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Amalia Granata desnuda en Playboy

Amalia Granata

Bien por Amalia Granata desnuda en Playboy, en la foto se tapa los patys pero muestra la cotorra sin problemas. “Ya no me queda nada virgen” dice la rosarina luego de pasar por Robbie Williams y el Ogro Fabbiani, “no me queda nada por hacer, en el sexo ya hice todo lo que se puede”. Más vale que le creas.

Amalia Granata

Amalia Granata pela las pochas y las amasa como si fueran dos bollos de pizza. Ponele queso!

Todas se merecen una nueva oportunidad, y más si pelan la concha con tanta naturalidad como Amalia Granata en la foto de Playboy. Muchos descartaron a la rubia cuando su mal momento interior parecía reflejarse en el exterior, pero ahora cambia la tendencia posando con la cotorra afeitada con la misma naturalidad con la que se echó un rico meo en el jardín de Gran Hermano Famosos al tercer día de haber entrado. Puede que la rubia rosarina no sea la más refinada, pero tampoco son muy finas las cositas que vos le harías si la tuvieras frente a vos mirándote con esos ojos y actitud de gato experimentado. “Ya no me queda nada virgen” dice la rosarigasina como si hiciera falta que aclarase, Amalia Granataaunque el tajito que muestra de frente parece bastante modesto si considerás que por ahí salió la hija que tuvo con Fabbiani. “El Ogro es un caprichoso y muy inmaduro” dice la rosarina del padre de la criatura “especialmente cuando le pido que se haga cargo de Uma, su hija”. Es que la rubia de caprichosa o vueltera no tiene nada, y menos a la hora de entregar el rosquete. “No tengo nada virgen porque para mí la cola no es tabú, sino todo lo contrario” confiesa Amalia Granata y vos empezás a entender cómo fue que el Ogro Fabbiani le vió el orto y acabó para el culo, aunque después de verla en esta producción quizás tenga ganas de Amalia Granatacantarle como el tango “Qué me importa tu pasado, no llorés mi buena amiga, no es delito haber rodado en las vueltas de la vida.” Las fotos de Amalia Granata en Playboy deberían hacer subir la cantidad de interesados, pero la rubia igual sabe cómo arreglarse sola, sino fijate cómo se baja una mano en la foto de la izquierda. “Es que la masturbación femenina tampoco es un tabú” aclara la rosarigasina, “me la hago siempre que tengo ganas.” Amalia, pasá por Notiblog que los chicos te van a dar una mano cuando necesites!

Amalia GranataAmalia GranataAmalia Granata

Amalia Granata

Amalia Granata deja escapar para vos una hermosa pocha pero no dejes que ese paty jugoso te haga perder de vista la manito que tiene en la cola, porque la rubia tiene ganas de clavarse algo plástico. “Ahora quiero de probar con un consolador” dice la rosarigasina insaciable, “mis amigas dicen que cuando lo conocés no querés saber más nada con los hombres!”. Atorranta como te gustan.

Amalia GranataAmalia GranataAmalia Granata

Amalia Granata entrega la colita

Amalia Granata

Amalia Granata despliega el orto que hizo caer a grandes como Robbie Williams y futbolistas como el Ogro Fabbiani. La rosarina dice que no tiene ningún tipo de tabúes con el sexo, tocarse a pleno, besar amigas y entregar la cola a pleno son todas cosas que le encantan. También tiene planeado comprarse un consolador.

Amalia Granata

Amalia Granata ofrece petes “al paso” al mejor estilo rosarino y apertura mental y de gambas.

