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Delfina Gerez Bosco, el orto infernal

Delfina Gerez Bosco

Delfina Gerez Bosco pela una cola tan infernal como el Muro de Marley y para la ocasión se mandó hilo dental. “Cuando sé que va a pasar algo me pongo alguna cosita sexy” dice la morocha, “pero no muy zarpado porque me pasó de preparar un strip tease y en el momento me agarró un ataque de risa”. Y seguro que al pibe lo noqueó igual, porque la sonrisa de esta bañera enamora.

Delfina Gerez Bosco

Delfina Gerez Bosco muestra los flotadores que le permiten ser la bañera más hot del país.

No hace falta ser oceanógrafo para darse cuenta porqué esta Delfina debería estar en la lista de especies protegidas: tiene dos hermosos flotadores y nada moviendo una cola bellísima que la distingue del clásico bagre del Río de la Plata. Gerez Bosco es parte de la riqueza ictícola argentina, un pez exótico que más de uno quisiera tener en su pecera, pero por ahora nada sola. “Tengo que desilusionarlos”, dice la morocha bañera del Muro Infernal, “pero estoy sola”. Es que como toda captura exótica, esta Delfina es muy difícil de pescar, y son pocos los que tienen la red adecuada. “Me gusta que los chicos sean un poco más grandes que yo”, dice flasheando esa sonrisa espectacular, “pero todo depende de cómo sea la persona, puede ser que tenga 25 años y sea muy maduro e inteligente, o que tenga 35 y no delfina gerez boscosepa que hacer de su vida… así no me enamoro.” Pero vos si te enamorás, y soñás con comerte a Gerez Bosco como si fuera parte de una gigantesca pieza de sushi. Te la imaginás a Delfina esperándote desnuda sobre una blanca cama de arroz glutinoso, vos regándola con la salsa de soja que sale de tu garcha tatuada “Kikkoman” a lo largo. Ok, puede que los delirios inducidos después de clavarte un litro de sake caliente sean demasiado, pero la realidad es que a la morocha le gustan los garches en situaciones inusuales. “Me gusta lo ocasional, que se dé en el auto, en la cocina, esa complicidad está buena”, confiesa la bañera de Marley. “Una vez estábamos con mi novio y sus viejos, nos encerramos en la cocina y salió un rapidito” cuenta picarona Delfina Gerez Bosco, delfina gerez bosco“cuando salimos todos colorados para mi que se dieron cuenta, pero estuvo bueno.” Delfina es bien picarona y no puede resistir la proximidad de una buena carnada, como la vez que “iba en el coche con un chico que salía y él manejaba”, la cola se le calentó en el asiento de tal manera que no aguantó y “me senté arriba, tomé el volante y dejé que él se encargue de los pedales”. Y el anzuelo del afortunado se clavó bien adentro de la almeja de Delfina, porque delfina gerez bosca“tenía un vestido cortito y lo hicimos así hasta que llegamos a su casa” explica el bomboncito, “fue algo muy raro pero estuvo divertido”. Delfina no teme tragarse el anzuelo en situaciones raras como las que cuenta, dice que todavía nadie pudo clavarle el arpón en la cola. “Me molesta cuando se ponen muy pesados con el tema de la colectora”, dice con fastidio. “Hasta ahora no se dió y eso a los pibes los motiva más, todos quieren ser los primeros.” Delfina igual sabe que en algún momento se le va a hacer agua el culo “tendría que estar muy encendida y con muchas ganas”, así que vos seguí tirando el medio mundo que puede que encuentres una Delfina entre los pescados. Como buena guardavidas, a la morocha le encanta hacerlo en el agua, aunque te avisa delfina gerez boscaque a la hora de bombear, no te va a resultar fácil moverte como pez en el agua. “El problema es que no hay lubricación”, dice la morocha como autoridad del sexo acuático. “Esto lo aprendí con mucho esfuerzo pero bueno, siempre está la ducha… el tema del vapor provoca bastante.” La morocha cuenta que como buena bañera, también está dispuesta a rescatar a los que hacen agua en la cama. “Soy de hablar en el sexo, me gusta decir ‘hacé así’, ‘dale ritmo’ y ayudar para que las cosas sean más placenteras”. Alta morocha!

Delfina Gerez BoscoDelfina Gerez Bosco

Delfina Gerez Bosco

Delfina Gerez Bosco gatea en un sofá en donde caben tres, pero mejor que ni se lo menciones. “No me gustan los tríos, no me interesa estar con otra mujer, ni nada de eso”, dice la morocha guardavidas. “Una vez el pibe con que salía me invitó a un lugar swinger”, recuerda escandalizada. “Le dije de todo, yo quiero alguien que me cuide.” Y sí, no podés tirar esta Delfina a los tiburones.

