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Gabriela Mandato tiene terrible papo

Gabriela Mandato

Si te gustaría verle los pezones de Gabriela Mandato vas a tener que esperar, porque a los que ves en la foto les queda poco de real. Los de la revista se confunden: a todos nos gustaría “retocar” esos pechos, pero no digitalmente. Una pena que no hayan dejado que la bailarina de sábado muestre sus verdaderos medallones, tienen el tamaño de una chica de muzzarella.

Gabriela Mandato

Gabriela Mandato dice que le gusta que le “pincelen” la cola. Vas a necesitar brocha gorda!

AGabriela Mandato la tenés, quizás no por nombre, pero por ojete y papo garantizado. Es la bestia que te hacía de Reliverán humano cuando te despertabas a las dos de la tarde del sábado con una resaca que mama mía y ponías la TV sin saber bien porqué. Y ahí aparecía esta bestial bailarina de sábado moviendo esas cachas como si estuviera tratando de hacer acabar una garcha invisible. Y te sentías mejor imaginando que te acostabas boca arriba y bailarina se te sentaba encima haciendo rotar el orto como una Moulinex hasta reducir tu banana a un Gabriela Mandatomero licuado con leche. Y cómo le gusta el licuado de banana a esta guacha! Se lo toma desesperada y le queda chorreando en las comisuras de esa boca, pero no te entretengas mirándole la cara, dala vuelta y hacele una “movida tropical” en el orto porque le re cabe. “Me encanta que me hagan la pincelada por la espalda y por la cola” dice sugestiva, “digamos que me encanta que me estén encima.” Y si la viste bailar vas a querer estarle no sólo encima sino bien adentro, porque Gabriela Mandato es la reina del cameltoe, tiene uno de los tajos más alevosos que se hayan mostrado nunca en la televisión. Es como si toda su cola fuera una alcancía de carne con una ranura gigante para poner monedas del tamaño Gabriela Mandatode una grande de muzzarela. Pero ahora si querés verla mover la alcancía vas a tener que hacer un “insert coin” de tarifa privada, porque por tevé no va más. “Ya no volvería a bailar en un programa de cumbia” reniega ahora la rubia, que se agrandó pero no tanto como a vos te gustaría dejarle esa cola. Y si querés sacudirle la alcancía hasta romperle bien el chanchito, vas a necesitar muchas monedas. “Un jugador de la selección me ofreció un depto y diez mil dólares”, dice Gabriela Mandato sin aclarar qué tenía que dar ella a cambio. “Pero no acepté porque no me gustó cómo me lo dijo” aclara la rubia y tiene razón, porque que una mina labure de gato no autoriza a tratarla como el orto, especialmente si se lo querés hacer. Y vos le querés hacer esa cola y comerle esa concha que parece una chipá lista para rellenar de queso.

Gabriela Mandato

Gabriela Mandato era compañera de Evangelina Anderson (entonces Evangelina Paterno) en las tardes de Siempre Sábado, donde usaban a la cumbia como excusa para mostrar esos tajos violados por calzas.

Melina Pitra, rubia viciosa anal y petera

Melina Pitra

A Melina Pitra la pueden acusar de atorranta y petera, pero nunca de vueltera: a la rubia la vende la cara y cobra por el orto. La rubia cuenta que le encanta el sexo anal y que cuando está caliente “a la cola no la preparo, la entrego como venga” y que “una previa natural como cualquier vez” es suficiente para que entregue el rosquete. Melina Pitra no solamente tiene la cola fácil, también se traga la leche a morir. “La degustación también me va” dice con lácteo desparpajo, “si estoy caliente lo pido. Aviso que se puede y les cambia la cara.”

Melina Pitra

A Melina Pitra le gusta coger “con chirlos, a veces me los doy yo misma y tirada de pelo”.

