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Marcela Kloosterboer se anima a las fotos

Marcela Kloosterboer

Marcela Kloosterboer tiene un problema curioso para una famosa argentina: no le gusta que le saquen fotos. “Antes sentía fobia cuando me sacaban fotos, pero ahora estoy aprendiendo a superarlo” dice la pendeja (ojo que ya tiene 23 años). Qué posibilidad hay de que se desnude? La misma de que nieve en el infierno, pero no perdemos las esperanzas, porque alguien puede filmar un video y hacer la gran Chachi Telesco.

Marcela Kloosterboer

Marcela Kloosterboer sentada con las gambas abiertas sería una hermosa pose para verla desnuda. Te damos el gusto.

No hay duda de que Marcela Kloosterboer merece el título de Alta Pendeja, así en mayúsculas y con todas las letras, y sin embargo hasta hoy no figuraba en Notiblog. Y fue por un descuido, no el nuestro sino el que nunca tuvo Marcelita para regalarnos algún pezón, alguna transparencia paponera, alguna foto que justificara publicar una entrada tan impresionante como la que a vos te gustaría tener en esa figazzita deliciosa. Y tuvimos una paciencia tan grande como la dos terribles pochas que tiene, esperando las fotos de Marcela Kloosterboer desnuda y hasta llegamos a soñarla sentada en bolas como si nada, sonriendo con la cotorra abierta como ves acá. Pero fakes aparte, las fotos del desnudo de Kloosterboer nunca llegaron y si bien la esperanza es lo último que se pierde, la nena es bien clara. “No me gusta la mayoría Marcela Klosterboerde las cosas que rodean mi trabajo, por eso no voy a fiestas y no me siento cómoda con las notas ni con las fotos.” Con fotos y notas es obvio que no está cómoda, pero en las fiestas Kloosterboer se relaja como ves en esta foto. Por eso vamos con las fotos que hay, y lo que hay son dos terribles pochas que parecen anunciarse en la doble “o” de su apellido. Cómo serán de escasas las fotos de Kloosterboer que el haber hecho una producción para un catálogo de ropa interior mostrando menos que en la playa le bastó para ser nota, y que especularan que la pendeja se finalmente “se destapaba” ahora que parece finalmente espantó al gato Gaudio. “Rompí con mis prejuicios, hoy me animo a mostrarme más sexy” dice Marcela KlosterboerMarcelita como si hablara de fotos en bolas. “Para mi la verdad hacer estas fotos fue una osadía y es más, hay gente a la que todavía no le dije que me animé a hacerlas” sigue explicando Kloosterboer como si hubiera hecho fotos desnuda para Playboy. “Mi familia lo tomó bien, pero el más problemático es mi hermano”, dice Marcela del guardabosques familiar. Por eso tenemos que ir con lo que hay, y guarda que bien mirado, lo que hay no es poco porque los pechos de Kloosterboer tienen un encanto que trasciende la ropa que los cubre. Porque más allá de la belleza de su dueña, encontrar un par de tetas de ese tamaño y además naturales es como una planta que Marcela Klosterboercrece en medio del Valle del Silicón de las famosas argentinas, una verdadera rareza. Kloosterboer sabe que su frente es su fuerte, pero por las dudas también promociona la retaguardia. “En la adolescencia me explotó todo y un día tenía esta colita”, dice con pícara inocencia. Y no te sientas un degenerado pensando en hacerle la colita, porque Marcelita misma se encarga de aclarar que ya no es tan inocente. “Aprendí a explotar mi parte más angelical pero también la más perturbadora”, cuenta la “nena” de 23 años, “y hoy me siento preparada para interpretar tanto a una monja como a una prostituta”. Qué lindo sería Marcelita que nos interpretes la segunda en una función privada!

