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Las Xipolitakis, siempre listas para la fiesta

Mellizas Xipolitakis

Las hermanas Victoria y Stefanía Xipolitakis siguieron el consejo del Martín Fierro siendo muy unidas, pero algo falló porque se las culean los de afuera. Y no es para menos con esa terrible concha de Victoria que se adivina bien abierta a través de la bombacha blanca. Esos labios nos quedaron grabados a fuego en la retina.

Stefania y Victoria Xipolitakis

Las Xipolitakis ofrecen la ventaja de que si querés hacer un menage a trois, no tenés que convencerla de que “traiga una amiga”. La melli viene al toque.

A todos nos pasó: arrancaste mirando las fotos de las hermanas Xipolitakis, y ya estabas pensando “estas son dos turras de barrio, no están ni van a estar nunca a la altura de las top…” pero te frenaste en seco al ver la bombacha blanca de esta turra, Victoria. La hermanita Stefanía le ayuda a bajarse la pollerita roja tableada tipo colegiala y ahí están, los labios de la concha de la griega adivinándose a través de la tela. Encima la atorranta mira con la boca entreabierta, como sabiendo que no vas a poder decidir en cuál par de labios ponérsela primero. Capturala urgente, agarrala de los pelos, mandale un manotazo exploratorio en la vulva todavía seca de una, y colale un par de dedos en el orto a la Mellizas Xipolitakishermana para testear si lo tiene muy abierto. Cómo, no era que no estaban a la altura, que no existen las pseudo mellizas griegas? Es que ahí está la razón del atractivo de estas dos atorrantas: no serán las más lindas, pero son súper turras y la vas a pasar bomba. Porque no siempre no siempre la mina con la carita deliciosa y el culo perfecto es la que te da la mejor experiencia. Las apariencias engañan porque no pronostican bien la química —la mina puede estar mortal y ser la más linda del boliche, pero a la hora de los bifes esa boca terrible de repente no sabe petear, tiene un pavo monumental pero no lo entrega, o descubrís al tocar que esas gomas mortales están encapsuladas. Por eso estas dos tienen una función que cumplir (mirá ese ojete arriba, terrible!). Es que una cosa es Victoria y Stefania Xipolitakisque una mina sea linda de ver, y otra muy distinta es que sea linda de coger. Cuál fue tu mejor experiencia? Raro que sea con la más linda. Seguro, para hacer rostro en ambientes finolis estas no son las mejores, pero no podés negar que te morís de ganas de comer esa deliciosa almeja griega enfundada en la bombachita blanca. Claro que no se comparan con “las top”, pero compensan con la putez y el duplete: rompés dos ortos por el precio de uno. Están para darle masa por horas a las dos, y cuando te toque descansar entre polvos, pedile a las hermanitas que te terminen de quemar el cerebro con un show lésbico como el de la foto de arriba, mirá cómo Mellizas XipolitakisVictoria se monta a la hermanita Stefanía, le está apoyando a fondo ese papo de la primera foto, que se nota re abierto y eso que tiene la bombacha puesta. Las mellizas truchas cumplen su función: hay momentos que tenés ganas de comer sentado un bife de lomo en mesa con mantel, y otros donde querés clavarse un choripán grasoso en la cancha. En este momento, las ganas son de clavarle el choripán en la concha a las dos, y agrandarles la escarapela de cuero hasta dejársela del tamaño de una cucarda de vaca campeona de la Rural. Las hermanitas tragaleche se lo merecen!

Mariana de Melo petea por su sueño

Mariana de Melo

Mariana de Melo se prepara para Patinando por un Sueño. “Voy a llegar a la final”, dice la misionera, y su entrenamiento como peto-botinera le juega a favor. La morocha dice que “para romper el hielo conmigo tenés que ser caballero, abrirme la puerta y darme tu abrigo si hace frío”. Perfecto, comprendido Mariana. ¿Y para romperte el orto?

Mariana de Melo

La boca de Mariana De Melo es una obra maestra del arte peto–botinero. El rígido hielo de la pista no la intimida, recordemos que su boca viene derritiendo durísimas pijas como si nada.

