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A Melina Pitra la pueden acusar de atorranta y petera, pero nunca de vueltera: a la rubia la vende la cara y cobra por el orto. La rubia cuenta que le encanta el sexo anal y que cuando está caliente “a la cola no la preparo, la entrego como venga” y que “una previa natural como cualquier vez” es suficiente para que entregue el rosquete. Melina Pitra no solamente tiene la cola fácil, también se traga la leche a morir. “La degustación también me va” dice con lácteo desparpajo, “si estoy caliente lo pido. Aviso que se puede y les cambia la cara.”
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A Melina Pitra le gusta coger “con chirlos, a veces me los doy yo misma y tirada de pelo”.
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Melina Pitra no es de las que amagan, de las que te corren la cortinita para que pispees la ventanita del amor y después te bajan la persiana. Cuando la rubia deja caer la tanguita como si arriara la bandera, es para que vos le sacudas la escarapela de cuero sin preguntar cuál es la fiesta patria. “Es que la cola no la preparo, la entrego como venga”, dice la rubia tan suelta de lengua como de ojete. “Para disfrutar del anal hay que estar bastante caliente” dice la rubia mientras vos seguís mirando a los costados de la tanguita rosa como un plomero tratando de medir los caños antes de destapar la cloaca. Pero como buena atorranta la rosca de Melina Pitra es universal, y cuando necesita una destapación no quiere
perder el tiempo con preparativos. “No necesito dos horas de lengua y dedos porque todo pasa por la cabeza”, explica la rubia, “cuando te doy luz verde, prefiero que entren de una”. De una, ponela contra las cañas y destapale el caquero con la sopapa de carne que Melina no tiene miedo al dolor. “Un poco me duele cuando doy la cola, pero igual me encanta!” dice la rubia mientras se le hace agua el culo. A Pitra le gusta tanto que le revuelvan el caquero, que trata de dosificarlo para no perderle el gusto. “Está bueno no quemarlo, es como si comieras caviar todos los días, al final pierde la gracia.” A la rubia le hicieron tanto el orto que desarrolló un kamasutra personal de posiciones favoritas. “Mi posición favorita para entregar la cola es en
cuatro, o sino acostada con él arriba” explica como si fuera la conductora de un programa de cable para gatos. “Probé otras posiciones pero son incómodas, si vas a arriba tenés que manejar vos el ritmo y si estás frente a frente te distraés” explica con la seguridad de una auténtica viciosa del orto, “en cambio así te perdés en lo que sentís y nada más”. Después de estas emputecidas confesiones, Melina Pitra trata de no
quedar tan turra aclarando que no es “una mina que se quiere llevar a la cama al primer pibe que ve en un boliche”. Será que espera al segundo? “No en serio, y no lo digo para caretearla, es la verdad… si tuve cinco novios solamente, y solo estuvo con los tipos que salía.” Y decile que sí, no le cortes la onda porque Melina Pitra te va a recompensar no solamente entregándote esa jugosa cola que tiene, sino también esa boquita espectacularmente petera. “Dar sexo oral me encanta” dice la rubia sin darse cuenta que eso de sólo cinco novios es cada vez menos probable porque como el pez, la petera por la boca muere. “A algunas chicas no les gusta porque en rigor no estás recibiendo nada”, explica Pitra y te la imaginás
tomándose la leche mal, “pero a mí me gusta tanto como si me la estuvieran poniendo”. Te mató, reconocelo Enzo, reconocelo. Esas palabras fueron como la contraseña que te hace abrir la billetera y decirle “Ok Melina, ya no sigas con el infomercial porque estoy para el garpe ya, cuánto sale sin globito?”. Pero la rubia es imparable, y como un vendedor de colectivo “para qué otra persona mas?” sigue redondeando la venta del servicio de pete personalizado. “Guarda que no soy de las que rompen el clima hablando y la agarran como si fuera un micrófono, eso no” sigue vendiendo Melina sin ver que vos ya compraste
hace rato. “Cuando hago sexo oral no soy de hablar ni en pedo, salvo para decir algo que sume tipo ‘te gusta así?’, donde ya sabés de antemano la respuesta pero igual querés escucharla”. Y si tenés ganas de hacerla callar agarrándola de los pelos y forzándola contra la pared para ver si realmente ese orto está tan hecho como dice, no te cortes. “En la cama a veces me gusta lo dulce, pero en general soy fanática de la salvajada”, dice en una nueva ola de putez que te deja listo para llenarle el orto de leche y sacudirle el caquero hasta vomite crema chantilly. “Un poco de violencia me encanta, que incluye unos buenos chirlos, tiradita de pelo y un ritmo más fuerte y bien a fondo”. Ya la escuchaste, matala!
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A Melina Pitra la vas a ver en las fotos siempre mostrando el orto y con la boca abierta, y no es casual: dice que “le encanta” entregar la cola y hacer petes. Aclara que para comerse el pijazo en el orto no necesita “dos horas de lengua y dedos, cuando te doy luz verde prefiero que me la hagan de una”. Del pete dice que “me gusta tanto como si me la estuvieran poniendo, me encanta la reacción que veo, me alienta a seguir y me calienta a mí también.”
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