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Florencia Tesouro, la cola de Gran Hermano

Florencia Tesouro

Las fotos de Florencia Tesouro la muestran haciendo dedo en un camino de tierra, sin saber que pronto y por obra del destino, un perfecto extraño le iba a perder unos dedos en el camino de barro de su terrible ojete, el mismo que fuera condecorado como mejor Cola Reef. Florencia Tesouro es la sensación de Gran Hermano 5 con su panetone campeón. Las fotos son pruebas a los cantos.

Florencia Tesouro

Florencia Tesouro tiene un culo brillante y suficientemente abierto como para al-bergar al Sol. Para darle con una palanca.

Esto es para vos Panettone, o capaz te tengo que llamar Florencia Tesouro como te conocen ahora que te hiciste famosa con Gran Hermano 5. Arreglé con los chicos de Notiblog para mandarte esta carta así, abierta, como recuerdo quedó la cola tuya ese fatídico día. Y ojo, que yo no tuve nada que ver, vos solita te sentaste sobre la palanca de cambios. Como igual tengo que ir a declaración indagatoria en el Juzgado Penal, te cuento cómo fue: yo venía tranquilo con la chata y de repente veo en el medio del camino un terrible orto haciendo dedo. Qué querés, que no frene? Vos me parece que no tenés conciencia del culo que tenés, y eso que venías de ser elegida Mejor Cola Reef. Vos sos la inconciente Florencia Tesouro, no podés hacer dedo en un camino de tierra y treparte a la primera camioneta que pasa. Encima para subir a la chata hiciste la más difícil, entraste poniendo primero el ojete y tuve que pegar un volantazo para no tragarme un árbol. Lógico que con Florencia Tesourola maniobra y el peso tuyo saltó el resorte del asiento y se te clavó en esa colita tuya marca Reef. Tampoco lo puedo culpar al tapizado por no contener al resorte, venía muy caliente y exigido (no es fácil laburar de tapizado en verano, que te refrieguen en la cara esos ortos en bikini) por eso cuando le plantaste encima ese terrible pavo que tenés, el tapizado reventó liberando el resorte y acabó dentro tuyo. Vos te levantaste del asiento dentro de la cabina de la chata pegando un gritito (porque ojo que no gritaste guaso, algo te debe haber gustado, picarona!) y ya parada te inclinaste para ver qué había en el asiento. Yo miro a mi derecha y me encuentro con tu terrible culo y encima con la bikini corrida porque se había enganchado en el resorte. Te vi hasta el apellido, y es un divino Tesouro! Vos decís que Florencia Tesourome zarpé cuando le tiré el lengüetazo, que te sentiste violada, pero creo que si vos veías lo que yo ví, vos también te zambullías en tu propia pecera. “Pero qué cotorra mi amor, sólo le falta cantar!” alcancé a decir mientras trataba de chupetear y manejar a la vez (y ojo que no es fácil). Y ahí lo último que recuerdo son dos caras de sorpresa: la tuya cuando solté el volante y te clavé un garfio en el rosquete, y la de la vaca cuando vió que se le venía encima la chata. No sé cuánto tiempo estuvimos inconscientes en la cabina, pero para mi fue como Florencia Tesouroromántico porque despertamos juntos bebé. Para mi es un recuerdo imborrable, y no lo dijo por el costurón que me quedó de los ocho puntos que me dieron en la frente, para mi esa cicatriz es como un tatuaje de amor. Vos le llenás la cabeza al fiscal de la provincia acusando que aproveché que estabas desmayada para hacerte sentar sobre la palanca de cambios y partirte el ojete, pero te juro que yo no fui. Ahora leo en las revistas que decís “soy virgen del panetone, el sexo anal no es algo que me quite el sueño”. Perdoname, pero esa es una mentirita tuya, porque para terminar con la palanca de cambios no en el papo sino en el ojete, ese cuerito tiene que haber estado flojo desde antes. Y más cuando a la palanca de cambios le había puesto la bocha de acrílico tipo colectivero con flecos de colores que a vos te parece una grasada. Pero cuando te Florencia Tesouroayudé a sacarte la palanca del orto no sabés qué lindos te quedaban los flecos. Lástima que no tenía la cámara, esas tiras multicolor saliéndote del upite como una crin de yegua. Te puedo decir que te quiero en el juicio oral? Bueno, ya lo dije, y te lo demuestro con hechos: a la palanca de la chata la pasé a retiro desde ese día y la tengo completa con bocha y flecos en la repisa de mi cuarto, al lado de los trofeos de fútbol cinco. Mi vieja la quería tirar a la basura porque dice que tiene caca y es prueba del delito, pero yo le dije que la cacota no huele tanto porque está seca, y que igual para mi es tu perfume, un souvenir de amor. Te quiero Flor, y más ahora que puedo verte bien la cara en las fotos de las revistas. Nos vemos en Tribunales bebé!

