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Adabel Guerrero morocha es un misil

Adabel Guerrero

Adabel Guerrero se dispone a montar un cohete del tamaño de la garompa que le gustaría tener, porque su filosofía es darse todos los gustos. “No está bueno quedarse con las ganas de hacer cosas” dice la ex rubia, “porque sino después terminás buscando fuera de la pareja.” Lo que no va a quedar parejo es el cohete después de que lo agarre la ahora morocha con esas cachas de acero. “Siempre digo que conmigo tienen que tener cuidado porque soy una fiera” dice la Guerrero, que por si no te avivaste por el tamaño de la ojiva nuclear que usa de consolador, no se conforma con poco. “En el sexo soy re exigente, a mí me gusta que el hombre labure en la cama, que se ponga las pilas” dice mientras te mira chupando la pistola plateada, “conmigo nada de hacerte el vago, ni de dejarme todo a mí.” Dejásela toda entre esas cachas.

Adabel Guerrero

Adabel Guerrero ya no oculta que le gusta chupar la pistola.

Como si rubia no hubiera conseguido expresar toda la putez de que es capaz, Adabel Guerrero ahora vuelve a la carga teñida de morocha. “A veces da la sensación de que una mujer no puede encontar todo junto en una misma persona” dice al justificar su personaje como Doña Flor, la mina que casada con un perejil sale a buscar pija por otro lado. “Es que Vadinho a pesar de ser un jugador compulsivo y maltratador, te da el sexo que toda mujer quiere, hasta la más boluda quiere buen sexo” dice con la putez que la caracteriza, “porque su marido Don Teodoro la ama, la respeta, la cuida pero no se la coge ni dos minutos.” Y queda claro que una guerrera como Adabel necesita mucho Adabel Guerreromás que dos minutos de matraca para quedar conforme, como es evidente viendo las musculosas cachas y felinas curvas que desnuda en el teatro. “Es muy fuerte estar desnuda arriba del escenario” dice Adabel recordando la excitación que siente cuando los pibes de la platea se conforman con clavarla con la mirada. “Me encanta cuando hago contacto visual con alguien, es como si estuviera conmigo arriba del escenario” dice Adabel admitiendo la erotización que siente sobre las tablas y agrega con el narcisismo propio de las auténticas adictas a la pija que, “además arriba del escenario me encanta mi cuerpo desnudo.” Y esa es el mecanismo de su putez: la morocha sabe lo fuerte que está, siente que vos te morís por entrarle y Adabel Guerreroaprovecha para sonreir y hablar ahora, porque sabe que cuando tenga la pija en la boca va a sufrir el golpeteo de la tráquea con un jadeo que va a durar hasta que la leche lo convierta en gárgara. Pero no te descuides, porque este gatito se puede convertir en una fiera en cualquier momento. “Soy una felina que está siempre agazapada lista para la próxima presa” confiesa la morocha amenazante, “estoy siempre a la espera del momento óptimo para atacar”. El cambio de escenario es una de las armas de esta guerrera del sexo, que gusta de “generar circunstancias diferentes cada día” y despistar a la presa porque “un día es todo dulzura pero otro bien animal, un día someter, otro ser sometida.” Sometésela ya en esa cola espectaculear que ves abajo!

Adabel GuerreroAdabel GuerreroAdabel Guerrero

Adabel Guerrero

Sería interesante ver cómo los tuneados labios vaginales de Adabel Guerrero (que se recortó la milanga que sobraba) resisten en embate del cohete, aunque por la cara que pone, no está ni un poco preocupada. “Me encanta ver condicionadas porque está bueno para sacar ideas” dice Adabel y uno se pregunta de qué video sacó la idea de usar un misil como consolador. “Las películas condicionadas te enseñan las variantes sensuales del cuerpo femenino” dice con tono casi académico la morocha, “y le abren la cabeza a mucha gente.” Y a ella el orto, mirá el diámetro de ese cohete!

