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Alejandra Pradón, una fantasía cumplida

Alejandra Pradon

Alejandra Pradón es un caso aparte, un ‘retro viviente’, con más de veinte años en el ambiente nocturno y televisivo. Hizo de todo y con todos, desde Lucho Avilés a Antonio Gasalla, esta pionera de la polinización noche-farándula demostró al sobrevivir una caída de un balcón que los gatos realmente tienen siete vidas.

Alejandra Pradon

Ojo con ese orto, ya quisieran tenerlo muchas de las rivales que tienen la mitad de su edad. Chequeá la cintura, es increíble.

En señal de respeto, larguemos todos el mouse y pongámonos de pie para dar la bienvenida a La Pradón, así con el artículo definido delante. Alejandra Pradón se merece el honor, porque la mina es una institución, pionera total y absoluta de casi todo lo que vino después: eso de pasar de las noches de Buenos Aires a la fama mediática, darle de comer a los chimenteros de turno, el orto de acero que saca el aliento, los desnudos totales en televisión, en persona, en las revistas, en todos lados. Alejandra Pradón tiene facilidad para pelar, porque a diferencia de sus modernas sucesoras, se hace cargo de sus atributos y los muestra a fondo como corresponde. Por eso hasta sus detractores —esos que la van de ‘finoli’ que y según dicen, no la tocan ni con un palo— se ven obligados a sacarse el sombrero. Hay que reconocer que en medio de una muy preocupante tendencia a taparse, la legendaria Pradón sigue firme Alejandra Pradonponiendo el pecho (y el orto) a las balas. Es que Alejandra no se come ninguna porque se las come todas, como se puede apreciar en las fotos. Warning: este material está contraindicado si sos alérgico a los gatos. O sea que si viendo las fotos de Alejandra Pradón desnuda te sentís congestionado y empezás a estornudar, alejate del monitor inmediatamente porque esto no es para vos. Esto es para los que alguna vez soñaron con un pete de Pradón, o en hacerle ese mítico ojete y dejarlo abierto como para colocar un Hidrobronz de medio. Una noche con Ale Pradón no se puede medir en términos de carne solamente porque tiene un valor simbólico superior. Es como si hablás con alguien mayor que te dice que estuvo con la Coca Sarli. Imaginate vos cuando vengan tus nietos en una conmovedora escena del futuro a preguntarte “abuelo, contanos la vez que Alejandra Pradón te tiró la goma, es verdad que se la tragó toda alejandra pradonsin globito?”. Una bonita escena, casi como para una publicidad de AFJP pero quién sabe. Por eso invitamos a que cierres los ojos y te imagines (ayudate con la foto de la izquierda) una salida con La Pradón, que con una mini mortal se recuesta sobre el auto rojo y te muestra papo y pavito. Dejate llevar y no te pongas tímido cuando te coma la boca, que si hay alguien que la tiene clara es Alejandra Pradón, y la noche recién empieza. Tratá de grabar todos los detalles y de documentar el encuentro hot sacando fotos con el celular, porque tus amigos te van a pedir pruebas y vos mismo no lo vas a poder creer cuando rememores. Respirá hondo y preparate para hacer realidad tu fantasía.

Alejandra Pradon

Alejandra Pradón derriba varios mitos con una sola foto: ahora nadie puede decir que a los gatos no les gusta el agua, o que no se llevan bien con los perros. El orto de Pradón está “siempre listo” como los boy scouts esperando el pijazo. Posición obliga, así que ponésela tranquilo que está todo bien. El primero en hacerle la cola seguro que no sos: la última foto de abajo no miente —por ese culo pasó gente.

Alejandra Pradon

Alejandra Pradón agarra los objetos fálicos como una verdadera profesional. Increíble que haya estado en Notiblog Retro y ahora le de el cuero para uno actual. Una masa.

