Belén Lavallén se traga el sable
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Belén Lavallén es como una versión humana del escorpión, se defiende con la cola. El papo está en las fotos de Playboy. |
Ponete contento porque llegó la hora de hacer justicia, y esta vez no va a ser por mano propia sino por la de Belén Lavallén, una morocha que no tiene ningún problema en tragarse el sable completo pero no los pelos que acompañan. “Me encanta hacer el sexo oral a los hombres, pero por favor que no tengan pelitos”, dice la petera rosarina. “Igual ojo que no me gustan totalmente depilados porque quedan medio afeminados, un poco de pelo recortado está bien.” Y si te parece que el flaco de polera no se merece que le pegues una rapada a cero, echale un vistazo al fenomenal culo de Belén Lavallén y más que despejar la duda te va a venir una enorme. “Yo sé que conquisto con la cola”, explica la morocha sin darse cuenta que nadie quiere que hable de su orto sino que lo
entregue ya, “físicamente la cola es lo que más me elogian, y eso que ahora hace tiempo que no hago gym, antes entrenaba tres veces por semana”. Candidatos para entrenarle el upite en el gimnasio con la barra de carne no faltan, pero la rosarina de 21 años dice que son pocos los plomeros que llegan a empujarle la caca con la sopapa de carne. “La cola me la piden seguido, pero no entrego fácilmente…” dice picarona la morocha, como que ni ella se cree lo que dice. “Y por favor no me preguntes si me gusta hacerlo por la colectora, porque esto después lo lee mi papá!”. Y bueno Belén, si vos no querés confesar que esa cola tiene más destapaciones que los inodoros de Constitución, vamos a tener que recurrir a comentarios incriminatorios. “Belén me sacó de los pelos de un boliche a los 10 minutos de charla y me llevó en silencio a su casa”, escribe Alejandro de Rosario, “en su habitación,
al lado de la de los padres, se me arrodilló y mientras me la chupaba me pedía por favor que se la pusiera por el culo”. Y ojo que en ese momento la morocha era una nena de 16 años (ah bueh!) pero ya cursaba en la Facultad de Ciencias del Pete, donde aprobó el examen oral y le dieron el título de Gato Vip por escrito, según el comentario que dejó su amiga Lola. “No leí todo lo que escribieron de mi” comentó la misma Belén Lavallén desafiando a los que creen que las famosas no leen tus comentarios, “sólo vi lo de Gato VIP y me encantó, jajaj” siguió escribiendo Lavallén, que dice saber “quién dejó el comentario, a esa chica la conocí hace tiempo y me pareció divina, pero ahora me parece que está celosa”. Igual, en conversación con el enviado de Notiblog, Belén Lavallén aclaró que “si me ofrecieran dinero digo que no, porque no me interesa tener sexo por dinero sin placer ni sentimientos”. Por supuesto Belén que te creemos que no sos
gato (y más si aclarás en persona y pagás en especie) pero entonces qué significa ese felino tatuaje al costado del cuerpo? “El tatoo son manchas de leopardo me lo hicieron en Rosario a los dieciséis años y significa un cambio en mi vida” explicaba Belén desde España, donde le ofrecieron “hacer un programa para Fortuna TV” que podría incluir temas hot como el uso de aparatos y el lesbianismo, donde la felina Belén se movería con soltura. “Nunca estuve con una mina, pero me lo propusieron muchas veces”, dice la morocha de las cachas respingadas, “y ojo que me avanzan más chicas que chicos, en los baños de boliches las minas me encaran todo el tiempo”. En lo que sí confiesa experiencia directa la morocha es el uso de consolettas y vibradores. “Probé con juguetes y la verdad que me encantó” dice la viciosa fanatizada porque el plástico no tiene pelos ni baranda. “No me gusta que haya pelos ni olores, soy medio fóbica” dice la rosarina, “aunque tampoco quiero un tipo de esos que usan cremas, porque para eso estoy yo”. Ahí te equivocás Lavallén: para eso están los chicos, que te esperan con el pomo en la mano, listos para pasarte la crema por fuera y dentro del ojete. A ver morocha, separá los cantos…
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