Evangelina Anderson, la manzana prohibida
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Eva Anderson confiesa un fetichismo: “Me gusta que me besen los dedos de los pies”. |
Cuando Evangelina Anderson dijo que ya no iba a poner más el orto para las fotos, no te pareció que el anuncio podía cambiar el destino de la humanidad, pero después hablando con un cura en un cabarulo te cayó la ficha. “La situación es gravísima, por primera vez en el mundo tenemos una Eva que en vez de ofrecer la manzana, la saca de circulación” explicó el sacerdote. “El motor de la vida necesita del pecado para mantenerse en movimiento, no es casual que la cola de la Anderson tenga forma de
manzana, el fruto prohibido” siguió diciendo el cura mientras cortesmente rechazaba el avance de un gato que le manoteó el tobul, “tampoco es casual que su nombre sea Evangelina, al mostrar esas divinas nalgas, la rubia traía la buena nueva alimentando las pasiones que ponen al mundo en movimiento.” Claro que Anderson nunca sospechó que pelando el orto cumplía un servicio más importante que la Madre Teresa, y fué víctima fácil de Martín “Demian” Demichelis, el enviado del demonio. “No voy a mostrar más la cola ni hacer más desnudos porque mi novio no quiere” dijo Anderson ya bajo la influencia del malvado, “seguiré
trabajando, pero con mi cuerpo tapado”. Por eso ahora y con la bendición de la Iglesia, es necesario que todos hagamos un esfuerzo para difundir la imagen de Evangelina Anderson y su terrible ojete con toda la hermosa putez que supo tener, porque la rubia siempre supo que era especial. “Desde chiquita que me dicen ‘Siete’ o ‘Patito’ por la cola que tengo, en el colegio me hacían pasar al frente para que escribiera en el pizarrón, se me subía
el jumper y los chicos se volvían locos, jeje”, recuerda la rubia con esa turrez de las verdaderas elegidas. Porque con un ojete así, hasta la caca está en demanda. “Me han llegado a decir ‘con ese culo venite a cagar a casa’ o también ’sólo te falta cagar al trote, yegua!’ decía la elegida de Villa Devoto antes de caer en las garras del demoníaco Demichelis. “Reconozco que mi cola es mi arma mortal” dice Eva de esa manzanita prohibida, “me preguntan si me la hice, pero es genético, tengo cuatro hermanas y todas somos culonas, hasta mi mamá.” Y sí, obvio que si hay que darle a la mamá para que entregue a las hijas no hay problema, más si dice que la vieja también tiene flor de orto. Igual la rubia advierte que la herramienta tiene que estar a la altura del trabajo,
vas a necesitar una sopapa de carne importante para destaparle ese upite. “El tamaño es importante nunca medí la de mi novio el Trípode, pero creo que superaba 20 centímetros largamente, lo dijo a ojo” dice Evangelina cuando seguramente la medición la hizo a pete, “la verdad que tomar de esa bombilla era algo indescriptible”. La situación del mundo es grave sin la cola de Evangelina Anderson, pero el incentivo para arrebatarla de las garras de Martín “Demian” Demichelis es grande: la rubia dice que el upite no está del todo hecho. “El tema de la colectora es algo que me da mucho miedo, es algo que hay que ir intentando de a poco” dice la rubia con cara de ‘no me hagas doler’ antes de agregar picarona, “pero son poses que se tienen que trabajar”. Y dale, clavale el palito en esa manzana y dejásela roja y pegajosa como las que venden con pochoclo!
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