Hay muchos indicios de que Alejandra Pradón es inmortal, que seguramente ganó tras pagarle en especie al diablo. Son muy pocas las minas que pueden salir en la edición vieja de Playboy Argentina y más de una década después bancarse una producción fresquita y totalmente en pelotas. Hay que ver cuántas de las nenas de hoy van a resistir la cámara en bolas dentro de unos años, cuando algunas ya deben su carrera en la gráfica al retoque con Photoshop. Ahora entendemos porqué Alejandra Pradón se hizo una cirugía de rejuvenecimiento vaginal: se preparaba para seguir mostrando la cotorra como deberían hacerlo todas. Por eso Pradón tiene una legión de admiradores que abarcan ya varias generaciones (no vamos a decir cuántas porque no se le puede poner fecha a una dama, sería una falta de res-pete) porque la rubia va captando adeptos con cada nuevo desnudo. Y se nos ocurre que al ver estas fotos que documentan un sueño cumplido, un momento especial, muchos más se van a sumar a su club de Alejandra Pradónadmiradores. Es una experiencia inolvidable, mágica. Vale totalmente el regalito, porque la plata va y viene pero a vos quién te quita lo bombeado. Y como sacaste fotos, los que gustan de buscar la quinta pata al gato van a darse cuenta que Pradón tiene solamente dos, y lo que es mejor, bien separadas. Tan separadas que inclusive puede ser que se le haya hecho un tajo en plena carne, uno de esos que no cicatrizan. Y van a examinar las fotos de la concha como si fueran médicos forenses en plena autopsia y acusar de que “están trucadas”. Pero vos sabés que si la concha de Pradón parece rara es porque se hizo una vaginoplastía, una ‘refrescadita’ quirúrgica en donde le recortaron los labios que sobresalían. Y nuevamente es elogiable, porque quiere decir que mientras sus rivales más Alejandra Pradonjóvenes dicen que “no quieren vivir del físico sino del talento”, La Pradón se operaba la figazza para que se vea bien en fotos públicas y privadas. Por eso cerrá los ojos e imaginate comiendo esos patys quemaditos al gusto criollo y tocandole esas cachas legendarias. Pero no te asustes cuando yendo a paletearle la figazza veas que es marrón, el color es porque es de harina integral, y más rica que esas milangas de soja que te clavás cuando te hacés el ecológico. Y quién sabe si no te la cruzás algún día, porque las fotos demuestran que todo es posible con Alejandra, una institución argentina. Así que sacate el sombrero por La Pradón y los lienzos también, porque estás escribiendo una párrafo más en esa enciclopedia viviente del sexo que es Alejandra Pradón.

Alejandra Pradón en Playboy: función privada

Alejandra Pradon

En una nueva edición de Notiblog Retro, el inefable Adalberto Aschucarro, ídolo del fútbol boliviano, rememora su encuentro con Alejandra Pradón, quien en ese momento estaba en su apogeo y salió desnuda en fotos de la revista Playboy de entonces. La vedette no solamente marcó una época sino que fue la pionera de un estilo de hacer carrera basado en el puro culo que hoy es la “carrera” a la que todas aspiran. Les guste reconocerlo o no, todos los argengatos y las promoturras le deben a Alejandra Pradón el haber abierto un nuevo rumbo y no solamente las gambas. Este es nuestro tributo a través del relato de Adalberto Perro Aschucarro, intitulado Función Privada, el cual como siempre recomendamos leer como ficción exclusivamente, porque tomó mucha merca (y jugando al fútbol en Bolivia, imaginen) y quedó peor que el Diez, quien fué su amigo.

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Vemos esta foto de la Pradón desnuda en la Playboy de hace 20 años atrás y temblamos pensando lo que sería Sabrina Rojas en estas mismas poses.

Era mediados de marzo de 1997 y andábamos con el Guillote buscándole un abogado al Polaco Arzeno por una denuncia de “lesiones y amenaza de muerte” efectuada por su actual novia, la vedette Alejandra Pradón. “Te das cuenta, Perro, el garrón que me vengo a comer por esta chiflada? Y nada que ver! La conocí hace un par de años y al poco tiempo me empezó a pedir que le pegara unos chirlos suaves en la cara y el culo sino no podía acabar…” nos confesaba Claudio muy acongojado. “Al principio me divertía y era una extravagancia que nunca viví en mi vida con ninguna mina, después se puso mas pesado y me pedía que le mordiera el culo, las piernas, que le chuponeara el cuello y la dejara marcada.” Había domingos, después de los partidos, que yo necesitaba la calma de mi hogar para relajarme de las duras batallas de nuestro fútbol y ella me hostigaba diciendo que éramos unos pechos fríos, que no Alejandra Pradonpodíamos empatar de local con esos muertos, que me comía todos los amagues, que el nueve me volvió loco y todo para que la cagara a palos. No te voy a decir que nunca la fajé, pero siempre fue de común acuerdo y ella siempre tenía un rosario de excusas para justificar las marcas en el laburo y a sus amigas. Le aconsejé que fuéramos a ver un profesional que nos ayudara a recuperar el buen trato en la pareja, una onda “terapia de grupo”, ya que me estaba empezando a gustar trompearla.”[Si tuviéramos un peso por cada vez que el notibloguero Big Negro pidió que incluyéramos a la Pradón, podríamos pagar el server por todo un año. Lamentablemente, no es así, así que te pedimos nos des una mano cliqueando avisos, que algo ayudar a pagar la banda consumida].

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Alejandra Pradon

Ya en aquella lejana época, Alejandra Pradón quiso evitar ser una chica taxi, y se tiñó alevosamente el pubis de amarillo, un color que en ella es más falso que diente de madera. Como es tradicional, la parva entre las piernas de Pradón es mas espesa que el punto más remoto del Amazonas. Para internarse en esas espesuras, se recomienda ir con la gente del National Geographic o Discovery Channel. No te pongas forro, directamente ponete un globo de cumpleaños y asegurá el látex sobrante con cinta plateada tipo duct tape alrededor.

Alejandra Pradon

Lomazo tenía la guacha, y eso que la cara le patea en contra. Las caderas son algo digno de inmortalizar en Notiblog Retro.

