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Mónica Farro, fotos y video Playboy

Monica Farro

Con Mónica Farro se vuelve a abrir la importación de carne uruguaya, que puede que no sea de la misma calidad que la argentina pero no podés negar que es abundante. La vedette cruzó el charco para no ser menos que su compatriota y rival Claudia Fernández, a quien trata de superar participando en videos hot.

Monica Farro

Mónica Farro no tiene miedo a desnudarse donde sea, hasta en las calles de Montevideo.

Si te estás preguntando quién carajo es Mónica Farro, dos cosas son seguras: no sos uruguayo y no te interesan las chicas de Sofovich. La mujer de las tetotas fue Miss Playboy de Uruguay, donde es bien conocida no sólo por se la cara (o las tetas mas bien) de la revista del conejo, sino por el contrapunto tipo pepsi-coca con Claudia Fernández, la otra bomba charrúa. Además, la tetona actúa en No Somos Santas, una de las “obras” del Ruso Sofofich en la calle Corrientes. Claro que toda esta data sería irrelevante si tuvieras esas Monica Farroterribles tetas en vivo al lado tuyo, acompañadas de esa boca de petera curtida por años de servicio —si te agarra la charrúa con esa bocota, olvidas las preguntas y quizás también el apellido. “Claudia Fernández está asustada porque no acepta que otra uruguaya pueda cruzar a Buenos Aires y tener más éxito que ella”, dice la miss Playboy de su compatriota. Algún nacionalista puede pensar que no es necesario importar carne cuando la nacional es excelente, pero a juzar por Claudia Fernández y Mónica Farro, las orientales parecen tener menos problema para ponerse en bolas que las locales. Las uruguayas llegan y Monica Farropelan en donde sea y con cualquier excusa, es como si antes de venir hubieran hecho un curso por correo “Como ser Vedette en Argentina” y sólo leyeron el capítulo que habla de la importancia de ponerse en bolas. Mónica ya pelaba y grosso en Uruguay, en público y privado. Llegó a caminar desnuda por las calles de Montevideo para Noche y Pico, un programa increíble de la televisión uruguaya conducido por Leo Rosenwasser (ese mismo, el ex Tinelli). Mónica Farro demuestra la garra charrúa a la hora de poner toda su carne a la parrilla en el medio de la calle. Que la carne uruguaya y la Monica Farroargentina pueden coexistir en la misma parrilla lo demuestra lo bien que se llevaron Mónica Farro y la mimosa cordobesa Valeria Silva durante una filmación. Las dos coincidieron en Hot Tour, un programa de Playboy TV filmado en Punta del Este, donde parece que por un momento la cordobesa Silva se olvidó de fingir y acabó de verdad. “Soy muy amplia sexualmente”, dice Silva, “y por eso pude cumplir todas mis fantasías sexuales”. Entre las que da por cumplidas es justamente comer carne femenina y charrúa. “Con monica farroMónica hubo un par de besos, empezamos divirtiéndonos pero después surgió algo”, cuenta la morocha mediterránea. El romance privado lésbico de la uruguaya y la cordobesa no fue documentado en video, pero tenemos un lindo video de Mónica Farro para Playboy, el mismo que algunos pícaros quisieron hacer pasar como un video casero porno de la uruguaya.

Monica FarroMonica Farro

Monica FarroMonica Farro

Monica Farro

Mónica Farro se pone cómoda pelando las ubres y abriéndose de gambas para vos. Se había hablado de un video porno casero de Mónica Farro que en realidad resultó ser un pedazo de la producción que hizo para Playboy, que te mostramos completa donde en la ficción del conejo, la enfiestan dos pibes.

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Julieta Prandi, poetisa petera

Julieta Prandi

Julieta Prandi muestra el lomazo que le permitió ser la bebota original de Francella, la nenita ratonera con la cola impresionante que todos quieren hacer. La rubia tira una onda como de intelectual escritora que está por arriba de las cuestiones carnales, pero su pluma revela un fuego interior que sólo apaga la leche fresca.