Melina Pitra no es de las que amagan, de las que te corren la cortinita para que pispees la ventanita del amor y después te bajan la persiana. Cuando la rubia deja caer la tanguita como si arriara la bandera, es para que vos le sacudas la escarapela de cuero sin preguntar cuál es la fiesta patria. “Es que la cola no la preparo, la entrego como venga”, dice la rubia tan suelta de lengua como de ojete. “Para disfrutar del anal hay que estar bastante caliente” dice la rubia mientras vos seguís mirando a los costados de la tanguita rosa como un plomero tratando de medir los caños antes de destapar la cloaca. Pero como buena atorranta la rosca de Melina Pitra es universal, y cuando necesita una destapación no quiere Melina Pitraperder el tiempo con preparativos. “No necesito dos horas de lengua y dedos porque todo pasa por la cabeza”, explica la rubia, “cuando te doy luz verde, prefiero que entren de una”. De una, ponela contra las cañas y destapale el caquero con la sopapa de carne que Melina no tiene miedo al dolor. “Un poco me duele cuando doy la cola, pero igual me encanta!” dice la rubia mientras se le hace agua el culo. A Pitra le gusta tanto que le revuelvan el caquero, que trata de dosificarlo para no perderle el gusto. “Está bueno no quemarlo, es como si comieras caviar todos los días, al final pierde la gracia.” A la rubia le hicieron tanto el orto que desarrolló un kamasutra personal de posiciones favoritas. “Mi posición favorita para entregar la cola es en melina pitracuatro, o sino acostada con él arriba” explica como si fuera la conductora de un programa de cable para gatos. “Probé otras posiciones pero son incómodas, si vas a arriba tenés que manejar vos el ritmo y si estás frente a frente te distraés” explica con la seguridad de una auténtica viciosa del orto, “en cambio así te perdés en lo que sentís y nada más”. Después de estas emputecidas confesiones, Melina Pitra trata de no Melina Pitraquedar tan turra aclarando que no es “una mina que se quiere llevar a la cama al primer pibe que ve en un boliche”. Será que espera al segundo? “No en serio, y no lo digo para caretearla, es la verdad… si tuve cinco novios solamente, y solo estuvo con los tipos que salía.” Y decile que sí, no le cortes la onda porque Melina Pitra te va a recompensar no solamente entregándote esa jugosa cola que tiene, sino también esa boquita espectacularmente petera. “Dar sexo oral me encanta” dice la rubia sin darse cuenta que eso de sólo cinco novios es cada vez menos probable porque como el pez, la petera por la boca muere. “A algunas chicas no les gusta porque en rigor no estás recibiendo nada”, explica Pitra y te la imaginás Melina Pitratomándose la leche mal, “pero a mí me gusta tanto como si me la estuvieran poniendo”. Te mató, reconocelo Enzo, reconocelo. Esas palabras fueron como la contraseña que te hace abrir la billetera y decirle “Ok Melina, ya no sigas con el infomercial porque estoy para el garpe ya, cuánto sale sin globito?”. Pero la rubia es imparable, y como un vendedor de colectivo “para qué otra persona mas?” sigue redondeando la venta del servicio de pete personalizado. “Guarda que no soy de las que rompen el clima hablando y la agarran como si fuera un micrófono, eso no” sigue vendiendo Melina sin ver que vos ya compraste Melina Pitrahace rato. “Cuando hago sexo oral no soy de hablar ni en pedo, salvo para decir algo que sume tipo ‘te gusta así?’, donde ya sabés de antemano la respuesta pero igual querés escucharla”. Y si tenés ganas de hacerla callar agarrándola de los pelos y forzándola contra la pared para ver si realmente ese orto está tan hecho como dice, no te cortes. “En la cama a veces me gusta lo dulce, pero en general soy fanática de la salvajada”, dice en una nueva ola de putez que te deja listo para llenarle el orto de leche y sacudirle el caquero hasta vomite crema chantilly. “Un poco de violencia me encanta, que incluye unos buenos chirlos, tiradita de pelo y un ritmo más fuerte y bien a fondo”. Ya la escuchaste, matala!

Melina Pitra

Melina PitraA Melina Pitra la vas a ver en las fotos siempre mostrando el orto y con la boca abierta, y no es casual: dice que “le encanta” entregar la cola y hacer petes. Aclara que para comerse el pijazo en el orto no necesita “dos horas de lengua y dedos, cuando te doy luz verde prefiero que me la hagan de una”. Del pete dice que “me gusta tanto como si me la estuvieran poniendo, me encanta la reacción que veo, me alienta a seguir y me calienta a mí también.”

Melina PitraMelina Pitra

Belén Lavallén se traga el sable

Belen Lavallen

Belén Lavallén no tiene miedo en petear sables enteros pero sí de tragar algún pelo durante una garganta profunda. “ Sabés qué pasa” dice la morocha rosarina, “cuando tenía 15 años salí con un chico que era stripper y estaba totalmente depilado, y me acostumbré a eso”. Morocha, poné la cola y acostumbrate a ésta.

Belen Lavallen

Belén Lavallén es como una versión humana del escorpión, se defiende con la cola. El papo está en las fotos de Playboy.

