, nos confiesa a cara de perro todos los detalles de su romance con la Turca Beatriz Salomón. Bajo el título El Hombre Equivocado, y con su endiablada pluma, el ex crack relata su amorío con la Salomón, una de las chicas del recordado capocómico Alberto Olmedo en No Toca Botón, el programa que definió el curso erótico de toda la década del ochenta, cuando imperaba el destape y el Negro Olmedo tomaba cocaína en antros como Paladium. A pesar de ser un relato a cara de perro, Notiblog recomienda leerlo como obra de ficción, ya que los deseos incumplidos del crack boliviano —bautizado “El Perro” por su garra cuando hacía defensa— le hayan hecho creer hechos que sólo existieron en la merquera imaginación de quien llegó a lo más alto del fútbol mundial, ya que jugó en las alturas de la ciudad de La Paz, Bolivia. Las fotos de Beatriz Salomón desnuda son de la Playboy de hace veinte años atrás, cuando la garcha de Aschucarro tenía que abrirse paso entre las extremadamente frondosas selvas pilosas de los pubis de esa época.

Beatriz Salomón desnuda en Playboy

Beatriz Salomón exhibe toda la fuerza de la turca con unos pechos divinos, pero terminó casándose con un bufarrón.

El romance con Silvia duró poco, pero me abrió la puerta a ese selecto entorno que rodeaba al Negro Olmedo. De allí surgió quien significaría mi primera y más entrañable amiga del ambiente artístico: la turca Beatriz Salomón. Solíamos conversar largo rato de nuestros humildes orígenes y ambiciones laborales; pero siempre recalábamos en las cuestiones del corazón y sus vicisitudes. Tenía un arrastre impresionante con los hombres y le llovían las más diversas y tentadoras ofertas. Mas tenía un karma que veo mantiene hasta el día de hoy: siempre se enamoraba del hombre equivocado.Anhelaba formar una familia con “Su mirada decía algo más, despertando en mí un súbito deseo de partirla en dos como un queso cuartirolo .”alguien que la quisiera y respetara. Solía compararla en el reino de los ofidios con una boa constrictora impactante y bonachona, sin un miligramo de veneno. Abriéndose paso entre ponzoñosas cobras negras y yararás de la cruz en la espesura de la jungla de la farándula. Yo gozaba el privilegio de visitarla en sus camarines de TV o teatro y siempre le llevaba flores para alentarla. No tardé en darme cuenta que su mirada decía algo más, Beatriz Salomón desnuda en Playboydespertando en mí un súbito deseo de partirla en dos como un queso cuartirolo sobre los sólidos cimientos de solidaridad y amor que habíamos construido.Cierta noche a la salida del teatro fuimos a su casa. Estábamos mirando una serie de fotos de su infancia y viaje de egresados sentados en el living. Llevaba una camisa de seda blanca peligrosamente entreabierta. Desde sus hombros yo relojeaba un pezón oscuro y rígido besando la delicada tela. La cercanía, el perfume y su leonina cabellera comenzaron a insuflar sangre al cuerpo cavernoso de mi verga que se expandía a mayor velocidad que el universo. [Agradecemos al notibloguero GaVriEL KuerVo por enviarnos este material de Beatriz Salomón, es mejor que el que teníamos, gracias!]

Beatriz Turca Salomón desnuda en Playboy

Beatriz Salomón muestra en esta foto la clásica pelambre púbica de la época, que de todas maneras de acuerdo a muchos lectores sigue vigente en muchas argentinas hasta el día de hoy. Depiladas totales, semi-rapadas, pelo a fondo, hay para todos los gustos. Habría que ver qué “corte de pelo” usa la Turca hoy, seguramente no se dejará la parva como en esa época.

Beatriz Salomón desnuda en PlayboyBeatriz Salomón desnuda en PlayboyBeatriz Salomón desnuda en Playboy

Beatriz Salomón en bolas en Playboy, alucinante para la época

Beatriz Salomón ríe desnuda, en la época de fama y fortuna. Hoy reclama alimentos al come trabas de su esposo para alimentar a sus hijos adoptivos.

