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Mariana Diarco es una infusión de carne fresca que te renueva el instinto asesino con estas fotos desnuda. La nena tiene apenas 18 años pero tiene más experiencia que muchas el doble de su edad porque arrancó cogiendo a los 12 años y los 16 se lo comió a Andrés Calamaro de 44, así que no te dejes engañar. “Hay personas con las que juego a la dominadita inocente, pero en otras situaciones saco la versión salvaje”, dice la nena y advierte que “ojo porque con la misma persona puedo tener las dos facetas.” Bonus: no se hizo las tetas y las muestra tranquila.
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Mariana Diarco posa desnuda en cuatro, una posición que le encanta. Dice que al principio tenía miedo al entregar la cola, pero con lubricación y práctica ahora entra como por un tubo.
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Se cansó de que le digan ‘Trava’ sólo porque su apellido es Travaini —y tiene razón, porque viendo ese lomazo nadie puede confundirla con un pibe— así que ahora va como Mariana Diarco. Puede que la rubia use distintos nombres, pero cuando la termines de conocer vos la vas a llamar simplemente ‘alta pendeja’. Los 18 años de Mariana Diarco la ubican en la Selección Sub 20, pero el nivel de experiencia de esta pendeja es como para el equipo mayor. “Debuté a los 12 en Estados Unidos”, dice Marianita y antes de que puedas reaccionar pensando quién habrá sido el hijo de puta, la nena cuenta que fue “un chico de 26 años”. Para Marianita haber perdido el virgo antes de que un felpudito decente le decore la cotorra no fue un problema. “No me arrepiento de haberme
entregado tan chica”, dice con seguridad, “estuve con muchos hombres y todos fueron importantes porque me llevaron a ser la persona que soy hoy.” Entre los “hombres importantes” que la llevaron a ser la pendeja atorranta que es hoy está “un músico muy famoso”. “Calamaro es un gran amigo y me gusta mucho la musica que hace. Es divino, muy buena persona y me dejo muy buenos recuerdos. Tuvimos una historia muy linda a mis 16 y casi terminamos mal, pero ahora esta todo bien”, dice Mariana y vos te querés matar porque
tendrías que haber sido músico, imaginate poder comerte una nenita de 16 años y encima a los 44 años como tenía Calamaro. Mariana Diarco es como un suplemento vitamínico ideal que combina carne fresca para alimentar a la fiera que acecha en vos, y la experiencia de un gato viejo para saciar tu costado degenerado. ¿Que si entrega la cola preguntás? No hagas preguntas obvias. “Tuve miedo con la cola al principio, pero con buena lubricación y mucho cuidado se pasa el dolor inicial y listo, nunca más un problema”, explica Mariana Diarco, pendeja de edad pero veterana del sexo anal. A esta nena le caben todas, porque “para mi no hay nada raro ni prohibido en la cama. Puedo llegar a cualquier punto mientras esté todo bien, no tengo fronteras en el sexo.” Placer sin fronteras con una
pendeja totalmente entregada en la cama no es poco, y más cuando no parece la típica boluda insoportable a la que te dan ganas de ponerle un codazo y girar hacia el otro lado después del primer polvo. Es que la nena tiene la cabeza tan abierta como la cola, lo que atribuye a haberse criado en Yanquilandia hasta los nueve años porque “es una cultura muy diferente a la argentina y aprendí muchas cosas allá. “No solamente cosas sexuales, no sean tontos, también aprendí a bailar árabe”. Y no te rías, porque Diarco asegura que todos sus compañeros de cama saben que los estudios de danzas árabes no fueron al pedo. Para llenarle la cola, mirá qué linda la tiene Mariana Diarco en la foto de abajo.