Julieta Prandi

Para hacerle el orto a Julieta Prandi uno bancaría cualquier cosa, inclusive sus poemas.

Mirá las cachas de Julieta Prandi, fijate cómo asoman redondas y tentadoras de la superficie del agua como dos boyas de carne que flotan con inocencia. Pero no te confundas, la rubia sabe que su hermosa cola es una carnada irresistible para pirañas como vos, que apuran el nado para llegar primero y comerla cruda. Pero las modelos suelen darle pan a muñecos sin dientes y los dos últimos novios de la rubia no fueron la excepción, como demuestran los poemas que escribió. En su “Selección de Recuerdos”, la bebota escribió “hoy cierra las persianas hacia el mundo, se extrae del fondo tormentoso al que se unió” —o sea, que tuvo que cerrar la concha y alejarse del forro tormentoso de su novio. Pero pará, no peles la garcha todavía, si se la querés hacer bien tenés que bancarte unos poemas más, es un bajo precio a pagar por Julieta Prandientrar en ese ogete excepcional. La bebota escribe cosas que son totalmente incomprensibles hasta que te das cuenta que habla con terrible calentura. Así, la frase “Caminar con un cepillo de vidrio y cerdas de clavos recordar lo que puede caber en el bolso de mano” pasa a ser “cepillame con un consolador de vidrio y clavame como una cerda, llename la cartera”. A renglón seguido la rubia promete que si te portás bien “las puertas sin cerrojos, guardianes ni palabras mágicas se abrirán cuando deban”. O sea, si le tenés la paciencia para hacerle un buen filo, la bebota te va a abrir las puertas de ese orto divino “como un piano de cola sin tapa, que duele de julieta prandiuna manera hermosa”. Ah bueh! La poetisa resultó ser socia del Club de la Colectora, dale con todo que la bebota no sólo entrega el rosquete sino que le copa si le duele. Imaginate la escena: mientras vos le cepillás el orto como había pedido en el verso anterior, la rubia manotea un anotador y escribe el párrafo siguiente. “Te escribo como si estuvieras parado detrás de mí, como si hubieses vuelto de un viaje y yo me hiciera la distraída.” Tal cual, la tenés parada detrás de ella, aprovechá que esa es la posición que más le gusta, porque “el pez no puede nadar panza arriba, quiero correr a toda velocidad, dirigir el cuerpo de un adiós a otro, yo reacomodo los ojos para tenerlos siempre abiertos”. Le cabe Julieta Prandimirarse mientras le das, matala, partila al medio porque Prandi quiere “desaparecer con la luna espesa, colarme entre frazadas o ser un líquido turbulento e inestable que te recorre y se detiene para tragarte”. Si, entendiste bien: la rubia bebota quiere colarse entre las frazadas para tragar tu “líquido turbulento”. Fijate como te espera en cuatro, con la colita en posición y la mano enguantada en la boca como una bebota que se pone ansiosa cuando llega la hora de tomar la leche. Es que Julieta Prandi no es una escritora común, es una poetisa petera.

Julieta PrandiJulieta PrandiJulieta PrandiJulieta Prandi

Julieta Prandi

Julieta Prandi sonríe confiada en que su cola es una de las mejores del país. No podemos decir lo mismo de sus poemas, pero si el precio de entrada a esos cantos impresionantes es leer sus obras completas, ya mismo vamos para la biblioteca.

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Fernanda Neil, chiquitita de doble vida

Fernanda Neil

Fernanda Neil hace una pausa en la escalera para pelar una cola digna del terrible barrote del que se aferra. Desde que probó la “anaconda” de Carlitos Nair en Gran Hermano Famosos, a la flaca le gustan todas las porongas menos las chiquititas.

Fernanda Neil

Fernanda Neil tiene pinta de mina fina pero gustos de atorranta de barrio. Combinetta mortal, para pelar la anaconda.