De locos: Mariana de Melo ahora dice que se siente virgen. Justo ella, que cambió su profesión de mucama por la de botinera para abrirse paso a puro pete hasta casarse con un jugador de River y conseguir papeles en televisión y tapas de revistas. “Hace tanto que no tengo sexo que en cualquier momento vuelvo a ser virgen”, afirma la morocha a sabiendas de que va a despertar incredulidad. Es que viendo esa boquita es imposible lo que dice. La misionera tiene toda la pinta de nunca haber salteado una merienda, esta es de las que comen la galletita y se toman la leche todos los días sin falta. Mirando las fotos de Mariana de Melo es fácil imaginarla merendando en la habitación, acostada atravesada con la cabeza colgando al costado de la cama y la boquita abierta para que vos le bombees la boca. “Tengo que conseguir rápido a alguien para poder recuperar el tiempo perdido”, dice Mariana pero vos ya no escuchás, porque pelaste y sabés que cuando se la pongas Mariana de Meloella se va a callar — la morocha es una petera de nivel y sabe que es de mala educación hablar con la boca llena. Que no te de culpa, que no estás abusando de la mucama paraguaya (o misionera en este caso), porque a Mariana de Melo las escenas de sexo fuerte le re caben. “la verdad que las películas porno no me gustan mucho”, te había dicho la deliciosa botinera, “en vez de ver una porno, me gusta más hacerlo yo, jeje”. Y vos, de bueno que sos, no pudiste menos que cumplirle el deseo. La morocha te dijo que le gusta “arrancar despacio, con unos buenos besos, todo muy despacito” y vos le respetás el deseo, bombeándole la cara despacio, cuidando de no golpearle la garganta. Hasta tenés la delicadeza de no ir a fondo para que los huevos no le golpeen los ojos —un gentleman. “Pero no me gusta siempre a ritmo lento”, había dicho la morocha, “también me gusta acelerar el ritmo y mariana de meloentrar en la parte violenta”. Y claro que se comió unos sopapos cuando se quiso retobar al ver que la mamba de goma negra era varios talles más ancha que lo que su rosquete toleraba sin riesgo de fisura, pero bueno, fue ella que pidió “la parte violenta”. Claro que tampoco le podés hacer caso en todo, no sería justo para vos. Por eso a pesar de que ella te había dicho que “cuando llega la zona hot, ahí lo que más me gusta es tomar las riendas y estar arriba para tener el control”, cuando quiso maniobrar para treparse arriba vos la sorprendiste atándola a los postes de la cama con esas corbatas finitas que encontraste revolviendo los cajones un día. La misionera pataleó un poco y trató de decir algo pero no le entendiste porque tenía la boca llena. Quizás lo que quería era darte las gracias, porque vos le diste masa hasta despejar cualquier peligro de que vuelva a ser virgen de ningún agujero. De nada Mariana, estamos para servirte bien servida, como la yegua que sos. Y si querés venirte un día con esas amiguitas que tenés (Evangelina Anderson, Belén Francese y Victoria Vanucci), para ellas también hay.

Mariana De Melo le toca la teta a Evangelina AndersonMariana De Melo con Belen Francese y Victoria Vanucci

Mariana de Melo

Cuando a Mariana De Melo le dijeron que iba a competir patinando, al toque se puso en posición para entregar la cola. Después le aclararon que la patinada era en el hielo. “Ojo que llego cargada”, advierte la morocha, “porque hace tiempo que estoy sola.” Promete que en Patinando va a entregar “mi cuerpo calentito.”

Mariana de Melo

Mariana De Melo dice que en la cama le gusta “estar arriba para tomar el control”. ¿Cómo vas a negarte cuando ese orto quiera cabalgarte un rato la poronga?