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A Mariana Diarco le encanta posar en bolas, tanto que fué ella la que le mandó un correo a la revista ofreciéndose cuando todavía era menor de edad. “Así fue que me llamaron y acá estoy, mostrándome casi tal cual vine al mundo”, cuenta contenta. “Soy de dar placer hasta el final, hasta el último momento, tanto que me olvido de mi y a veces me quedo con las ganas” dice como para que vos saltes para hacer justicia. “Pero otras veces los agarro y los obligo a quedarse hasta que yo quede contenta”. Y vos también vas a quedar contento: entrega la cola a full.
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Mariana Diarco mide apenas 1.59 de altura, pero asegura que “lo bueno viene en frasco chico”. Quedate tranquilo que ese ojete es de boca ancha.
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Como casi todas las chicas de la farándula local, Mariana Diarco no quiere ser la típica vedette escorpión que sólo se defiende con la cola. “Quiero que se me reconozca que estudié, no quiero parecer una tonta que no sabe las tablas ni la capital de Nicaragua.” Entre las cosas que estudió afuera están las danzas árabes, que ahora aplica en la ‘obra’ de George Crown en Mar del Plata. “Estoy en Mar del Plata como bailarina en ‘Risas al Portador’ con Jorge Corona, hacemos un cuadro con coreografías y un strip tease donde nos quedamos solamente en tanguita… los chicos agradecidos.” Diarco dice que su entrenamiento en danzas árabes no solamente le sirve con corona sino que también “se nota en la cama, es una ventaja. Pero los chicos piensan que me muevo así sólo por experiencia.” La nena reconoce que no es “una principiante”, pero
aclara que “todavía me faltan cosas por descubrir y por asombrarme, por eso busco tipos que tengan de 30 para arriba.” Entre las cosas que Mariana Diarco dice que no probó está la de comerse la fiesta, algo extraño considerando que salió con Calamaro y dice que “Charly García es un amigo”. “Es que todavía no probé el trío o el grupo, lo dejo para cuando me sienta más cómoda”, confiesa la bebota pero aclara que “ojo que tampoco tengo tabúes, no digo ‘esto es un asco’ ni nada de eso. Pero todavía no, tal vez en otro momento.” La nena dice que tampoco probó los juguetes. “Fui a los sex shops pero todavía no compré nada” dice casi puchereando y agrega que el tamaño no
importa “porque siempre es más importante la experiencia. Ni un maní ni una tremenda cosa, pero el tamaño para mi nunca es un problema.” Otra cosa inusual es que no le caben los carilindos, “porque no tengo un prototipo fisico de hombre, podría hasta tener panza si me gusta su forma de ser.” La experiencia que le gustaría tener a Mariana Diarco es “en el Tigre o en una playa, en el medio de la arena donde se vea todo pero que no haya nadie” y eso después de “una previa bien romántica con velas, sahumerios, champán, miradas y música, si es rock and roll mejor”. Si tenés la suerte de llegar a esa instancia con esta nenita terrible, dejala que vaya arriba porque “es la posición que
más me gusta, después se puede ir cambiando, pero es la que me da los mejores resultados”. Y tené cuidado porque la nena en la cama juega al límite. “Me gusta hacerlos sufrir, no dejar que te toquen y yo tocarlos más de lo previsto, para y volver a empezar… sabiendo hasta dónde claro, no vaya a ser que me quede sin el pan y sin la torta.” No tengas reparos en vengarte de esos sufrimientos a cachetazos porque Diarco dice que le gustan “los chirlos en las piernas y en la cola”, pero si estás pensando en sacar el rebenque frenate porque la nena aclara que “no me gusta el
látigo”. Se ve que Diarco se comió alguna que otra sesión sado, y reconoce que le gusta ponerse el jumper de colegiala y que le “muerdan el cuello”, así que cuando estés trabajándole la cola masticale el cogote y hacele todos los dibujos y perversiones que se te ocurran, que serán bien recibidos. “Es que yo entrego todo siempre que me sienta cómoda. La situación te va llevando y ahí se define qué cosas se pueden hacer, porque mientras los dos estemos cómodos vale todo.” Ponela cómoda y ponela adentro!