Amalia Granata merodea mingitorios
|
Amalia Granata se frota el papo contra el urinal con una sonrisa tan ancha como su tajo picarón. |
Yo se Amalia que quedaste un poco molesta conmigo desde aquel día, pero te quiero aclarar que mi intención nunca fue mearte en la cara, dejarte la cola a la miseria o dejarte con el bombo. Son cosas que pasan. Perdoname que haga pública esta situación, pero te perdí el rastro desde que te rajaron de Gran Hermano y te escapaste a Rumania y me quedé con las ganas de aclarar las cosas. No quiero que te quedes con un mal recuerdo o una impresión equivocada de mi, porque no soy un violador, soy un pibe de buen corazón. Por suerte bebota tengo las fotos tuyas entre los mingitorios, porque sino nadie me hubiera creído la que me pasó con vos. Qué querés que diga a mi novia? Que encontré a Amalia Granata en el baño de hombres de un boliche y sin querer me la terminé enfiestando? Por
eso dejame que te cuente bien cómo fue con la ayuda de los chicos del Noti. Arrancamos en casa clavando unas birras como siempre y seguimos con fernet (ahí creo estuvo el error, pero bueh) y salimos temprano para no quedar arruinados en el living. En la puerta del boliche hubo bardo como siempre, y la espera se hizo larga, conclusión que me estaba re meando así que cuando finalmente entramos me mandé directo a los baños a pesar que el patova dijo que eran nuevos y no estaban habilitados. La cosa es que estaban más cerca y entre el engome y la vejiga inflada de la birra no podía caminar. Posta Amalia que al entrar al baño no te vi, pelé la pija a mitad de camino porque estaba desesperado por mear. O sea, no es como vos creés, que yo saqué la pija a lo zarpado porque te había visto, nada que ver.
Fui directo a los mingitorios y cuando finalmente empecé a mear, la sensación de alivio fue tan grande que celebré soltando la garcha en pleno meo y levanté los dos brazos mirando hacia el cieloraso como festejando un gol. “Ah bueh, es sin manos la cosa?” dijiste vos y me cortaste el chorro con el sobresalto. No entendía nada cuando te ví topless y con esa tanguita, te juro Amalia que engomado como estaba por el fernet lo primero que pensé fue que me había
metido en el baño de minas, fijate que al verte guardé la garcha como para irme pero vos me frenaste. “No me digas que sos de los que no pueden mear si los miran…” me dijiste vos muy putita. No te quise insultar, pero cuando te vi que apoyaste el el orto contra el mingitorio de al lado, me avivé que no podía ser el baño de minas y te grité. “Qué hacés acá, traba del orto!” te dije. Te juro que no lo dije para ofender, la verdad que por la manera que me marcaste el tobul no podía pensar otra cosa, aparte acordate que era el baño de hombres, yo estaba engomado y no había mucha luz. Además me pareció escucharte decir “si quiero bananas voy a la frutería, si quiero pija voy al baño de hombres”. Vos te lo buscaste — estabas caliente y te refrescaste bajo la lluvia dorada.
|
Amalia Granata pasea ese orto entre mingitorios para calmar sus viciosos deseos. Perrísima. |
Vos decís que yo me zarpé, pero acordate que vos reaccionaste de una manera que voló la cabeza. “Traba yo? Estás seguro nene?” me preguntaste vos mientras te bajabas la tanguita y te colabas dos dedos en la cotorra. A partir de ahí hubo un descontrol, un torbellino de confusión. Vos decís que yo me bajé los lienzos y te dije “cométela toda putita”, pero yo soy un pibe respetuoso, cómo me voy a zarpar así, y menos con una famosa como vos. Yo saqué la garcha para seguir meando, así que imaginate mi sorpresa cuando veo que el chorro de meo en vez de ir al mingitorio va directo a tu cara. No me voy a olvidar nunca de tus ojos claros brillando como los de un gato en la oscuridad del baño mientras me mirabas con la cara empapada de meo. Te juro que no te quise mear la cara, soy un pibe respetuoso, pero no podía aguantar más. Acordate que ya me habías cortado el meo antes y la verdad, un poco me gustó porque
apuntar el chorro a tu cara es mucho más divertido que darle cartelito de Ferrum del mingitorio, así que de onda se me ocurrió apuntar el chorro a tu boca para ver si te lo tomabas. Y ahí vos empezaste a tragar pero después reaccionaste mal, me ofendiste. “Hijo de puta, qué comiste, espárragos?” me preguntaste vos y la verdad me cayó mal porque te metiste la vieja, que cuando preparó los espárragos (con mayonesa y huevo duro, muy ricos, eh?) no tenía idea de que vos te ibas a tomar el meo. Igual el gusto tan malo no puede haber sido porque el líquido en su mayoría era Quilmes Imperial, no tomo birra berreta viste.
Comentarios (96)






