Andrea Rincón te la para de pecho
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Rincón pone la cola, pero tiene un trauma con el sexo anal. Hay que romperle el bloqueo! |
Sabías la que se venía, pero cuando Andrea Rincón peló las tetas, nada pudo prepararte para el impacto: las dos gemelas se te vinieron encima como las torres al Bambino Veira y quedaste arrinconado. “Cumplí mi fantasía de hacerlo en el baño del avión” dice Rincón, “ya lo había hecho en un micro y ahora fue en el aire.” Aire era lo que te faltaba a vos, porque la cara te quedó aplastada entre esos dos airbags como si en vez de estar en el avión con la morocha hubieras chocado un auto de dos volantes. En ese momento crítico apreciaste el laburo del flaco de polera durante una turca, que aún bajo presión se las ingenia para disfrutar. “De chica no disfruté mis lolas” acota Andrea, “porque a los 13 años ya las
tenía casi de este tamaño pero todavía no me había desarrollado.” Dios le dió pan a una Andrea sin dientes, aunque pensándolo bien no es mala idea: te protege en caso que durante un pete se le ocurra morder el pancho. “Al principio las lolas me daban vergüenza, me costaba convivir con ellas” sigue explicando Rincón, “pero ahora ya no, ahora me dan de comer, jaja!”. Y ya que está vos también dale de comer, porque Andrea siempre está con ganas de picar algo, pero por favor que la salchicha no sea de copetín. “Chiquita y juguetona es mentira” dice la morocha saliendo al cruce del lugar común, “el mínimo para mí es una mediana, porque me pasó de encontrarme con algo muy chiquito y fue terrible… lo que nunca hay que hacer es reírse como hice yo.” La risa es
cruel, pero tiene razón: para domar esta yegua se necesita buen facón y un gaucho con huevos como boleadoras. “Es que de tanto ver hombres me doy cuenta al toque si tienen actitud” dice Andrea y vos te preguntás de qué laburaba que conocía tantos pibes, “y a mí me gustan bien machotes, que tengan barba y hablen reo. No los que tienen cara de nena y se ponen cremita.” Pero si querés atacar por retaguardia la cremita te va a dar más resultado que hacerte el malo, porque a este camión no le gusta que le fuercen el baúl. “Con el sexo anal tuve una mala experiencia” dice Andrea Rincón, “era la primera vez y fue muy doloroso, tanto que me traumó. Así que ahora no doy la cola siempre, porque para disfrutarlo tiene que haber confianza y ser el momento adecuado.” Es cuestión de encontrar el momento, porque con ese ojete el agujero lo encontrás seguro!
Bajate el Video de Andrea Rincón
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