Marcela Kloosterboer

Las modelitos y vedettes se matan para ser actrices, pero Marcela Kloosterboer hizo el camino inverso — ahora es modelo de Pancho Dotto, lo cual aumenta la posibilidad de que muestre algo por una vez en la vida antes de perder la frescura de pendeja. Las gomas de Kloosterboer están entre las más lindas y naturales de todas las famosas, pero no se lo digas. “Los hombres que me piropean las lolas no tienen ninguna chance conmigo.”

Marcela KloosterboerMarcela KloosterboerMarcela Klosterboer

Victoria Vanucci, viciosa en cuero

Victoria Vanucci

Victoria Vanucci prepara la cola dejándose violar por la bikini de cuero mientras te espera en un depósito herrumbroso. La morocha ex tenista confiesa que le excita posar para las fotos aunque “por un tiempo no voy a hacer fotos desnuda porque mi novio me mata”. Le encanta la fiesta.

Victoria Vanucci

Victoria Vanucci se arrodilla y entrega la cola como le pediste. Dice que se especializa en los “combos” con sexo vaginal, oral y anal.

Siempre supiste que a Victoria Vanucci le cabe la fiesta. Es que no puede ser de otra manera, fijate cómo se sienta sobre sus talones para que se le meta la bombacha de cuero bien adentro de esa cola que ella misma confesó le encanta que le hagan. Todo en la cancha de la Viciosa Vicky está pensado para llevarte directo al sector de ingreso: las cadenitas que bajan por la espalda hacia la cola, el tatuaje bajo que señala la bikini de cuero negra onda sado, los espejitos que le cuelgan en la entrada del orto, los tacos justo debajo del upite. “Me gustaría armar una fiesta bien lujuriosa como la de Ojos Bien Cerrados“, dice Victoria Vanucci confirmando todo lo que sospechabas. A juzar por cómo apareció vestida en un galpón de mala muerte, la ex tenista vino preparada para que la cagues a pelotazos y la llenes de polvo, pero no de ladrillo. “No me siento una come hombres”, aclara Vanucci pero las fotos la desmienten Victoria Vanucciabsolutamente, “lo que pasa es que tengo un cuerpo demandado por los hombres”. Y no es para menos, porque la morocha tiene una actitud tan abierta como el ojete, y eso es atractivo para todos, mujeres inclusive. “Me está pasando ahora en el teatro que se me insinúan muchas mujeres”, dice Vanucci de las chicas que quieren comerle la cotorra, “me lo dicen mis compañeras, o inclusive mientras estoy en el escenario algunas mujeres me guiñan el ojo.” Pero la mayor guiño lo hace la cola de Vicky, que por ahora se entretiene morfándose el cuero de la bikini a la espera de la barra de carne tuya. Mirá de nuevo ese culo envuelto en cuero, las medias de red y los tacos, la mirada hambrienta de Victoria Vanucci — la guacha no finge, ahí hay calentura real. “Es que me excita hacer producciones de fotos” confiesa la morocha de Banfield y el sólo pensar que la muy putita se debe haber mojado enterrándose la bombacha entre las cachas te desespera y te da una idea: pelá la cortaplumas “multiuso” que siempre llevás al pedo y ponésela en el cuello, que a Vicky le gusta la adrenalina. “Contra la pared victoria vanucciputita”, decile mientras le ponés la cortaplumas en el cuello, “abrí las gambas y no te muevas, porque te voy a hacer un tajo arriba del tajo y te voy a coger de parado con la bombacha puesta”. Y hacele un tajo largo, cosa de poder hacerle también la cola sin tener que sacarle la bikini, las medias de red o los tacos. “A mi me gusta hacer un variadito de sexo clásico, oral y anal” explica Vicky muy putita, “por eso me gusta usar corsets y cuero para realzar los puntos clave, son fundamentales para armar un fiesta lujuriosa”. Y no te preocupes si el escabio te hace temblar el pulso, con lo caliente que está el cortecito en la concha no lo va a sentir, y no te preocupes por la sangre que a Vanucci le encanta el enchastre. “Al acabar, me gusta que se desparrame por la zona de mi cintura y hacia abajo.” Perfecto: batí la sangre y la leche a pijazos hasta formar un helado caliente que le pegotee toda la cola. Después ordenale que se coma el heladito de frutilla hasta dejarte el palito bien limpito.