Con el Guillote no podíamos salir de nuestro asombro y luego de dejarlo al polaco nos fuimos a la casa de Alejandra en el barrio de Belgrano para tratar de escuchar la otra campana. Apenas abrió la puerta le estampó un beso a labios abiertos al Guille. A mí, que no me conocía, me dio un pico que me calentó la bragueta al instante. Nos recibió con una pequeña enagüita negra transparente que nos dejaba ver ese fino calzón rosado perdido en su majestuoso redondo culo. Si ya estábamos perturbados por la historia del polaco, esas tetas como melones nos terminaron por liquidar. “¡No Guille, disculpame pero la denuncia no la pienso levantar!..Ya se le ha hecho una costumbre pegarme cada vez que pierde Independiente, no es tan dulce y caballero como vos que me tratás como una reina.” dijo Alejandra y ahí me cayó la ficha que el sátrapa se la venía garchando hace tiempo. ¿Lo conocés al perro Aschucarro no? “Sí, Claudio siempre me hablaba de vos como el modelo futbolístico a seguir, te admira mucho”. Gracias señora, balbuceaba yo que no podía dejar de mirar un labio peludo que asomaba de la tanga. “Casualmente estaba preparando una coreografía para el teatro de revistas, a ver, díganme si les gusta” Puso el tema de Joe Cocker y empezó a danzar en el medio del living. Me acomodé en el sillón azul y lo propio hizo el Guillote guiñándome un ojo. Comenzó un streap tease tirándome la enagua en la cara…luego, suave y lentamente, se deshizo de sus medias de seda negra que enrolló en nuestros cuellos y cuando pensaba que ya había terminado la funcion nos revoleó el corpiño que fue a dar contra un florero. Ya estaba a punto de aplaudir Alejandra Pradoncon mis manos húmedas de los nervios cuando comenzó a deslizar hacia arriba y abajo la tanga, ofreciéndonos el culo a escaso medio metro de nuestra cara. Ya con la bombacha en las rodillas se me iba el hocico de perro alzado a la pilosa jungla de la loba danzarina. Inmediatamente se sienta en la falda del Guillote con las piernas abiertas dejándose manosear las tetas por el sátrapa y mirándome fijo con una sonrisa gozadora. Yo olía una de sus medias que colgaba de mi hombro siguiéndole el juego y ella con uno de sus pies me arroja el calzón que descansaba en el suelo para que hiciera lo mismo. Estaba esperando el momento que el Guillote me arrojara las llaves del auto y me tomara el buque. [Seguimos con problemitas de banda por la gran cantidad de visitas, como siempre te recordamos que nos podés dar una mano cliqueando algunos avisos, gracias]

Alejandra Pradon

Realmente pocos túneles en el mundo son tan impresionantes como el que muestra Alejandra Pradón en esta foto de Playboy Argentina de la época en que se jugaban mostrando conchas. Si no le ves el tajo es simplemente porque en esa época se usaba (lamentablemente) el pelo largo y se ve menos que si estuviera vestida. Y lo tenemos que decir nuevamente: imaginen si Sabrina Rojas se anima a esta pose en la próxima Playboy!.

Alejandra Pradon

Otra foto de antología que explica perfectamente las razones para el éxito que tuvo Pradón a partir de los ochenta. Un orto impresionante, demoledor. Viendo esto te dan ganas de entrarle mal aún hoy, terminar de reventarle la cola y ahí si quiere, que se tire tranquila por el balcón.

Como una verdadera artista del sexo le liberó la pija a mi amigo y la hundió lentamente en la humedad de su cueva. Subía y bajaba del canoso palo enjabonado sin dejar de mirarme. Me envalentoné y me empecé a pajear aprisionándola en mi mano con el calzón de Alejandra. Estábamos ubicados frente a frente sin que mediara ninguna mesa ratona. Los ojos de ella desviaron la atención al ir y venir de mi mano que le mostraba un amoratado hongo a punto de escupirla.
Rumorea algo al oído de Guille y rápidamente comienza a devorar mi verga arrodillada entre mis piernas. El Guillote, seguía bombeando de atrás como si buscara petróleo. Con el correr de los minutos la confianza fué tal, que era yo quien proponía los cambios, el modo, la intensidad y los centímetros a introducir en el culo de Ale. La fiesta se trasladó al dormitorio y allí nos desplegó su arsenal de habilidades. Menos el pelo, nos chupó hasta los dedos de las patas. Nos llegó a insinuar que le diéramos unos golpecitos en las nalgas, pero como la veíamos acabar con bastante regularidad no le dimos el gusto. Creímos suficiente para ella ese ambiguo gesto de dolor y gozo que esbozaba cada vez que la montábamos simultáneamente por vagina y Alejandra Pradonano. Mi descarga se Alejandra Pradonvino cuando, mientras la cogíamos a dúo, nos pedía una tercer pija para chupar. Le regué el espinazo en leche. El guillote, en cambio, alcanzó a llegar hasta la boca de Alejandra que abría el pico como un hambriento pichón de pájaro. Nos quedamos placidamente dormidos los tres. En la madrugada después de echar una meada me acostaba haciéndole cucharita, poniéndosela silenciosamente y jugando a que engañábamos al Guillote.