Reíamos mucho y en toda ocurrencia aprovechábamos para levantar la vista y mirarnos cada vez con más fuego. Un tímido y suave beso en los labios no tardó en llegar. Comencé a desviar mi boca besando sin interrupción toda la longitud de su cuello. Mi mano izquierda abrazaba su nuca y la derecha desabotonaba la blusa con el cuidado extremo con que se desactiva una bomba de tiempo. Ella jadeaba y respiraba hondo mientras yo seguía haciendo mi trabajo de orfebre, “Interné mi nariz en ese maravilloso bosque de pelos con la esperanza de hallar la profunda vertiente que humedeció la tanga”.cincelando con mi lengua esas magníficas y bronceadas tetas, que el Dios Febo había acariciado en la soleada tarde. Continué mi peregrinar descendente por su cuerpo hasta dar con la arrugada falda en su cintura como consecuencia de la posición de sus piernas que apoyaba y cruzaba sobre mi espalda. Me encontraba arrodillado sobre el sillón de pana con la cabeza entre las desnudas piernas de Beatriz sintiendo sus manos en mi cabellera que tenían el solo objetivo de orientarme a su ardiente Beatriz Salomon y su impresionante cola desnudavulva. Me las rebusqué para separar ese calzón mínimo negro, transparente y mojado. Interné mi nariz en ese maravilloso bosque de pelos con la esperanza de hallar la profunda vertiente que humedeció la tanga. La calentura que habíamos agarrado necesitaba un escenario y no había otro Alberto Olmedo y los desnudos de sus chicas marcaron una épocamejor que su cama de dos plazas. Nos encaminábamos hacia allí cuando justo en la puerta de su habitación nos detuvimos un instante. Beatriz necesitaba la seguridad que esto no sería una aventura de una sola noche y que de ahora en más la relación pasaría a la calidad de noviazgo. Yo le prometí que todo sería a su modo, con el mismo cinismo con que el turco Menem juraba por Dios, la patria y los Santos Evangelios en el año ‘89. Desde atrás miraba obnubilado esas hermosas pantorrillas montadas en los tacones de sus finas sandalias.

Beatriz Salomon, la Turca desnuda con su concha peluda al viento

Esta foto de repente podría ser de una producción de Maxim, parecida a la que hizo con Carla Conte estilo egipcia. La diferencia claro está es que Maxim no muestra pezones ni mucho menos pelos púbicos. Increible que esto era ayer, y el éxito de Maxim en el mundo es justamente porque no muestra nada, entonces las mujeres y novias no se enojan cuando te caés con la revista a casa. Marketing.

Beatriz Salomon, una diosa de los ochenta ahora reventada mal

Lo que habrían garpado muchos en el pico de su fama para tenerla así, en bolas y en cuatro para entrarle a piacere toda la noche.

Le quité la pollera y el calzón y se recostó boca abajo en medio de su mullido somier. Mientras yo me desvestía no despegaba la vista de ese sensual culo que se me ofrecía orondo a mis ojos. Subí a su humanidad y por un instante sentí el deseo de desflorar su ano en seco. Reprimí el impulso ya que supuestamente se trataba del comienzo de una relación amorosa y además no tenía el ánimo de tratarla como una trola cualquiera. Le punteé la puerta de su hendidura como un soldador lo hace con su electrodo y empuje con delicadeza buscando el fondo de la cuevita. Entraba y salía suavemente y cada tanto Alberto Olmedo y los desnudos de sus chicas marcaron una épocaAlberto Olmedo y los desnudos de sus chicas marcaron una épocamiraba los anillos que su blanco afrechito tatuaban en el cogote de mi pija. Beatriz era una mujer muy ardiente y se echaba un polvo tras otro como una verdadera multiorgásmica. Me encontraba al límite de estallar cuando me pide poder mamarla un poco. Accedí gustoso a su pedido y siempre de rodillas frente a ella le ofrecí la oblea para que la comiera. Su técnica era magistral . Ejercía presión con sus labios evitando el roce con los dientes y una mano pajeaba la base del pene. No pude más y una lava ardiente emergió de mis entrañas. Ella tragó si desparramar una gota como si se tratara de un saludable jarabe para la tos. Nos vimos un tiempo más pero todo terminó cuando comenzaron las presiones por matrimonio… Una vez más la Turca Salomón había elegido el hombre equivocado.