Mariana de Melo recorrió un largo camino desde las serpientes de su Misiones natal a las mambas de goma de la Capital. Cuando llegó a Buenos Aires desde el norte trabajaba como mucama, después botineando logró casarse con un jugador de River y se fue a vivir a Alemania. “Para que yo me derrita por un hombre, debe ser caballero y muy inteligente” camelea la misionera antes de confesar la justa, “claro que si viene con una billetera bien llena, mucho mejor”. La billetera de Juan Fernández, jugador de River y primer marido, quedó vacía al terminar el contrato de Alemania, pero la morocha aterrizó en No Hay Dos sin Tres en Canal 9, zona de gruesas (y yabranescas) billeteras. “Esta profesión me ayudó a superar mi timidez”, dice la misionera poniendo su mejor cara de petera inocente. “Yo veía una cámara de fotos y me escondía, era bien de campo y me daba vergüenza todo.” Todo menos petear, claro, porque esos labios no engañan —por ahí pasaron varias garchas, especialmente de jugadores de fútbol. Es que a pesar de que Marianita la va de tímida, la morocha Petea por su Sueño, Mariana de Meloque como ella misma confiesa, es esa “billetera bien llena”. Además de su ex marido Fernández, que le permitió dejar de ser mucama, la divina Mariana de Melo peteó al brasuka Ronaldinho y más recientemente le tiró la goma a Mauro Zárate, fenómeno de Vélez que firmó un contrato de 20 millones de dólares (tantos como años tiene) para jugar en Qatar. El pibe no la invitó a ir, pero De Melo prontamente volvió a Canal 9 y se anotó con el galanete Elías Viñoles. Y a Mariana de Melopesar de este historial, Mariana de Melo ahora dice que se siente virgen. Burda mentira, aunque si tu intención es desvirgarla todavía tenés oportunidad de ser el primero en algo. “Nunca lo hice en un cine, nada más alguna apretadita”, confiesa Mariana con esa boca que promete tomarse el licuado de banana completo en plena función. “Estaría bueno ir al fondo y hacer alguna cosita”. Si, claro que estaría bueno, excelente idea. “Me gusta ir al cine pero tiene que ser con alguien, quiero alguien que me tenga de la mano, que me diga cosas lindas al oído y me haga compañía.” Andá a la última fila, hacele compañía y de paso la cola. Dale que la misionera está acostumbrada a tomar mate de leche con bombilla de carne.

Romina Ricci, una asesina muy sospechosa

Romina Ricci

Aún si no supiéramos que Romina Ricci es una mujer asesina, es obvio al verla en esta foto que la mina es muy sospechosa. Y las pochas que ves parecen naturales a pesar de que tienen relleno plástico. Bien por la tana de animarse a salir a pesar de ser madre reciente, mal por el conejo en una sesión sin onda ni imaginación.

Romina Ricci

A juzgar por el cono de vainilla, a Romina Ricci le caben las garchas anchas y bien gruesas. Igual faltó actitud.

Llegó la Playboy de agosto y no es exactamente un número matador, eso a pesar de tener en la tapa a una reconocida asesina como es Romina Ricci. Para la revista del conejo conseguir que la morocha pelara esos terribles medallones de carne vacuna es un triunfo, ya que la habían incluido en el primer listado de minas que hicieron cuando en diciembre de 2005 anunciaron que “iban a romper todo” con el regreso de la edición argentina. Romina Richi (así es como se escribe su apellido según el DNI, donde consta que nació el 15 de Octubre de 1978) tiene una boca amplia de labios carnosos que hizo enloquecer (según el video del mismo nombre) a Rodolfito Páez con incontables y jugosos petes durante su relación con la ahora tapa de Playboy. Mientras hubo amor después del amor, Romina rechazó las insistentes ofertas de salir en bolas que le hizo la revista, pero una vez que cortó con el rocker rosarino, la asesina sospechosa decidió hacer una doble vida como madre y modelo Romina Riccide Playboy. Fito habrá disfrutado lo suyo comiéndose a esta tana polentosa, pero el festín con esas terribles tetas se lo está haciendo el hijo de ambos, fijate los alfajores de leche que se está masticando el pendejo. Los pezones de Romina Ricci tienen el tamaño de un compact disc, y a pesar de que creímos que las tetas eran naturales, nos indican en los comentarios que son de puro de plástico, reconocido por la propia interesada. Pintaban reales por la caída, nos comimos el amague. Igual meritorio lo de Romina Ricci de aceptar salir en bolas a pesar de haber sido madre hace poco, pero lo de Playboy sigue siendo muy pobre, no hay intento de mostrar más que las tetas, la producción Romina Riccitiene menos onda que un renglón y por eso no da siquiera para poner más fotos. Romina Richi daba para más porque tiene ese costado de viciosa insaciable de barrio (se crió en Flores, en las calles Gavilán y Bacacay y fue al Colegio Rawson en Caballito) que mostró en el personaje de la turra sexópata ambiciosa y manipuladora que hizo en Resistiré, que por un favor o guita se comía a cualquiera. “Es muy liberador, actuar es liberador”, dice Romina al recordar las escenas con destapes fuertes, “en el momento no siento vergüenza, me lanzo.” Vení Romi, lanzate sobre ésta y liberate haciéndonos un pete asesino.

   
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