La propuesta de Amalia Granata es simple pero efectiva, la rosarina ofrece carnes firmes y una actitud más que flexible donde realmente cuenta. “Ya no tengo nada virgen” anuncia la rubia como si a vos te fuera a sorprender, “no me queda nada por hacer, en el sexo ya hice todo lo que se puede”. Que si le hicieron la cola, preguntás? Pero claro, la entrega con toda la frecuencia que requiere sus saludable nivel de putez. “No me queda nada virgen porque para mí la cola no es tabú, sino todo lo contrario” explica la rubia y uno se queda pensando en ese ubaldinesco “todo lo contrario” que es un equivalente de “me caben todas las que quieras”. Y así fue que Amalia Granata descubrió una de las leyes básicas de la alquimia vedeturril: que Amalia Granatalas puertas de la fama se comportan como el culo, o sea que sólo se abren cuando lo haga el upite de la interesada. Y el de Granata no está para nada cerrado, sino “todo lo contrario”. “No soy frígida ni a palos” confirma Granata, que además dice que “con el tiempo aprendí a ser súper egoísta en las relaciones, porque al final lo importante es que yo quede satisfecha.” El egoísmo sexual de la rubia es buena noticia en tanto le aumenta el nivel de putez que hace que le puedas rellenar todos los agujeros del cuerpo, pero cuidado de no llenarla del todo porque el chiste te puede costar caro (sino preguntale al Ogro Fabbiani, que ahora tiene que garpar 20% de lo que gana en Newell’s). La maternidad y algunos problemitas con la hinchada leprosa hicieron que los hombres no Amalia Granatase le acerquen tanto, pero la rubia no tiene problemas en hacer justicia por mano propia. La masturbación femenina para mí tampoco es un tabú, cuando tengo ganas me la hago”, confiesa Amalia y anticipando críticas de sus colegas agrega que “las que dicen que no se tocan, mienten o no saben lo que se pierden.” Y la rosarina claramente no quiere perderse nada, ni siquiera algún lesbianismo liviano cuando pinta. “No tengo problemas en besar a mis mejores amigas”, confiesa la rubia aunque aclara que con amalia granataellas “abro la boca pero guardo la lengua atrás”. Y parece que que la calentura de la rosarina con sus amiguitas le nace después de verlas desnudas. “A mis amigas las conozco completamente en bolas, porque cuando alguna se opera o se hace un tattoo, lo primero que les digo esw “a ver, sacate la ropa que quiero verte bien en bolas”. Igual a Amalia Granata no le alcanza con petear jugadores, besar a sus amigas y bajarse unas manos a la cotorra, la rubia va por más. “Es más, ahora quiero probar con un consolador” confiesa la atorra rosarina. “Dicen que cuando lo conocés, no querés saber más nada con los hombres!”

Amalia Granata

Amalia Granata acomoda la colita ni bien te ve venir y te mira divertida para confirmar que está lista para que le destapes el upite con la sopapa de carne. “No me queda nada virgen” dice la rosarina orgullosa, “porque para mí la cola no es tabú, sino todo lo contrario”. La rubia asegura que en materia de sexo no le queda “nada sin hacer” excepto por usar consoladores a pilas que las amigas le advirtieron que “cuando los conocés, no querés saber más nada con los hombres.” Pero no es para preocuparse, porque con esa pinta de atorranta, seguro que vuelve al consolador de carne aunque no vibre como el eléctrico. Turrísima.

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Amalia Granata merodea mingitorios

Amalia Granata

Amalia Granata tiene una mirada y una cola muy picaronas. Las fotos muestran que la rubia tendría un fetiche muy especial: cuando está caliente y no tiene pija, se desquitaría yendo al baño de hombres. Fijate qué feliz se la ve fregando la cotorra contra el mingitorio, una cosa de locos. El texto que acompaña las fotos de Amalia Granata lo recibimos por email de un admirador tan pirado como ella.

Amalia Granata

Amalia Granata se frota el papo contra el urinal con una sonrisa tan ancha como su tajo picarón.