Mariana de Melo, una verdulera re petera

Mariana de Melo

Mariana de Melo te espera atada con la churrera en posición, lista para que se la rellenes. Sabíamos que la morocha misionera había laburado de mucama, pero ahora también sabemos que llegó a vender verduras en un carrito, esto era antes de que se diera cuenta que los melones que tenía que vender eran los suyos.

Mariana de Melo

Mariana de Melo se agarra las tetas pero se abre de gambas, sabe que se viene la inyección de leche con jeringa de carne.

Mirala por favor, mirala si no es para matarla sin preámbulos, sin excusas, para terminar de fisurarle el orto de un solo bombeo. Es una auténtica negra atorranta, ella lo sabe, vos lo sabés, no hay que caretear, es para preguntar cuánto vale el servicio y si se puede pagar, sale con fritas. O entra con fritas, mirá ese culo sino es para hacerle algunas chanchadas antes de rellenarle la cola de ricota con el canelón de carne. Comprar una ración en el Palacio de la Papa Frita y volver rápido al depto, acomdodarla en la cama y comer papas fritas mojándolas en el ketchup que le volcaste en esa concha abundante de negra misionera. No será muy fino pero es un manjar igual, se mezcla la grasa de las papas con la grasitud de la propia Marianita, y de postre cuando se acaba el ketchup Mariana de Meloseguís lamiéndole la concha. Espectacular. Se le pueden perder algunas fritas en el orto, porqué no, y después hacerlas puré a base de bombear y bombear. Después la ponés arriba tuyo y le sostenés una bandeja para que De Melo cague puré de papas fritas, alucinante ver como se le abre la churrera y sale el producto terminado. El tema es adaptarse, no se le pueden pedir peras al olmo, y no le podés pedir finura y sofisticación a una atorranta negra verdulera. Y ojo que no es un insulto, Mariana de Melo contó que llegó a vender fruta y verdura en un carrito por la calle, claro, eso fue antes de que se diera cuenta que los melones que tenía que vender eran los propios. “A los tipos les gusto porque mi cuerpo es cien por ciento natural”, dice Mariana de Melo pero está Mariana de Melomandando fruta como en la vieja época: tiene las tetas tan hechas como la cola. Te quedaste pensando en convertirle el orto en una prensa de puré? Y si, es útil y divertido, es más, Mariana puede elegir las papas con su experiencia como ex verdulera, y si sos de comer sanito también podés usar papa hervida en vez de frita para llenarle la recámara. No podés negar que es mucho más divertido que pisar las papas con esa prensa que usaba la abuela, acá el puré lo hacés a puro bombeo y completás la receta en forma natural de un tremendo lechazo. Saladito también, quizás te de asquito morfarte los churros de papa, pero verlos salir de la churrera de Mariana de Melo es alucinante. El culo de la negra es “la papa”, y para ayudarte a que visualices bien la churrera, a la Mariana de Meloderecha tenés la espectaculear foto del culo de Mariana de Melo con la Procto-Cam® exclusiva de Notiblog. Se te tiene que hacer agua la boca ver ese culo tan de cerca, tratá de no lengüetear el monitor porque la estática hace que atraiga una capa de pelusa más grasosa que los churros de fritas del orto de Melo, guarda.

Mariana de Melo

Mariana de Melo como la arquetípica morocha telúrica argentina te permite una libertad total de maniobra, con esta no hay que caretear, hacerte el fino o pedir permiso. Es una perra a tu servicio, y como tal te espera atada y en cuatro. Terrible ejemplar de la carne argentina de tierra adentro, petera total y viciosa, entrega la cola sin problemas. Está para partirle la cola al medio como manzana de Sofovich.

Mariana de Melo

Mirá que linda vista a los cantos de Mariana de Melo que tenés en esta ventana. La escarapela de cuero debe estar más baqueteada que las que repartían French y Beruti.