Wanda Nara te convida su empanada

Wanda Nara

Wanda Nara es conocida como la reina del video pete, pero guarda que también sabe cómo dejarte seco montándote como un caballo de calesita. Atención con la empanada de Wanda, parece que se le corrió el repulgue y le sale la carne afuera!

Wanda Nara

Wanda Nara te espera con la empanada jugosa y calentita.

Te viste pasar en el espejo y tuviste que parar a felicitarte y mirar de cerca la cara que hace un par de días atrás había cumplido un sueño comiéndole la cotorra a Wanda Nara. Y claro, los amigos que critican. “No ves que estás poseído? Cómo le vas a chupar la concha a Wanda Nara, es como pasarle la lengua al asiento de un colectivo 60, sabés la cantidad de gente que pasó por ahí?” Y trataste de contestar, pero no pudiste por la sonrisa que te paralizaba la cara al Wanda Nararecordar que la turra se había mojado de tal manera con el paleteo que el exceso bajó chorreando solito hasta lubricarle el orto, que se abrió como una manteca… “Me escuchás? Hijo de puta, le vendiste el alma al diablo!” te gritó el Gordo con esa cara de desconcierto y susto que normalmente reserva para cuando se acaban las facturas. “No podés, por más increíble que haya sido la partuza del otro día y ahora el orto de Wanda, hiciste un mal negocio… no te das cuenta cómo te cagó?” preguntó el gordo haciendo una pausa para agarrarte la camisa a la altura del corazón y agregar desesperado, “Mandinga te cagó, gil! Cómo vas a disfrutar de las minas o de nada si no tenés alma?”. Es un gordo bueno, pero no tiene idea lo que es coger con un gato endemoniado. Es un gordito simpaticón, pero es al pedo, un tipo que tiene como máximo placer semanal tomar el Subte B para clavarse una Wanda Naragrande de muzza en el Imperio de la Pizza no puede entender la locura de rellenarle la fugazzetta a Wanda y que ella misma se meta los dedos para sentirle el gusto al queso. Es tu amigo del barrio de toda la vida, pero no puede imaginar lo que es ver llegar en los verdes ojos de la rubia el orgasmo como un tornado infernal. “Buscalo al viejo del tren y devolvele el libro para que te devuelva el alma, turro!”, insiste el Gordo mientras gesticula con el mate en una mano y una bola de fraile a medio comer en la otra. Al Gordo le gusta comer facturas, vos preferís comer Wandas. Cómo no vas a dar todo por comerle esa empanadita divina que sutilmente te ofrece al abrirse de gambas sobre el autito chocador? Y si es por ver quién es el desalmado, cómo puede ser que el Gordo no se conmueva hasta las Wanda Narabolas al ver las terribles piernas de Wanda Nara, esas tetas que se puso para complacerte, esa boca que se muere por petearte hasta dejarte seco? Infernal.

Wanda NaraWanda NaraWanda NaraWanda Nara

Wanda Nara

Wanda Nara te mira directo como preguntándote “Estás seguro que no querés que te haga un pete acá mismo al aire libre?” y como tu respuesta no llega (toda la sangre bajó urgente a irrigar la chagar) la rubia dobla la apuesta. “Bueno, hagamos un trato” dice mientras se franelea con la lona entre las piernas, “si me dejás que te haga un pete, te dejo que me hagas la cola”. Cerrá el trato y abrile el orto!

Dallys Ferreira patina con el orto

Dallys Ferreira

Dallys Ferreira está Patinando por un Sueño y por el tuyo también, ya que el entrenamiento para el programa la ayudó a perfeccionar ese terrible orto guaraní que tiene. “Me caigo mucho, parece que patino más con la cola que con los pies”. Debe ser la costumbre, porque con ese ojete viene “patinando” su camino hacia la cima desde hace rato: la paraguaya es como el escorpión, se defiende con la cola. “Me defiendo bastante bien… la cola la tengo mucho más marcada.” Y más abierta también Dallys, esas cachas no mienten.

Dallys Ferreira

A Dallys Ferreira no le molesta hacer de mucama. “A mi novio le limpiaba la casa como buena paraguaya.” Y claro, también le pasaba la aspiradora bucal en la japi.