Ponete contento porque llegó la hora de hacer justicia, y esta vez no va a ser por mano propia sino por la de Belén Lavallén, una morocha que no tiene ningún problema en tragarse el sable completo pero no los pelos que acompañan. “Me encanta hacer el sexo oral a los hombres, pero por favor que no tengan pelitos”, dice la petera rosarina. “Igual ojo que no me gustan totalmente depilados porque quedan medio afeminados, un poco de pelo recortado está bien.” Y si te parece que el flaco de polera no se merece que le pegues una rapada a cero, echale un vistazo al fenomenal culo de Belén Lavallén y más que despejar la duda te va a venir una enorme. “Yo sé que conquisto con la cola”, explica la morocha sin darse cuenta que nadie quiere que hable de su orto sino que lo Belen Lavallenentregue ya, “físicamente la cola es lo que más me elogian, y eso que ahora hace tiempo que no hago gym, antes entrenaba tres veces por semana”. Candidatos para entrenarle el upite en el gimnasio con la barra de carne no faltan, pero la rosarina de 21 años dice que son pocos los plomeros que llegan a empujarle la caca con la sopapa de carne. “La cola me la piden seguido, pero no entrego fácilmente…” dice picarona la morocha, como que ni ella se cree lo que dice. “Y por favor no me preguntes si me gusta hacerlo por la colectora, porque esto después lo lee mi papá!”. Y bueno Belén, si vos no querés confesar que esa cola tiene más destapaciones que los inodoros de Constitución, vamos a tener que recurrir a comentarios incriminatorios. “Belén me sacó de los pelos de un boliche a los 10 minutos de charla y me llevó en silencio a su casa”, escribe Alejandro de Rosario, “en su habitación, Belen Lavallenal lado de la de los padres, se me arrodilló y mientras me la chupaba me pedía por favor que se la pusiera por el culo”. Y ojo que en ese momento la morocha era una nena de 16 años (ah bueh!) pero ya cursaba en la Facultad de Ciencias del Pete, donde aprobó el examen oral y le dieron el título de Gato Vip por escrito, según el comentario que dejó su amiga Lola. “No leí todo lo que escribieron de mi” comentó la misma Belén Lavallén desafiando a los que creen que las famosas no leen tus comentarios, “sólo vi lo de Gato VIP y me encantó, jajaj” siguió escribiendo Lavallén, que dice saber “quién dejó el comentario, a esa chica la conocí hace tiempo y me pareció divina, pero ahora me parece que está celosa”. Igual, en conversación con el enviado de Notiblog, Belén Lavallén aclaró que “si me ofrecieran dinero digo que no, porque no me interesa tener sexo por dinero sin placer ni sentimientos”. Por supuesto Belén que te creemos que no sos belen lavalléngato (y más si aclarás en persona y pagás en especie) pero entonces qué significa ese felino tatuaje al costado del cuerpo? “El tatoo son manchas de leopardo me lo hicieron en Rosario a los dieciséis años y significa un cambio en mi vida” explicaba Belén desde España, donde le ofrecieron “hacer un programa para Fortuna TV” que podría incluir temas hot como el uso de aparatos y el lesbianismo, donde la felina Belén se movería con soltura. “Nunca estuve con una mina, pero me lo propusieron muchas veces”, dice la morocha de las cachas respingadas, “y ojo que me avanzan más chicas que chicos, en los baños de boliches las minas me encaran todo el tiempo”. En lo que sí confiesa experiencia directa la morocha es el uso de consolettas y vibradores. “Probé con juguetes y la verdad que me encantó” dice la viciosa fanatizada porque el plástico no tiene pelos ni baranda. “No me gusta que haya pelos ni olores, soy medio fóbica” dice la rosarina, “aunque tampoco quiero un tipo de esos que usan cremas, porque para eso estoy yo”. Ahí te equivocás Lavallén: para eso están los chicos, que te esperan con el pomo en la mano, listos para pasarte la crema por fuera y dentro del ojete. A ver morocha, separá los cantos…

belen lavallen

A Belén Lavallén le encanta jugar a seducir usando distintos disfraces. “Si quieren infartar, anímense a venir a una de mis fiestas” desafía la rosarina con onda partuzera. “Vengan que me visto de vampiresa y los enamoro a todos”. La dueña de uno de los mejores ortos de Argentina no se anima a confesar cuánto le gusta que le hagan la cola porque prefiere “no hablar de algo tan íntimo” y además “esto lo va a leer mi papá”. Claro, tiene miedo que el viejo también se la quiera empomar.

   
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