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Sabrina Ravelli, una botinera renegada

Sabrina Ravelli

Sabrina Ravelli es una de las más prominentes botineras nacionales aunque ella se empeñe en negarlo. La morocha tiene una cola que perfectamente podría servir de arco si no fuera porque con ese tamaño es imposible errar peneales. Tuvo una agarrada fuerte con Mariana de Melo, quien la acusó de gatear a jugadores. Las dos morochas se odian porque entre botineras se pisan las pelotas.

Sabrina Ravelli

Sabrina Ravelli tiene unos ojos que curiosamente tienen el mismo color verde de los dólares que dice no buscar.

Seguramente alguna vez soñaste con jugar en primera. Ser admirado, tener mucha guita y coronarte campeón en una noche de gloria: gambetear como para liberarte de la marca hasta quedar vos con pelota parada frente al arco indefenso… y clavarla mal, a fondo en medio de los gritos de Sabrina Ravelli “hijo de puta, sabía que me la ibas a hacer la cola!”. Porque lo bueno de ser futbolista está fuera de la cancha, cuando la cagás a pelotazos a turras botineras como esta morocha de ojos grandes y un orto redondo que hace imposible errar los peneales. “En mi caso el apodo de botinera no tiene nada que ver, no me gusta y me molesta”, se queja Sabrina Ravelli con los botines de punta, “es verdad que hay minas que están con los jugadores por la billetera y la fama, pero no me incluyo”. Y sin embargo la historia no podría haber sido más clásicamente botinera: vos con la gloria del campeonato encaraste para el boliche a ver podías anotar con Sabrina Ravellialguna turra. “Lo conocí el año pasado en Sunset, cuando Boca salió campeón del Clausura y los jugadores habían ido a festejar”, recuerda Sabrina con su mejor cara de ingenua. Pero mirá qué casualidad para una mina que niega ser botinera, que justo esté en Sunset, donde van todos los jugadores en busca de carne fácil y fresca. “Yo estaba con mis amigas y Neri me sacó a bailar a pesar de su timidez”, sigue contando Sabrina. Vos recordás bien cómo fue esa noche, el Tano los saludó diciendo “tengo un grupete de gatitas con ganas de tomarse la leche” y los acompañó directo al VIP. “Hola, soy Neri Cardozo” le dijiste vos a la morocha que te miraba como confundida y encararon para la pista. “Obvio que sabía quién era”, confiesa con picardía Sabrina, “soy fanática de Boca y en la época de Bianchi era habitué de la segunda bandeja, jeje”. Pará Ravelli, no era que vos no eras botinera? “Nací bostera y no podía no saber quién era el chico que me sacó a bailar”. Jugar en primera es de primera, ni siquiera tuviste que gastarte en hablar o hacer nada para ganar la morocha, ella hizo todo el laburo. “Es que los futbolistas tienen sabrina ravelliuna cosa muy de hombre” se justifica ella, y vos todavía recordás qué buen pete te pegó ahí nomás dentro del auto, porque al disiparse la emoción del campeonato ya estabas palmado y sentías las patadas en las piernas. La turra quiere tus dólares, pero la verdad que se rompe el culo para ganarlos, como en tu cumple hace unos días. “Para el cumpleaños de Neri le preparé una sorpresa muy especial” la oís decirle a los medios y pensás “pará zarpada, no le vas a contar que conseguiste una amiga tuya y nos enfiestamos mal”. Pero no, la morocha sabe versear. “Lo recibí en la mañana, en casa, con un camino de pétalos de rosa que llegaban hasta la cama”, dice sin mencionar que su amiga estaba en pelotas boca abajo con una rosa en el orto, “en el centro armé un corazón y en el medio puse un libro con fotos y la historia de nuestra relación”. Lo de las fotos es verdad, son las de la fiesta que se comió con vos, Morel y otros cuatro de Boca cuando la entregaste porque pensabas que te ibas a jugar a México. Partuzas y dólares, así disfrutás al jugar en primera.

Sabrina Ravelli

Estás viendo uno de los tantos beneficios que tiene jugar en primera: curivas muy pronunciadas, boca petera y apenas 22 añitos es el hueso mínimo que te podés comer si estás entre los adorados por las botineras como Sabrina Ravelli.

Sabrina Ravelli

Atención con Sabrina Ravellli, tiene una carita sofisticada y de perfil la cola es muy apetecible.

Sabrina Ravelli es piolísima, y si no la tuvieras con el tiempo tomado hasta le podrías creer los versos que cuenta de cómo empezó la relación con vos. “Recién luego de dos meses le dí una oportunidad”, miente la morocha respecto del sexo, “y lo hice porque soy muy romántica y él me demostró ser un tierno tremendo”. Tierno tenés el orto guacha, pensás vos al recordar cómo se le abrió el culo al primer punteo que le hiciste con la garcha. “Una manteca ese upite, otra que Candelmo” diría el Bambi. “Neri es híper celoso” dice Sabrina de vos a todos los periodistas, y ahí tiene razón. Y cómo no la vas a celar, si ve cualquier jugador y se le hace agua el culo, como vos mismo comprobaste. “De todas maneras Neri es un divino que se la banca muy bien”, te chupa las medias ella, “Neri sabe qué clase de mujer soy: educada y muy conservadora”. La hora de la pavada, de la mentira descarada: es de “conservadora” laburar de salir en bolas poniendo el culo para las fotos, o hacer desnudo total en vivo en el teatro como hizo con Miguel Angel Cherruti? “Es el amor de mi vida y lo voy a sabrina ravelliseguir a todos lados”, dice la botinera que obviamente no te va a dejar escapar, al menos mientras sigas facturando bien. Pero Sabrina Ravelli niega que sea un caso de billetera mata galán. “Nada que ver! No me interesa la plata”, dice la morocha y se le iluminan los ojos color verde dólar. “El dinero no me importa porque va y viene”, sigue Sabrina y mete otro verso “lo estético tampoco me importa, porque después se termina cayendo y arrugando”. Bueno, de repente con un buen Viagra ni se te cae ni se te arruga, y en el caso del orto de ella, con Sabrina Ravellitu guita se va a hacer las cirugías que hagan falta para que no la cambies por un modelo más joven. “Desde chiquita siempre soñé con vestirme de blanco, caminar por la alfombra roja y, al final, ver al hombre de mis sueños. Como una princesita.” Una princesita botinera e interesada, como la acusó Mariana de Melo, una morocha que le disputa a pete limpio los favores de los jugadores de primera y por eso es su archirival. “En nuestra relación, ni Neri es vedettero, ni soy botinera” dice Sabrina mientras con un dedo se saca la leche de la comisura del labio. “Porque yo con Neri estoy sólo por amor”. Y sí, por un sincero amor a los dólares y la pija. Viste qué bueno es jugar en primera!