Andrea Rincón, murguera sospechosa
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El topless de Andrea Rincón venía en baja antes del tuneo. |
Te habías prometido que nunca ibas a caer por una murguera barata como Andrea Rincón, pero bastó que te flasheara las tetas para que cambies de opinión más rápido que lo que tarda la bombacha de la ex Gran Hermano en caer al suelo. Y nadie te puede culpar, porque las pochas de Andreíta se ven impresionantes, como dos perfectos bollos de pizza listos para amasar y cubrir con muzzarella fresca luego de una buena turca. Pero no te gastes todos los lácteos en las dos pizzas, porque la guacha de Saavedra es bien comilona y va a querer que también le rellenes la empanada con
quartirolo de elaboración propia. “Es que no puedo vivir sin sexo”, dice la morocha realitosa, “en la Casa pasé una privación muy grande de sexo hasta que terminé concretando”. Y Andrea no caretea, la música parecía aumentarle sus ya elevados niveles de putez en sangre provocándole ataques ninfómanos que la morocha intentaba calmar refregando orto y papo contra el caño de una manera que te hace olvidar de cualquier objeción que puedas tener. Justamente para atender una de esas objeciones, la morocha se hizo un recapado de los neumáticos, que si bien eran naturales y abundantes, estaban un poco “en baja” como podés
ver en el perfil de la foto de arriba. “Me las levanté un poco para poder trabajar como modelo”, y aunque cueste creerlo ya pegó una campaña de lencería, un avance impresionante para una morocha que hace menos de dos años vivía en una pensión. “Llegué a dormir en una plaza, mi viejo me echó de su casa a los 18 años” recuerda la murguera, “por eso ahora aprovecho las oportunidades que tengo”, lo
que obviamente incluye también las sexuales. “Necesito hacer el amor cada media hora”, dice Andrea Rincón y si chequeás el video abajo le vas a creer al ver el hambre de ese tajo que le come el vestido por adelante y los cantos que mastican tela por detrás —imaginátela moviéndose así encima tuyo. Terrible atorranta!
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