El poporembó de Dallys Ferreira ya era algo temible, pero ahora está todavía más redondo y lustroso, como un globo que querés reventar a pijazos contra la pared. “El patín te levanta la cola, no se nota?” dice la paraguaya aunque no se refiere al “patín” pago que vos pensás (ese le abre el orto, no lo endurece) sino que habla del entrenamiento de Patinando por un Sueño. “La verdad que patinar te tonifica las piernas y la cola la tengo mucho más marcada”, sigue comentando la rubia que dice que se vió obligada a esconder ese impresionante pavo “porque una vez dallys ferreiracuando salía de la facultad me tocaron la cola subiendo al subte”. Qué zarpado! Dallys fue a la facultad? Viste, y vos creías que la rubia era una petera autodidacta, resulta que tiene estudios. Pero le tocaron la cola y quedó traumada pobrecita, “por eso ahora cuando salgo a la calle siempre me pongo camperones así no tienen nada que tocar” explica la guaraní y agrega para facturar “si quieren verme, que compren la revista”. Cómo Dallys, no se puede pagar para tocar, pagar para hacer partuzas? “Lo que nunca haría es algo donde haya más de dos, porque no me gusta” dice la paraguaya y vos pensás que quizás dallys ferreiraesté hablando de más de dos minas, pero la rubia sopla la vela de tu esperanza aclarando que “Mientras sea en pareja vale todo, no hay nada prohibido… aunque si te digo que no me lo propusieron estaría mintiendo”. Y si, la verdad Dallys que nos parece que nos estás mintiendo, como cuando decís que no entregás la cola, vamos. “A la dallys ferreiracolectora no la uso, pero bueh, ya no me creen nada”. De todas maneras Dallys Ferreira a pesar de no entregar la cola (seguile la corriente que antes de que pueda reaccionar va a estar celebrando la Indpendencia argentina entregando la escarapela paraguaya) dice que siempre tiene fantasías por cumplir en el tintero (y ojo que con ese tintero te alcanza para escribir con pluma la Enciclopedia Britanica en letra grande) “porque cuando uno hace realidad una fantasía enseguida aparecen nuevas”. Simple pero efectiva explicación del círculo vicioso de la putez, al cumplirle las fantasías se le despierta el deseo por otras nuevas, es como si quisieras apagar el incendio en el ojete de la paraguaya con tu manguera cargada de Dallys Ferreirakerosén. “Tuve la posibilidad de probar muchas cosas, pero lo que todavía me falta es hacerlo en el baño de un avión mientras volamos” te sugiere paraguaya y ya la ves agachada en el bañito del avión con su cabeza cerca del metálico inodoro aéreo y la de tu garcha haciéndole esa cola que decía que no entregaba. “Sería reloco en el avión, pero ahora que lo digo no se si me animaría” dice la paraguaya como si tuviera miedo de que al dallys ferreiraagacharse se le moje el pelo en el líquido azul del inodoro y tenga que volver a su asiento en el avión con la melena azul y amarillo a lo Boca. “Para alimentar la cabeza uso las revistas, las películas, todo sirve” dice la paraguaya ratonera, “pero soy de las que cree que lo más importante son las ganas, es como los antojos, a veces querés hacer el amor de una manera romántica y a veces querés algo más salvaje”. Salvaje como cagarla a latigazos para que vestida de mucama paraguaya cumpla todas tus órdenes. Y que no te de pena marcarle la piel con el cuero del látigo, porque la idea fue de ella, le gusta que le den latigazos (ah, bueh!). “Hay látigo real” confiesa Dallys desatada y masoquista “y por eso dallys ferreiradespués cuando me quejo de los golpes digo que me caí patinando”. Y guarda que para vos también hay porque “a veces el látigo lo tiene él, pero a veces lo tengo yo, a veces quiero que me manden y otras veces quiero tener el mando yo”. A Dallys Ferreira le gusta la variedad, la novedad, que la mantengas siempre en vilo, que no sepa por qué agujero le va a entrar la próxima pija. “Me gusta ir variando, si siempre hago lo mismo se pone aburrido… por eso no tengo algo fijo o una especialidad, aunque en la cama sí me gusta alentar como hinchada para que me metan goles”. Dallys Ferreira, una paraguaya para llenarle la chipá de queso fresco.

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Dallys Ferreira niega que reciba visitas por la puerta trasera (y eso que tiene un imponente portón) pero admite que en el sexo le gusta “probar cosas nuevas, porque si no me aburro”. Además, la paraguaya dice que no tiene “complejo por ser paraguaya y no me molesta que piensen en mí como la mucamita” así que es seguro que te deja entrar por la puerta de servicio. Andá con el mameluco y la caja de herramientas a destaparle el caquero a la casa, golpeale la puerta de atrás y gritale “Abrite que llegó el Plomero!”

   
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