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Delfina Gerez Bosco, la de El Muro Infernal

Delfina Gerez Bosco

Delfina Gerez Bosco, la guardavidas en El Muro Infernal con Marley, dice que desde que se puso tetas se le mejoró la figura. “Mis lolas pesan 370 gramos cada una” dice la morocha y vos pensás que si quiere lucir la inversión tendría que pelar las gemelas. Sacate desde ahora esa ideíta loca de que te haga una turca entre las siliconas, porque Delfina asegura que tiene poca experiencia sexual. “En la cama me faltan probar muchas cosas”, dice mientras a vos se te alarga la duda, “es que soy bastante tranqui, no me gustan los juguetes, no me interesa estar con una mujer, nada de eso”.

Delfina Gerez Bosco

Delfina Gerez Bosco dice que le gustan los tipos grandes pero que sean inteligentes, porque “sino no me puedo enamorar”. Morocha Mortal.

Imaginate si Delfina Gerez Bosco tendrá linda sonrisa, que por un momento hasta te hizo olvidar porqué la tenías arrodillada con la boca abierta mirándote hacia arriba. Claro que cuando viste que tenías el torno de carne en la mano, en seguida te avivaste que la morocha quería una limpieza dental a fondo. A juzgar por lo blanca que tiene la dentadura, Delfina no tiene problemas en ir al consultorio para que la cepille el dentista, pero con la orto-doncia no quiere saber nada. “Me molesta cuando se ponen pesados con el tema de la colectora” dice Delfina sacándose el torno de carne de la boca y escupiendo leche en la piletita redonda de porcelana donde gira el agua, “creo que tendría que estar muy encendida y con muchas ganas”. Sí, ganas como las que tenés Delfina Gerez Boscovos de darle bomba hasta arrancarle el papo de raíz, porque a falta de ortodoncia bien le viene un tratamiento de conducto. “La colectora hasta ahora no se dió y eso a los pibes los motiva más, porque todos quieren ser los primeros”, dice Delfina y aclara que más allá de no haber entregado la escarapela de cuero en ninguna fiesta patria, en la cama le faltan probar muchas cosas “porque en realidad soy bastante tranqui, no me gustan los juguetes, no me interesa estar con otra mujer, nada de eso”. Pero ojo que la guardavidas de El Muro Infernal de aburrida no tiene nada. “La otra vuelta iba en el coche con un chico, él manejaba, yo me senté arriba, agarré el volante” recuerda Gerez Bosco sonriendo con esos dientes que vos blanqueaste, “él se encargaba de los pedales y como yo tenía un vestido cortito, lo hicimos así hasta que llegamos a su casa, fué delfina gerez boscoraro pero estuvo divertido.” Divertido sí, y si agarrás por una calle de adoquines puede que con el traqueteo termines en la colectora, pero hay algo que no cierra en sus declaraciones. “No soy multiorgásmica para nada, soy de uno y gracias” dice Delfina Gerez Bosco y no parece que la que habla sea la misma morocha que desborda sexo como la guardavidas de El Muro Infernal — acá hay gato encerrado, son como dos personalidades diferentes. Una es Delfina la que dice ser “tranqui”, la que se pone molesta cuando le quieren hacer la cola, la que acaba una sola vez con suerte. Y después está la otra, la morocha soñada súper viciosa y desatada, tanto que se animó a filmarse. Será Delfina Gerez Bosco la del video porno, o Mojarrita Pérez Bosque?

Delfina Gerez BoscoDelfina Gerez BoscoDelfina Gerez Bosco

Delfina Gerez Bosco

Delfina Gerez BoscoDelfina Gerez Bosco adopta la posición justa pero al mismo tiempo niega que haya entregado la cola. “Me molesta cuando se ponen muy pesados con ese tema, para hacerlo tendría que estar con muchas ganas”. El problema es que normalmente, no tiene muchas ganas porque es “tranqui” pero no multiorgásmica, “soy de uno y gracias” dice la morocha. Para “aumentar la temperatura” a la morocha le gusta “lo ocasional, que se dé en el auto, en la cocina, en la complicidad está lo bueno.” Reconoce que le “falta probar muchas cosas” pero cuando le proponen cosas nuevas los saca carpiendo. “Un pibe con el que salía me invitó a ir un club swinger”, recuerda Gerez Bosco, “pero rechacé la propuesta inmediatamente y le dije de todo, porque yo quiero alguien que me cuide”. Dónde hay que anotarse?