Mariana De Melo otra vez a tu servicio

Mariana Demelo

Mariana de Melo te alegró en su época de esplendor como la mucama que siempre soñaste contratar para que te saque el polvo, y con ese orto la apoyaste a fondo cuando tuvo el accidente que casi se la lleva. Hoy la morocha más telúrica vuelve a dar la cara y como no podía ser de otra manera, también el culo. Puede que tenga la cara algo magullada y el pelo más corto, pero el espíritu de sana putez que le permitió pasar de mucama a vedette sigue intacto, como también la cola y esos labios golosos. Apoyala de nuevo, que Demelo seguramente va a encontrar la manera de agradecerte!

Mariana Demelo

Mariana de Melo pone la cola como parte del servicio VIP que ofrecía como mucama.

Si es verdad que los gatos tienen siete vidas, a Mariana de Melo después del palo que se pegó en la ruta le quedan seis. “Yo sé que como laburo mostrando el culo alguno va a pensar que soy gato, pero no me importa” decía la misionera cuando no se imaginaba que unos meses después la naturaleza felina que negaba le iba a salvar la vida. Cuando el médico del Sanatorio de los Arcos dijo “traumatismo de cráneo con pérdida de conciencia” con tono de boleta, algunos pensaron que sus carnosos labios no petearían más, pero se equivocaron. “Yo me río de todo” dice la morocha cuya alegre vida le permitió pasar de mucama a vedette en una historia muy parecida a la de Cenicienta, Mariana Demeloexcepto que en esta versión se la enfiestan los siete enanos. “Cuando tenía 15 años empecé a trabajar como mucama en casas de familia” recuerda De Melo y cuando vos pensabas quién habrá sido el turro que se comió a la adolescente mucamita por primera vez, Mariana contesta “Obvio que cuando laburaba de mucama me llevaba muy bien con el patrón, mejor que con la señora.” Es que a la misionera le cabe la trampa al mejor estilo feudal, donde cuando el “señor” es gentil y generoso, la mucama le lustra el caño con la boca. “Tenés que ser un caballero para romper el hielo conmigo” recomienda la morocha, “abrirme la puerta y darme tu abrigo si hace frío.” Son pequeñas cortesías que acompañadas de unos billetes te dan acceso a uno de los pocos lomos no tuneados de la escena nacional. “A los tipos les gusto mariana demeloporque mi cuerpo es cien por ciento natural”, explica Marianita, que se reconoce golosa. “Me gusta comerme un buen bomboncito” reconoce la misionera con esa modestia propia de las grandes profesionales, “el envoltorio la verdad me da lo mismo, lo importante es lo que viene adentro.” Y sí, le gusta succionar el bombón en barra, pero guarda que no siempre se traga el relleno. “Tengo días donde estoy golosa y lo trago todo, y otros que no quiero saber nada, todo mariana demelodepende de mi estado de ánimo” dice la morocha y agrega por si no entendiste que “por eso me gusta comparar lo dulce con el sexo, es como con las golosinas, hay momentos que estoy que exploto de ganas y otros que no.” Pero lo que siempre explota con ganas son los petardos de carne en la boquita viciosa de Mariana de Melo, la petera que volvió de la muerte. “Mi arma de seducción es la boca” dice alimentando la leyenda que asegura que del accidente se salvó porque cuando tuvo enfrente al Hombre de la Guadaña, la misionera por instinto le manoteó el ganso y peteó por su vida. “Te gustó el pete?” preguntó la morocha con la boca todavía llena, “Estuvo mortal” contestó el encapuchado.

Mariana De MeloMariana DemeloMariana Demelo

Mariana Demelo

Mariana Demelo en su gloria de mucama te limpiaba toda la casa y después pedía que le ensuciaras la cola. “Lo importante de un hombre es que tenga linda cola, buenas piernas y una panza chata” pide la morocha en completa justicia porque es exactamente lo que ella misma ofrece, aún luego del accidente. La misionera dice que le gusta “arrancar despacio, con unos buenos besos y todo despacito” pero no la hagas muy larga. “No me gusta siempre a ritmo lento, también me gusta acelerar el ritmo y entrar en la parte violenta.” Del palo en la ruta se salvó, pero vos matala con el tuyo!

Mariana De MeloMariana De MeloMariana De Melo

   
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