Chanchadas es solamente una de las ondas que se pueden curtir con una atorranta como Mariana de Melo, lo bueno que los “humildes orígenes” de la misionera realmente te liberan, no hay que “cuidarse”, hacerte el fino, o el galán, es una negra argentina en toda su gloria, una fémina que nace del cruce de razas indígenas, corruptos conquistadores españoles, patrones de estancia y vaya a saber si también algún burro no contribuyó también algo de DNA empalándose alguna abuelita de Mariana — lo importante es que ahora la tenés en su punto de turrez justa. Comerle la jugosa empanada de carne misionera a la De Melo es un placer auténticamente argentino, no podés hacerte el finoli, vas a parecer como los turistas yanquis que se shockean cuando les ofrecen achuras en un asado. Estar con una verdadera negra telúrica te permite un grado de Mariana de Melolibertad que no tenés con otro tipo de mina más “urbana”. Las morochas de tierra adentro no tienen tapujos a la hora de hacerte saber cuánto están disfrutando cuando les das masa, y rara vez vas a escuchar un “ay, pero vos sos un degenerado!”, “no, la cola no!” o “pará, por quién me tomaste?”. Mirá el orto de Mariana de Melo al natural en las dos fotos exclusivas de abajo sin photoshop directo de la producción, es para asesinarla. Con Mariana de Melo no tenés ninguna mariana de melomariana de melo con amelie reboride las complicaciones de neurosis femenina frecuentes con minas “finas”, a morocha misionera le caben todas. Si querés poder y control total sobre tu presa, ponele un par de esposas como ves en las fotos y dale con el pepino de carne: seguramente le vas a traer lindos recuerdos de cuando escamoteaba del carrito de verduras alguna zanahoria o algún zuchini cuando no tenía guita para un consolador a pilas. Salió petera la verdulera!

Belen Lavallén y Estefanía Iracet, soderas

Belen Lavallen y Estefania Iracet

Estefanía Iracet y Belén Lavallén son dos gatitos mimosos que encontraron dueño en dos integrantes de Soda Stereo. La rubia y la morocha niegan todo, pero la naturalidad con que se tocan las tetas y mezclan sus papos indica que no es la primera vez. Esta es la carne que mastican dos rockeros que hacen “música ligera”.

Belen Lavallen y Estefania Iracet

Belén Lavallén y Estefanía Iracet son chicas limpitas: una mano lava la otra, y las dos se lavan las figazzas. Dos atorras.

Es lindo mirar lo que morfan otros, es como tentador. Como cuando estás en el restaurant y al ver pasar otro plato te dan ganas y lo pedís porque pintaba mortal. Acá es parecido: entrás a Notiblog para chequear el menú de carne argentina y te topás con Belén Lavallén y Estefanía Iracet, las dos que se mastican Zeta Bosio y Gustavo Cerati. Está bueno estudiar las turras que se comen dos pibes con fama y guita, tanto como para comprobar ver por casa cómo andamos, seguramente no tan mal. “Si quieren infartarse, vengan a mi fiesta”, amaga Belén, una nena que ya salió desnuda en Playboy y la verdad que tiene un terrible orto, uno de los pocos ortos que luce tan jugoso y rendondo en persona (en Sunset la tenés ahí seguido) como en las fotos, algo que no se puede decir de otras más famosas. Claro que Belén no llegó a petear rockeros solamente de culo. “Si quieren infartarse, anímense y venga a mi fiesta”, desafía Belén Lavallén moviendo la lengua con una Belen Lavallen y Estefania Iracetvelocidad que denota su entrenamiento petero. “Vengan que me visto de vampiresa y los seduzco a todos”. Ojo, es buena la oferta. Mirá ese culo no es joda, y fijate cómo juega con su amiguita Estefanía, se tocan, se apilan, las curvas se rozan, los pechos al aire, hay mucha tensión en el aire. Las dos atorras tienen algo en común: a la hora de tomar la leche, las dos se la toman con Soda. Pero como siempre, la dos niegan todo. “No queremos hablar de eso”, dicen las dos con ese falso pudor que sólo las más atorrantas necesitan exhibir. “Si, me vieron comiendo con Zeta Bosio”, dice la rubia Estefanía, “pero hace poco que nos conocemos y todavia está todo demasiado fresco para hablar de romance y menos de noviazgo”. Lo que debe estar fresco es el gusto de la leche del pelado en la golosa boquita de Estefania Iracet y Belen Lavallenla rubia, que admite se la come doblada y preferentemente depilada. “Para el sexo oral me gusta más los hombres sin pelitos, pero no totalmente depilados porque sino quedan afeminados, un poco de pelo está bien”, dice Iracet con la autoridad de una verdadera inspectora de porongas. “Coincido”, salta Belén apoyando a su compañera (algo que las fotos demuestran hace muy bien), “cuando tenía 15 años salí con un chico que era stripper y estaba totalmente depilado, y me acostumbré a eso”. Epa, la nena Belen Lavallenya se hacía clavar por strippers a los quince pirulos, cómo debe llegar de averiado el upite a estas instancias soderiles. “No me gusta que haya pelos ni olores”, sigue diciendo Lavallén, “soy medio fóbica con eso pero intento superarlo dándole menos bola a lo físico, ahora me engancho más con otra cosa, me gustan los intelectuales”. Y viste cómo es, acaba de confesar que a los quince se la ponía un stripper todo perfectito, y ahora está con un sodero viejo, tiene que “arreglarla” diciendo que ahora le gustan los intelectuales. “Igual no te puedo decir todavía con quién salgo, otro día te lo confirmo”, dice Belén si le preguntan que sale con Gustavo Cerati. .