Delfina Gerez BoscoDelfina Gerez Bosco

Bajate el video de Delfina Gerez Bosco

Mónica Farro, diosa dionisíaca

Monica Farro

Si a Mónica Farro le ves pinta de rápida, tus ojos no te engañan. “Según el grado de calentura que tenga, me lleva unos tres minutos alcanzar el orgasmo” revela la vedette charrúa, “casi siempre tardo eso, como mucho me puede tomar unos 20 minutos, pero casi nunca.” Pero para operar en una bestia como esta vas a necesitar el instrumental adecuado. “Me re importa el tamaño” explica Farro, “recién a partir de los 18 o 19 centímetros comienzan a rankear para mí.”

Monica Farro

Mónica Farro tiene un mensaje para los que sospechan que es un travesti. “Vení a ver si encontrás el bulto mi amor!”

¿Qué dosis de verdad puede soportar un hombre? se preguntaba un Nietzsche atormentado por conocer íntimamente la concha de su hermana, y vos también te vas a hacer la misma pregunta luego de conocer íntimamente a Mónica Farro en estas fotos. Es necesario ver cuántos granitos tiene la charrúa en esos pezones que estirados como parches de tambor decoran sus pechos? Hace falta que recorras cada estría, cada arruga del camino que te lleva a la playa donde se esconde su almeja? Realmente te vas a bancar todos los detalles de la anatomía de la uruguaya o vas a pedir la piedad del photoshop? “Me fascina que me vean desnuda” dice la uruguaya interrumpiendo tu monólogo existencial, “especialmente me fascina que me miren teniendo sexo, hay veces que lo hago con las luces prendidas y las cortinas abiertas para que puedan verme.” Y si la llegás a ver en vivo todo cambia, si pagás la entrada para estar con Mónica Farro una noche monica farrono sólo te vas a olvidar de todas las objeciones estéticas que tenías con las fotos sino que las imperfecciones te van a encantar — imaginate ver en vivo las estrías que decoran la entrada de esa cola que la uruguaya reconoce le gusta entregar. “Con mi cola pueden hacer todo lo que quieran”, aclara Moni como si no pudieras deducirlo al ver el calamitosamente hermoso estado de su escarapela de cuero. “Es que me gusta mucho que me penetren por atrás”, insiste la charrúa para beneficio de aquellos que acostumbrados al photoshop, albergan dudas existenciales en un momento donde lo que hay que hacer es matarla a golpes y no sólo de pija. “Me encanta cuando me dejan la cola roja de bifes” dice Farro fomentando en vos la voluntad de poder de la que Monica Farrohablaba Nietzsche. Y con un intuitivo entendimiento del principio dionisíaco, la uruguaya advierte que “las palmadas y los chirlos tienen que ser bien fuertes, porque de lo contrario cuál es la gracia?”. Maestra total Mónica, del pete y de la alta filosofía. Porque con esta última pregunta, la uruguaya te borra cualquier vestigio de duda existencialista y te convierte en el superhombre que mencionaba el suicidado filósofo alemán. “A mí lo que realmente me calienta es tener relaciones sexuales violentas, sabés?” confiesa Farro revelándose como diosa dionisíaca, “me gusta la violencia sexual, lo que me queda por experimentar es que me ahorquen en el momento de acabar, dicen que es muy erótico que se te suba una persona arriba tuyo y te aplaste la nuez.” Aplastale el orto de un pijazo!