Guarda con María Fernanda Neil porque de chiquitita ya no tiene nada de nada. Mirala como pone la cola y se abraza al palo mirando hacia atrás como preguntando “El tuyo es así de grande?”. Y ojo que a diferencia de otras que son pura pose, Fernanda Neil no necesita fingir, se le nota que el vicio le sale de adentro en serio. “A mi me da lo mismo besar una mujer o a un hombre”, dice cuando le preguntan qué le gusta más. Y más vale que le creas, Fernanda es tan capaz de comerle la boca a Juanita Viale en Doble Vida como de frotarse la ‘anaconda’ de Carlitos Nair en Gran Hermano Famosos. “Soy una mina muy sexual” le gusta decir a modo de confesión. Es justamente este vicio, esa profunda picazón de papo la que hizo que la carrera de Fernanda Neil siga un camino tan diferente al de Luisana Fernanda NeilLopilato, cuando las dos arrancaron como protegidas de Cris Morena. La morocha Fernanda Neil realmente tuvo una doble vida: pasó de ser la Martina, una huerfanita revoltosa pero entradora del orfanato de Chiquititas, a ser una puta reventada en la serie de América. Y no hace falta que te preguntes cuál de los dos papeles está más cerca de su personalidad. “Yo tenía mucho del personaje que hacía en Doble Vida”, confiesa de repente pero se apura para aclarar “bueno, sacando lo de fernanda neilprostituta”. Pero oscurece la aclaración al reírse, Fernanda se sabe turrita y a pesar de ser actriz le cuesta ocultarlo. “Es que como actriz hago de todo, hoy de prosti, mañana de otra cosa”. Y una de las otras “cosas” que le “tocaron” en su carrera fue la “anaconda” de Carlos Nair, esa terrible poronga que la llevó a un improbable romance con el bastardo de un ex presidente. Puede que “Carlitos” no tenga el perfil que normalmente ella busca (su novio es rugbier y director en la empresa de Cris Morena) Fernanda Neilpero cuando el formoseño puso su el argumento sobre la mesa, Fernanda escuchó un ruido y se le aflojaron las cachas. “Un miembro de la dimensión de Carlos Nair tien que producir necesariamente un ruido cuando es apoyado contra un objeto”, explica Fernanda. Y ella debe saber, porque Carlos le apoyó el objeto a fondo y en distintas posiciones mientras practicaban el Kamasutra bajo la mirada infrarroja de las cámaras del Gran Hermano. Fernandita es muy viciosa.

Fernanda Neil

Fernanda Neil divina en la cama, lista para vivir con vos su doble vida. En el grupo de las actrices descubiertas por Cris Morena, Luisana Lopilato ocupa el lugar de angelito y Fernanda el del demonio. Una morocha que ratonea con papeles fuertes.

Fernanda Neil

La muy comestible Fernanda Neil va a partidos de rugby para marcarle la cola a los jugadores. Los guindazos que debe haber morfado ese papo!

Después de esto no vuelvo a casa”, se le escuchó decir a Fernandita cuando se dió cuenta que su novio iba a ver el ataque de la anaconda por tevé. Cuando Mauro Scandolari se puso de novio con Fernanda Neil, ella era una “chiquitita” de 17 años y él un rugbier de 22. Nunca se imaginó que cuando Neil cumpliera 24 años iba a ver a su novia haciendo el Kamasutra con otro. Fernandita pensó que su novio se iba a poner loco, pero cuando Mauro vió el video no hizo ningún scandolari, sino que directamente se puso a llorar. Parece un libreto de los que juega Fernanda en las series: el rugbier acostumbrado a los golpes en la cancha, no pudo con los de concha. “Quieren que les cuente un secreto?” pregunta Fernanda de repente como para cambiar el clima. “Una buena colita masculina me puede. Es más, voy a ver partidos de rugby porque los rugbiers tienen una colita casi perfecta”. Y ni hablar de la tuya, Fernanda, con la doble vida que llevás la entrada de esa cola no debe ser ‘chiquitita’.

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