Belen Lavallen y Estefania Iracet

Belén Lavallén y Estefanía Iracet no tienen pelos en la lengua: a las dos le gustan los pibes depilados, porque están convencidas que el pete les sale mejor ‘sin pelitos”. Belén dice que le gustan los juguetes “probé una vuelta y me gustó”, dice la viciosa, pero le da pudor decir si le gusta que le hagan la cola. “Es que este reportaje lo va a leer mi papá”, dice esta hija ejemplar. Estefanía dice que “para enloquecer a los hombres hago personajes, el de colegiala es el más festejado”. Pero su disfraz favorito es “el de guerrillera”. Para pasarla a ambas por las armas.

Belen Lavallen

Belén Lavallén no quiere decir si le gusta que le hagan la cola, pero confiesa que “me vuelve loca que me besen la espalda y me muerdan los hombros.”

Viendo las lésbicas fotos de Estefanía Iracet con Belén Lavallén es obvio que las nenas tienen química, y no parece que esta sea la primera vez que se tocan así, hay demasiada familiaridad. “Con Belén somos amigas y tenemos confianza para jugar. Se dio para las fotos pero nunca lo habiamos hecho antes”, dice Estafanía confirmando las sospechas con su exagerada aclaración. “De todos modos creo que nunca lo haria con una amiga, no da”. Cuánto doble mensaje, las ves en las fotos de Estefanía Iracet y Belén Lavallén revolcándose tocándose las carnes con sospechosa familiaridad pero niegan todo. “Yo nunca estuve con una mina, pero me lo han propuesto varias veces”, sale a negar Belén en estéreo, “y ojo que avanzan mas chicas que chicos, en los banios de los boliches las minas me encaran todo el tiempo”. Y si, si los baños de Sunset hablaran, si nos dejaran poner una camarita, cuántas famosas podríamos extorsionar, todos Belen Lavallenlos visitantes de Notiblog podrían “tomar servicio” gratis por meses. “A mi me encararon las chicas algunas veces, pero no me llama mucho”, dice la rubia Estefanía (y noten que no niega que le guste, sólo que no le gusta “mucho”). “Lo que me calienta es que me agarren”, sigue Iracet, “como suelo ser la que domina la mayor parte de las veces, esta bueno que se de vuelta la torta y sea el otro que toma las riendas… pero nada violento, un chirlo y una tirada de pelo estan bien”. Y claro que estaría bien irrumpir en esa escena hot, repartir un par de bifes como para aflojarle los cantos, ponerlas en cuatro y montarlas usando los pelos como riendas. “A mi me gusta en cuatro” dice la rubia como si te leyera el pensamiento. “Pero ojo, siempre por el camino correcto, porque probé por la colectora, pero nunca lo disfruté demasiado”. Pero qué atorrantita divina Belen Lavallenesta Estefanía Iracet, no le gusta “demasiado” que le hagan la cola, sólo lo suficiente. “A mi me lo piden seguido”, dice la morocha Belén Lavallén en clara referencia al orto, “pero no se entrega fácilmente… pero no te voy a contestar si me gusta, porque esto despues lo lee mi papá!”. O sea, le encanta. Porque si no le gustara que le rompan el orto lo diría de una. Pero como sugiere la evidencia fotográfica, la morocha disfruta que le agranden la churrera y se la llenen de crema pastelera.

   
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