Yo se Amalia que quedaste un poco molesta conmigo desde aquel día, pero te quiero aclarar que mi intención nunca fue mearte en la cara, dejarte la cola a la miseria o dejarte con el bombo. Son cosas que pasan. Perdoname que haga pública esta situación, pero te perdí el rastro desde que te rajaron de Gran Hermano y te escapaste a Rumania y me quedé con las ganas de aclarar las cosas. No quiero que te quedes con un mal recuerdo o una impresión equivocada de mi, porque no soy un violador, soy un pibe de buen corazón. Por suerte bebota tengo las fotos tuyas entre los mingitorios, porque sino nadie me hubiera creído la que me pasó con vos. Qué querés que diga a mi novia? Que encontré a Amalia Granata en el baño de hombres de un boliche y sin querer me la terminé enfiestando? Por Amalia Granataeso dejame que te cuente bien cómo fue con la ayuda de los chicos del Noti. Arrancamos en casa clavando unas birras como siempre y seguimos con fernet (ahí creo estuvo el error, pero bueh) y salimos temprano para no quedar arruinados en el living. En la puerta del boliche hubo bardo como siempre, y la espera se hizo larga, conclusión que me estaba re meando así que cuando finalmente entramos me mandé directo a los baños a pesar que el patova dijo que eran nuevos y no estaban habilitados. La cosa es que estaban más cerca y entre el engome y la vejiga inflada de la birra no podía caminar. Posta Amalia que al entrar al baño no te vi, pelé la pija a mitad de camino porque estaba desesperado por mear. O sea, no es como vos creés, que yo saqué la pija a lo zarpado porque te había visto, nada que ver. Amalia GranataFui directo a los mingitorios y cuando finalmente empecé a mear, la sensación de alivio fue tan grande que celebré soltando la garcha en pleno meo y levanté los dos brazos mirando hacia el cieloraso como festejando un gol. “Ah bueh, es sin manos la cosa?” dijiste vos y me cortaste el chorro con el sobresalto. No entendía nada cuando te ví topless y con esa tanguita, te juro Amalia que engomado como estaba por el fernet lo primero que pensé fue que me había Amalia Granatametido en el baño de minas, fijate que al verte guardé la garcha como para irme pero vos me frenaste. “No me digas que sos de los que no pueden mear si los miran…” me dijiste vos muy putita. No te quise insultar, pero cuando te vi que apoyaste el el orto contra el mingitorio de al lado, me avivé que no podía ser el baño de minas y te grité. “Qué hacés acá, traba del orto!” te dije. Te juro que no lo dije para ofender, la verdad que por la manera que me marcaste el tobul no podía pensar otra cosa, aparte acordate que era el baño de hombres, yo estaba engomado y no había mucha luz. Además me pareció escucharte decir “si quiero bananas voy a la frutería, si quiero pija voy al baño de hombres”. Vos te lo buscaste — estabas caliente y te refrescaste bajo la lluvia dorada.

Amalia Granata

Amalia Granata muestra en la foto que si bien este año no tuvo mucha suerte, tiene tremendo culo. En Gran Hermano Famosos duró lo que un pedo en el aire, y eso que esa cola debe producir gases grossos. Hay quienes dicen que cuando la rubia dice “quiero pipí” no es porque quiera hacerlo sino tomarlo.

Amalia Granata

Amalia Granata pasea ese orto entre mingitorios para calmar sus viciosos deseos. Perrísima.

Vos decís que yo me zarpé, pero acordate que vos reaccionaste de una manera que voló la cabeza. “Traba yo? Estás seguro nene?” me preguntaste vos mientras te bajabas la tanguita y te colabas dos dedos en la cotorra. A partir de ahí hubo un descontrol, un torbellino de confusión. Vos decís que yo me bajé los lienzos y te dije “cométela toda putita”, pero yo soy un pibe respetuoso, cómo me voy a zarpar así, y menos con una famosa como vos. Yo saqué la garcha para seguir meando, así que imaginate mi sorpresa cuando veo que el chorro de meo en vez de ir al mingitorio va directo a tu cara. No me voy a olvidar nunca de tus ojos claros brillando como los de un gato en la oscuridad del baño mientras me mirabas con la cara empapada de meo. Te juro que no te quise mear la cara, soy un pibe respetuoso, pero no podía aguantar más. Acordate que ya me habías cortado el meo antes y la verdad, un poco me gustó porque Amalia Granataapuntar el chorro a tu cara es mucho más divertido que darle cartelito de Ferrum del mingitorio, así que de onda se me ocurrió apuntar el chorro a tu boca para ver si te lo tomabas. Y ahí vos empezaste a tragar pero después reaccionaste mal, me ofendiste. “Hijo de puta, qué comiste, espárragos?” me preguntaste vos y la verdad me cayó mal porque te metiste la vieja, que cuando preparó los espárragos (con mayonesa y huevo duro, muy ricos, eh?) no tenía idea de que vos te ibas a tomar el meo. Igual el gusto tan malo no puede haber sido porque el líquido en su mayoría era Quilmes Imperial, no tomo birra berreta viste.

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