Luciana Bianchi, chiquita pero cumplidora
|
Luciana Bianchi tiene terribles pochas, y asegura que son reales. “Todo lo que tengo es mío, las lolas son naturales.” |
Luciana Bianchi nunca se imaginó que con su tamaño podría ser a ser modelo, “porque son todas altas y yo mido solamente un metro sesenta y cinco” dice con esa carita de petera picarona pero vigilada. “Sabés que pasa, mucho no puedo hablar de estas cosas, me da vergüenza porque después esto lo lee mi papá!”. Igual, alguna cosita se le escapa, porque esa colita no la sacó solamente patinando, aunque haya ayudado. “Confirmé lo del patín”, dice Luciana triunfante, “tengo que agradecer proque comprobé que levanta la cola, mejora la postura y endurece las piernas.” Y también te endureció la tercera pierna a vos, esa que sostiene la carpa ahora mismo mientras te imaginás dándole su merecido a Lucianita en los lugares más insólitos. Es que el tamaño portátil y la predisposición para hacerlo en cualquier lugar convierten a Luciana Bianchi en la chica ideal
para esas situaciones especiales donde una grandota simplemente no califica. Por ejemplo, ponele que estás laburando de boquetero en el microcentro (tranquilo fiera que no decimos nada) y querés hacer una pete pausa antes de seguir cavando el túnel. A quién vas a llamar? Lucianita Bianchi tiene el tamaño y la actitud ideal para petearte en el túnel. “Me gusta probar en sitios nuevos, todos los lugares raros son atractivos” dice la mini petera aceptando el desafío. “Además te sirve para contarlo, lo hablás con tus amigas y está bueno.” Y ahí vas a ganar puntos con Bianchi cuando cuente que estuvo peteando a un boquetero en plena tarea, no es muy común. Y no te cortes pensando que la nena te va a rechazar por boquetero, o por estar lleno de tierra. “Los hombres
me gustan bien reos” explica Luciana, “nada de metrosexuales, porque para arreglarse y ponerse crema estamos las mujeres”. Aunque está claro que vos también podés ponerle “crema” en esa colita divina que tiene y de vuelta, no te cortes porque la nena es de sí fácil. “Todavía no le dije que no a nada… es que uno va probando cosas y después elige, no?” pregunta retóricamente Luciana para contestarse que “en la variedad está el gusto.” La actitud experimental y el tamaño hacen de Bianchi una especie de cortaplumas suiza que salva las papas cuando otras minas fallan. Ponele que para festejar el éxito del boquete bancario querés partir al medio alguna famosa pero en serio, que haya daño visible.
Con una famosa grandota olvidate, tienen el orto más ensanchado que la manga de la camisola del mago Merlín, se te cagan de risa. En cambio el culito de Lucianita es fácil de partir —algún pliegue nuevo vas a poder agregar a esa escarapelita del cuero— y más te vale porque porque Bianchi es chiquita pero le caben las grandes. “El tamaño importa” advierte Lucianita, “las que dicen que no es para no quedar mal, o porque les tocó algo que no es muy bueno.” Y Bianchi no sólo conquista con el tamaño mini, sino también con una actitud que contrasta con otras que van a la guita o quieren ponerse de novias. “La billetera no me importa nada porque quiero salir con un chico de barrio” dice Bianchi antes de testear tu
credibilidad agregando que “si anda en colectivo tampoco hay problema porque yo tengo auto”. Y ponete contento si te ofrece el auto, porque ese pavito que ves a la izquierda y un buen pete vienen incluídos. “Para mi el auto es sinónimo de salidas y buena compañía, así lo viví siempre”, confiesa Bianchi, para quien la noche romántica ideal “sería con el auto en la playa, que la música la aporten las olas de la rompiente y después de una buena comida llega el postre… pero nunca dentro del auto para no ensuciar el tapizado.” Y la petisa tiene razón, mejor largale todo el puré caliente en la cara que sale un bukkake con fritas!
Comentarios (46)