Adabel Guerrero con la mano en la cotorra
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Desde que mandó acortar las cortinas de bife, Adabel abre confiada la ventanita del amor. |
Adabel Guerrero se mete los garfios en el depósito de salchichas como un vendedor de panchos atendiendo a oscuras, pero no es que esté por atender a un cliente sino que desde que se tiñó el pelo está más zarpada que nunca. “Desde que me puse morocha estoy más fuerte, me gusto más, soy más avasallante en lo sexual” dice Adabel mientras se amasa la cotorra, “yo sé que el camino para imponerse como morocha en una sociedad de hombres que las prefieren rubias es difícil, pero acepté el desafío.” Adabel se tuvo que romper el culo para imponer el nuevo look, pero dice que le vino bien porque le puso la voz
más gruesa. “El rubio es como aniñado, ¿sabés que hasta siento cambios en la voz? Yo hasta el año pasado me sentía como con la voz de una nena, ahora soy más mujer.” Y también es más putita, con más necesidad de sexo que antes y maneras más sofisticadas de calentar. “Ahora cuando quiero sexo se me nota más en el cuerpo, pero si no te das cuenta sabés lo que hago?” pregunta la morocha y se contesta, “como tengo la TV y el DVD a los pies de la cama, hago como que voy a poner una peli tirada boca abajo y digo ‘Uy, la peli no entra’ sacando toda la colita bien para arriba.” Y a vos también se te tiene que ir bien para arriba, imaginate su temible cola respingada y esa voz (ahora mejorada según dice) quejándose de que la
peli no entra, es como para que le hagas le hagas un video porno ahí mismo, cosa que va a aceptar porque dice que desde que está morocha le gusta documentar sus actos de putez. “Me encanta que me filmen, disfruto mucho ese morbo” dice mientras vos soñás con el día que se filtre un video de Adabel Guerrero, “aunque me gusta más verme directamente en el espejo, es más real porque es un disfrute más de los dos en vivo y me quedan las escenas en la mente.” Y las escenas son muy hot, porque la morocha aprende de las pornostars. “Veo pelis condicionadas porque saco ideas para hacer” explica Adabel, “siempre trato de armar un clima, pongo velas, música chill out, en definitiva montar un escenario.” Y tu trabajo es montarla a ella sacudiéndole las cortinas de bife por un tiempo considerable. “Necesito
por lo menos una hora” dice la chica azabache, “es una medida estándar, vos decidís si durante ese tiempo vas a darle lento o furioso, pero es una duración justa.” Y si el poder adquisitivo no te da para bancar una hora completa, no te preocupes que el servicio al cliente es excelente. “Al estar con alguien nuevo los cuerpos no se conocen y a veces el amigo no funciona, entonces habamos un rato con el muchacho a ver si se despierta, esa es la especialidad de la casa” dice Adabel en tono profesional, “en vez de todo el ambiente hago un trabajo más artesanal hasta que quedes satisfecho, y si bien es una manualidad a mí también me gusta porque veo que te excita… siempre hago así, no pienso cambiar.”
Bajate el video de Adabel Guerrero
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