Andrea Estévez, desnuda en Playboy
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Andrea Estévez pela chabomba de un tamaño que sólo Playboy Argentina puede tolerar. |
El comienzo es bueno. La morocha se pone en bolas, se calza una camisa leñadora de hombre como para indicar que le falta uno y se acomoda para tocarse a piacere. Abre las gambas y tira la cabeza para atrás tipo “que sea lo que el papo quiera” y baja una mano como para ahorcarse la gallina. Corten! Y sí, la película erótica protagonizada por Andrea Estévez arrancó bien pero no pudo continuar porque después de todo, es una producción para el conejo trolo y se sabe que Playboy Argentina evita todo lo que pueda ser erótico o sexual. Labios inferiores? Ni en pedo, si ni siquiera muestran pelos de pubis ya. Pezones sí, siempre que la pose sea como para mostrar la “moda primavera verano” en una revista de mujeres. “Mi límite en el desnudo es cuidar una línea de laburo” dice Andrea Estévez,
una morocha que quizás hayas visto Patinando por un Sueño o quizás como secretaria de Impacto Chiche. “La verdad no me gusta desnudarme por el sólo hecho de hacerlo, pero sí lo haría en una novela o en una película” intenta aclarar la patinadora pero las fotos de Playboy la desmienten, es obvio que la oferta del conejo pudo más que sus declamados límites, y con buena razón: agachando un poquito sus principios logró la tapa de la Playboy local, que no es muy difícil pero paga bien y la pone en compañía de minas mucho más conocidas. Para Andrea Estévez la tapa de la revista parece ser un extraño premio a una carrera donde realmente se rompió el culo pero en sentido figurado y no real como otras
famosas. Si la viste patinando por un sueño con clase y gracia no es casual — la morocha dedicó 19 años a entrenarse como bailarina clásica y llegó a estar en el Teatro Colón junto a figuras serias como Julio Bocca, Maximiliano Guerra y Eleonora Cassano. Bien ahí Andrea, pero ahora que bajaste del Colón al Infierno del Dante Tinelli, podrías haber pelado la cotorra. Habría sido alucinante por ejemplo que hagas la clásica apertura de ballerina con el papo abierto como una empanada árabe contra un cristal de vidrio cosa de tomar una linda fotito desde abajo. No Estévez, esa foto no tiene porqué ser obscena si el fotógrafo sabe lo que hace, cosa que claramente no es el caso del que
sacó las fotos para Playboy. Otra oportunidad perdida por el conejo del orto, que ya ni siquiera respeta el la relación inversa entre popularidad y papo, porque la morocha no muestra ni el pubis a pesar de no ser conocida, y eso que tuvo oportunidades de destacarse. Andrea Estévez estuvo en programas de alto rating como Gasoleros, Campeones, Vulnerables, Sin Código y Los Simuladores. La morocha es una verdadera tapada no solamente a la hora de hacer fotos sino también con su carrera: la ves en Patinando y es bailarina del Colón, la ves con Emilio Disi y es una actriz que egresó del Teatro San Martín. De nuevo Andrea — si bajaste un cambio de Shakespeare a Gasoleros, porqué no te bajaste la bombacha como corresponde en Playboy?
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Andrea Estévez ríe al cobrar guita sin mostrar el papo. |
Para pelar como corresponde, Andrea Estévez podría haber usado su estudio actoral y hacer ese conocido personaje, el de la típica petera argentina sedienta de leche y fama dispuesta a todo por salir en tevé y revistas para subir la tarifa privada y quizás enganchar un jugador de fútbol. “El mío fue un camino distinto” explica Andrea Estévez, “el primero que me dió una posibilidad en tele fue Gerardo Sofovich cuando fui secretaria en Tiempo Límite”. Corten! Pará morocha que esa película ya la vimos, el Ruso te debe haber dado algo más que una “oportunidad”, y que hayas comprobado eso de que la fama cuesta. “Después trabajé con Emilio Disi
en Marido 4 x 4″ agrega la morocha para desmayo de sus profesores de arte dramático del San Martín. Andrea Estévez dice que su vida de bailarina y actriz seria cambió cuando le rompieron (no pará malpensado) “el pié durante una función con el Boston Ballet en Nueva York, ahí empezó todo”. Y cuando el pié roto la marginó del ballet, la morocha usó su metro setenta y cinco para laburar de modelo, viajó por todo el mundo y ya de vuelta en Buenos Aires, se le ocurrió presentarse en un concurso de belleza y, fiel a su estilo de tapada, fue elegida Miss Argentina 2001, así de onda. De onda también se le ocurrió hacer un
entrenamiento antiterrorista. “Hice un curso de manejo de armas de guerra en lucha antiterrorista, fueron seis meses en el Tiro Federal”, dice la versátil morocha, “me pareció que manejar armas es importante para hacer una tira o un policial, también me enseñaron bajar deslizándome por una cuerda y tirar patadas”. Estévez, si pasaste del Colón a Patinado, del San Martín a Gasoleros, de Agustín Alezzo a Emilio Dissi, ahora tenés que pasar del Tiro Federal a tirar la goma. A vos que te gusta “aprender de todo”, bajá a ésta a ver cómo manejás la pistola de carne.
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