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Si pensás que Adabel Guerrero está mostrando alevosamente la cola en esta foto, ya perdiste antes de arrancar — la pose de la rubia no es para que te intereses en su impresionante orto sino en los pies. “Me encanta que me chupen los dedos de los pies” dice Adabel y no parece que sea una mala idea: si vos le chupás los dedos de los pies, después no va a poder negarse cuando le pidas que te chupe el dedo grande. No el del pié, ese otro largo en la mitad del cuerpo. Y guarda que Adabel es golosa. “Me encanta derretir chocolate en la boca y después pasarlo por las partes de él” dice la rubia buscando saborear el chocolate con leche. “Y si como helado, con la boca fría también te puedo hacer sentir sensaciones diferentes”. Felina temible.
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Adabel levanta la cadera y te mira con la esperanza de que vos adivines lo que quiere.
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Es una locura, es legal esto? Cómo puede Adabel Guerrero tener tan terrible pavo y encima mostrártelo así, posando con ese lomo animal? Porque la rubia sabe que es una bestia y te lo dice en la cara. “La verdad soy una fiera” dice Adabel como explicando esa pose increíble de gata en celo que sale de rotation para revolcarse en los tejados de Baires. “Soy una felina siempre agazapada para atrapar la próxima presa” dice la rubia guerrera admitiendo sin problemas su esencia gatuna mientras vos concentrás ahora tu atención en esa boquita entreabierta y esos labios que se mueren de ganas de tomar la leche pero
no en un plato, sino directo del peludo pico vertedor. Y ojo que el gato anda con hambre, y si hay algo que le gusta es comerse el pescadito en barra. “El sushi me encanta, no sabés cómo me lo como!” dice Adabel con una excitación que deja claro que lo que la rubia se come crudo no son los arrolladitos de pescado sino la carne en barra. “Ojo que hay algunas mujeres que lo comen mejor que otras” insiste picarona y te dan ganas de hacerle un delivery de sushi directo a la boca, “a mí por ejemplo me han felicitado muchas veces por cómo me lo trago”. Y cómo dudarlo al ver esa boca de gatito sediento de leche. Pero pará, viste cómo te marca con esos ojos de viciosa total, como si hubieran sido testigo de escenas de garche tan animales como el lomo que pela? Es que Guerrero presenció batallas de todo tipo, tanto en persona como en video. “Es que me gusta mirar películas porno” confiesa la rubia y al
verle por enésima vez esas cachas impresionantes te queda la sospecha de que más que ver películas porno las protagonizó todas. “Están buenas para sacar ideas y aprender nuevas cosas, las películas eróticas cumplen una función importante” insiste Guerrero como si quisiera lograr que te exploten las dos cabezas en simultáneo, “porque enseñan las variantes de sensualidad
del cuerpo femenino y les abren la cabeza a mucha gente.” Nunca tanto como a vos te gustaría abrirle esas cachas, pensás vos y la rubia parece leerte el pensamiento porque fijate cómo amaga ella misma con separarse los cantos con esas manos anilladas de felino caro. Es que ahora que le hicieron el repulgue a nuevo, Adabel Guerrero puede mostrar la empanada sin miedo a que se le escape el relleno. “Desde que nací tenía una forma que me molestaba”, dice la rubia recordando los abundantes labios que le asomaban del papo como dos rodajas de vittel thoné que con gusto le hubieras recortado con los dientes. “Hasta que ví cómo eran las de otras chicas en el teatro yo pensé que la mía era como todas, pero no” dice de su sorpresa al mirar con cariño las almejitas de otras bailarinas. “Viste que en el teatro hay que cambiarse rápido, ahí miraba a otras y no les sobraba nada”
recuerda traumada, “y yo me tenía que poner el conchero o tangas rechiquitas y a mí me molestaba”. Y ni hablar lo que le va a “molestar” la empanada a Adabel cuando se la rellenes de carne hasta que le salte el repulgue. “Ahora por suerte tengo los labios perfectos” dice la rubia, que advierte que si querés verificar en persona cómo le quedaron vas a tener que laburar. “En el sexo soy re exigente” dice la rubia felina, “a mí me gusta que el hombre labure y se ponga las pilas en la cama, conmigo no va hacerse el vago y dejarme todo a mí”. Tiene razón: tomá el control de ese culo!



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La rubia Adabel Guerrero se autodefine como “felina” y representa la parte poniéndose en cuatro patas para cuanto foto pueda. “Soy una felina siempre agazapada lista para atrapar la próxima presa” dice mientras gatea con ropa camouflage entre los yuyos con la boca abierta como si fuera la hora de la merienda y tuviera ganas comerse la galletita y tragarse la leche. “Ojo que si hago un pete es porque quiero” dice Adabel salvaje, “a mí nunca nadie me obliga nada.” No, claro que no. Adabel Guerrero hace los petes de onda.
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