Tres terribles tumberas, partuza infernal
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Ale Maglietti, Dallys Ferreira y Melina Pitra obedecen el hechizo y te dan la partuza de tu vida. |
Qué darías por enfiestarte con tres hembras infernales?” te preguntó el viejo con una extraña sonrisa. Venías del laburo cabeceando desmayado en el tren cansado de escuchar vendedores ambulantes, pero el verso de este te despertó con esa pregunta porque justamente venías soñando con hacer una buena partuza. “En serio” insistió el viejo contento al ver tu interés, “este librito te da el secreto para conseguir lo que sea” y como si te hubiera leído la mente agregó “Querés a Dallys Ferreira, Melina Pitra y
Alejandra Maglietti tocándose para vos, totalmente entregadas? Eso está en el segundo capítulo, una pavada”. Y con una sonrisa le diste los cinco pesos que pedía pensando “qué viejo chamuyero” y al ojear el librito notaste la extraña letra gótica en que estaba impreso y la falta de autor. “El autor del manual soy yo” dijo el viejo leyéndote la mente una vez más, “el libro no lo firmo porque la gente dice que no existo, pero vos pronto vas a adivinar mi nombre”. Y tenía razón, la identidad del escritor te quedó clarísima unos días después cuando Dallys Ferreira, Melina Pitra y Alejandra Maglietti te abrieron la puerta de la misteriosa casona de Belgrano R. La partuza que se armó con las tres fue una increíble
recompensa por seguir las simples instrucciones del librito (comprar las tres muñequitas Barbie fue fácil, meterles yogur en la boca se complicó un poco, y para mandarles la salchicha de viena en el orto tuviste que taladrar el plástico) y aunque los envidiosos digan que vendiste tu alma por un polvo, quién te quita lo garchado? En un living de luz rojiza las tres rubias te recibieron como tres endemoniadas hambrientas de leche, con viciosas bocas salivando a cuenta de interminables petes y sus sinuosas carnes como inevitables caminos a complacientes agujeros. Fue una partuza infernal.
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