Monica FarroMonica FarroMonica Farro

Monica Farro

Mónica Farro está acostumbrada a poner la cola y no sólo para fotos como la de arriba. “Con mi cola pueden hacer lo que quieran” confiesa la uruguaya sin ponerse colorada, que es justamente el color que le gusta que le dejen el orto. A la uruguaya le gusta el “sexo violento” y que le dejen “la cola roja de bifes”, pero no le gusta nada que le dejen la cara blanca. “No me gusta que me acaben en la cara ni a palos!” dice marcando un inesperado límite a su putez. “La verdad prefiero que me acaben en la boca, así evito que el líquido me entre en los ojos.”

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Claudia Albertario topless en Interviú

Claudia Albertario

Claudia Albertario muestra las tetas en las fotos de la revista española Interviú mientras se cuela unos dedos por debajo de la bombacha como pista para que sepas qué está pensando con esa cabecita viciosa. La petera telefónica dice que a pesar de las apariencias y rumores, nunca necesitó “hacer algo con alguien para conseguir trabajo” y que siempre rechazó las “propuestas de mucha gente importante” porque tiene mucho carácter y “todo pasa por si uno se hacer valer, yo sé lo que puedo dar.” El orto Claudita?

Claudia Albertario

Claudia Albertario no hace dieta porque tiene “buena genética y como todo lo que tengo ganas. Comete esta!

Dicen que los hechos son mejores que las palabras, y esta vez Claudia Albertario decidió callar y dejar que sean sus tetas al viento las que expresen su legendario “Uy cómo estoy!”. Y a pesar del silencio, el mensaje te llega como por correo privado: la petisa tiene dos alfajores para regalar al primero que la invite a su casa a tomar la leche. Y eso fue justamente lo que hizo el uruguayo Diego Forlán, jugador del Atlético Madrid. “Un amigo común nos citó en un restaurante” explica Claudita, “tomamos unas copas y al final Diego quiso algo más conmigo, así que me invitó a subir a su casa, pero no acepté.” La historia parece tan artificial como la silicona que sirve de almohadón a esos dos tremendos patys que Albertario puso a la parrilla para deleite de todos los que gustan de la carne argentina, como los lectores de la revista Claudia Albertarioespañola Interviú que publicó las fotos y como vos, dudó que haya sido la botinera que le cortó el rostro al futbolista. “No soy de las que quedan colgadas de las botas del primer jugador que le presentan” insiste Claudia con una firmeza sólo igualada por sus implantes de silicona, “sé que Forlán y yo podríamos forjar una gran amistad porque es un tipo con muy buen fondo”. Fondo de inversiones, pensás vos que le debe ver al uruguayo, pero la petisa no cede. “A mí los hombres me atraen por la actitud y la personalidad, no por el dinero o lo exterior.” Justo lo contrario de lo que a vos te pasa con Albertario, que te atrae con cosas exteriores como esa pochas, ese ojete tremendo y esa cara de viciosa del sexo que te llevan a ofrecerle el dinero que ellaClaudia Albertariodice no le atrae. “Mirá, tuve propuestas de gente importante, pero siempre las rechacé” dice nuevamente Claudia Albertario y puede que alguna haya rechazado porque tiene fama de ser una mina difícil. “Siempre fui una mina de mucho carácter desde chiquita pero a medida que voy creciendo me voy ablandando” dice la petisa y te parece raro, porque la tuya cuando crece no se ablanda. “Nunca necesité hacer algo con alguien para conseguir trabajo” alega la petisa en su defensa, “yo me hago respetar porque sé lo que soy capaz de dar.” Y Claudia Albertario no se imagina lo que vos sos capaz de darle a ella, a fondo y sin piedad hasta que grite el famoso “Uy, cómo estoy!”.

Claudia AlbertarioClaudia AlbertarioClaudia Albertario

Claudia Albertario

Claudia Albertario dice que uno de los errores que cometió fué haber debutado muy chica. No habla de coger, sino de laburo. “Me expuse demasiado de entrada” dice lamentándose “y eso afectó mi carrera”. Por eso rumbeó para España, donde trató de convertirse en “chica Almodóvar” pero pasó nada y terminó alquilando sus servicios en dupla con su hermanita. “Junto a mi hermana vamos a eventos y todos los lugares donde nos contraten” explica sin aclarar cuánto cobran y qué incluye el servicio.

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