Emilia Attias te va a hacer feliz
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Agustina y Bárbara Attias ya hacen precalentamiento para la partuza que vos vas a armar con las tres para que Emilia vuelva a ser la que era. |
Cuando Emilia Attias prometió hacerte feliz vos le creíste y no era para menos, inclusive le pidió a la hermana que le pinte esas palabras en la espalda con el rojo furioso de una promesa escrita en sangre. Le sacaste una foto tirada en el suelo con el letrero en la espalda como si fuera un cupón que te hacía acreedor a recibir miles de petes de esa boca impresionante, frotar tu cara en esos pechos divinos y mandar garfios en esa deliciosa cotorra y rosquete. Pero de repente el cupón expiró y se pudrió todo, porque sobre la divina Emilia Attias cayó la doble maldición de Cris Morena y el Turco Naím, que se las ingeniaron para sacarle a Emilia toda la sensualidad y convertirla en ‘casi un ángel’ asexuado, con un truco celoso como novio y un contrato de laburo que le prohíbe mostrase como antes. Es grave, porque si no fuera por esta doble influencia nefasta, hoy tendríamos fotos de Emilia Attias
desnuda, quizás en Playboy o algún descuido pezonero (como el que ya tuvo), pero no esta versión esterilizada por contrato y afeada por la asociación de su nombre con el del desagradable. Pero cuando parecía que a Emilia Attias la habías para siempre, empiezan a aparecer fotos de sus hermanitas Agustina y Bárbara tocándose y se te ocurre una ideita loca: despertar nuevamente la sexualidad de Emilia reclutando a sus hermanas para que la convenzan de enfiestarse. Las hermanistas Agustina y Bárba Attias están hambrientas de pija y de fama, y qué mejor manera de apuntalar sus incipientes carreras con un colosal video sexual con las tres hermanitas? Sería un golpe maestro: el video porno sacaría a Emilia de
Casi Angeles, rompería la relación con el Turco y vos ganarías fama como el capo que se enfiestó a las tres hermanitas más deseadas de la Argentina. Emilia Attias necesita un rescate emotivo como dirían los Stones, para liberarla del hechizo castrador de Casi Angeles y la influencia afeadora del Turco del orto. Te animás a ser el héroe de esta historia? Enfiestar a las hermanas Attias es una misión difícil, pero alguien tiene que hacer el esfuerzo de sacar la pija y darles masa, una tarea difícil pero
acordate que es por una causa noble —lograr que Emilia vuelva a ser la diosa ratonera que prometía ser cuando irrumpió en la escena argentina con 18 años. “Soy una persona intensa”, decía Emilia antes de tropezar con Cris Morena y el Turco Naím, “mi trabajo o mi hombre me tienen que provocar pasión, porque de otra manera no se me mueve un pelo.” Para volver en sí, Emilia necesita una experiencia fuerte y qué mejor que tener a sus hermanitas comiéndole la boca y amasándole las tetas para que se le vuelvan a mover los pelos de ese papo incautado de momento por el Turco Naím (pensalo, es una injusticia total!). No tengas miedo de proponer la fiesta, porque las hermanas tienen la apertura mental necesaria y además con lo fuerte
que están las tres seguro que en algún momento se les cruzó por la cabeza chupetearse entre ellas, por ejemplo al compartir la ducha o quizás de chiquitas “practicaban” cómo besar a sus novios. Por eso podés empezar por convencer a la mayor, a Agustina Attias, porque está divina por sí misma pero además tiene el poder de convencer a sus hermanitas menores.
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Barabarita Attias tiene 22 años y una colita apetitosa. Viene incluida en la partuza familiar. |
Viste cómo es, cuando tres hermanas se crían juntas van aprendiendo la una de la otra, marcando hasta dónde entregan, si van a petear, entregar la cotorra o el rosquete. Y el código de las hermanitas es por suerte, bien liberal. “Soy una persona liberada de todo tipo de prejuicio”, decía Emilia antes de los celos del Turco y el cerrojo contractual ‘angelical’. Y Agustina, la hermanita mayor, también es material para una fiestita fraternal, ya que como ella misma confiesa, no sólo tiene la cabeza abierta sino también el rosquete. “Cuando el tráfico está pesado, voy por la colectora”, dice Agustina y agrega que “en realidad voy por la colectora siempre que tengo ganas, cuando sé que lo voy a disfrutar”. Te la dejó picando, ahora que confesó que le
gusta que le hagan la cola no puede decir que no le gustaría que sus hermanitas menores se turnen para chupetearle el rosquete, está acorralada, y si lo convencés a la hermana mayor, ella misma recluta a las hermanitas. Además las podés terminar de convencer diciéndoles que según Martín, un gaucho que de echarse Fierros sabe una
bocha, las hermanas deben ser unidas, esa es la ley primera. Deben enfiestarse en cualquier tiempo que sea porque si entre ellas se pelean, las culean los de afuera. Y cuando tengas a las tres juntitas tocándose, no tengas miedo en decirle lo que te venga a la mente. “Me caben los piropos guasos cuando vienen de un argentino”, decía Emilia antes de que el contrato de Casi Angeles le impidiera hablar de sexo. “Son justamente esas guasadas las que extraño cuando estoy de viaje”.
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