Victoria Vanucci

Victoria Vanucci se sienta sobre el caño en lo que es para ella es un reflejo condicionado. Atención con la mano derecha, fijate qué habilidad para agarrar el fierro, ese grip no lo aprendió empuñando raquetas sino manoteando garompas. Fijate que agarra el caño como si quisiera metérselo entre sus piernas abiertas. Le gustan las partuzas sofisticadas y entregar la cola.

Victoria VanucciVictoria VanucciVictoria Vanucci

Luli Fernández es una manteca

Luli Fernandez

La foto de Luli Fernández fue suficiente para que un exaltado de ficción la violara implacablemente. No podemos condenarlo, y tampoco podría ningún juez (quizás a excepción de Oyarbide) porque la nena tiene una cola que está para el crimen.

Luli Fernandez

Luli Fernández tiene una carita insinuante y un par de pochas muy comestibles. Un bombón.

Me mandaron un psiquiatra a averiguar si estaba loco. Yo le dije, Ud. viene para ver si yo comprendo la criminalidad del acto, pero le adelanto algo: es Ud. que no entiende que esta pendeja, la Luli Fernández, está para el crimen. Y ahí el tipo dudó un segundo, me miró como pensando este es o se hace, y me preguntó “¿En qué sentido me lo dice? A ver, cuénteme”. El problema con los comecocos como Ud. es que tienen mucho libro pero poca calle y menos sexo, le contesté yo, porque si usted hubiera visto el orto de esta pendeja, la Luli Fernández, no me estaría preguntando nada salvo el teléfono de la mina. O mejor dicho, me estaría haciendo las preguntas que son realmente clave, como por ejemplo cómo me sentí cuando le separé los cantos y se la mandé guardar. “Pare acá, usted está confesando luli fernandezhaberla violado, porque la señorita Fernández dice que Ud. nunca tuvo su consentimiento.” Qué pelotudo el manya cocos éste, cómo me va a acusar de no haber tenido sentimiento, si entrar en esa cola fue lo más lindo que me pasó. Mire doctor, yo la traté de primera, inclusive cuando vi que le dolía le repartí unos besos por el cuello y la oreja, porque soy un tipo cariñoso, pero cuando le quise comer la boca la pendeja se puso arisca. O sea, es ella la que no mostró un sentimiento, para mi debe ser medio frígida. “Pero Ud. la estaba forzando” dice el tordo, “porque la señorita no estaba con Ud. por su propia voluntad”. El tordo no cazaba un fulbo, pensaba que Luli Fernández es una pendeja de su hogar, por eso lo tuve que avivar un poco. “Escúcheme una situación doctor, si usted de repente ve una bestia como Luli en tetas y abierta de gambas mostrando la figaza y que luli fernandezmira para atrás como pidiendo metanmelán, Ud. no se la re culea?”, le pregunté al psiquiatra forense para ver si se avivaba de que Luli Fernández es una atorrantita de barrio que le gusta la pija y yo soy inocente toal. “Ud. se refiere a las fotos de Luli Fernández de reciente publicación?” preguntó el tordo que seguía sin captar. “Pero doctor, a usted nunca una mina le tiró una indirecta? Mire las fotos, si se fija bien, va a ver que Luli en la foto me estaba mirando a mi, y no le pude decir que no a ese ojete, es una manteca!”. Luli Fernández, una nena para el crimen.

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Luli Fernández posa como más le gusta, con el cucurucho en la mano y las piernas abiertas. Pronto va a dejar de ser sub-20 y tendrá que pelotear en primera división. “No me preguntes si trago o escupo”, advierte Luli Fernández, “porque no tiene nada que ver”. Igual, a juzar por el helado, la nena debe tragar lácteos a fondo.

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