Victoria y Stefanía Xipolitakis, mellizas vicio
|
Una viciosa de barrio, como te gustan a vos. Acá no hay que soñar, estas son democráticas, están al alcance de todos. |
La posiblidad de concretar fantasías por partida doble es lo que ofrecen Victoria y Stefanía Xipolitakis, dos flacas que compensan lo que les puede faltar de carne con una actitud totalmente desfachatada. Los que se precian de tener gustos gourmet en materia de rostros femeninos pueden llegar a objetar, lo mismo que los partidarios de las carnes abundantes o las naricitas respingadas. “Mi cara es exótica y los rasgos la hacen más todavía”, dice Victoria con una cancha que indica que está acostumbrada a que le cuestionen la estética. “Pero tampoco le vamos a poner ‘exótico’ a cualquier cosa en vez de decirle feo, pero no me importa, que digan lo que quieran”, dice desafiante. Las hermanitas se hicieron conocidas como las mellizas de Palermo Hollywood Hotel, pero antes de eso eran un número puesto en la noche porteña. “Ojo que los griegos estamos todos locos, y somos muy fiesteros!”, advierte Victoria como si no supiera que con eso en vez de espantar empieza a sumar interesados. Que dos
mellizas hablen de que son “muy fiesteras” es justo lo que queríamos escuchar, pero ellas lo ubican en un plano cultural por su herencia helénica. “Soy obviamente descendiente de griegos, mis abuelos nacieron allá y toda mi familia responde a su cultura”, sigue la verborrágica Victoria. “De chiquita me hablaron siempre en su idioma, y por eso hoy se más griego que castellano”. Puede que Victoria y Stefanía no encajen en la definición de “diosa”, pero al menos descienden del Olimpo,
y es muy bueno porque los griegos conservan una cosa pagana en la manera de divertirse. Van muy a fondo, son heavy en sus fiestas al punto de asustar. “Tengo mucha fiesta encima”, insiste Victoria como diciendo pibe, a ver si dejás de soñar con alguna rubia insulsa y te convencés que podemos darte noches inolvidables. “Soy como Zorba el Griego y su baile”, cuenta Vicky, “rompo platos, rompo lo que venga en una fiesta y si hace falta rompo los huevos también… soy muy inquieta”. La propuesta tiene que quedar clara: son dos griegas fiesteras que no le hacen asco a nada y están en las antípodas de las inalcanzables rubias gélidas rubias. Estas dos perritas son democráticas, están al alcance de todos.
|
Mellizas viciosas, se confiesan fiesteras. No serán diosas, pero son griegas y se la bancan. |
Las griegas son las dos típicas minas que podés perfectamente rescatar de Follia cualquier noche de alcohol y te dejan más satisfecho que cualquiera de esas que como la van de finas le hacen asco al pete. “Todo pasa por la cabeza de arriba” dice Victoria que evidentemente es la vocera oficial del dúo, “todo anda por ahí, las miradas, las caricias, las ganas para un combo completito.” Y Victoria, que sabe que te quedaste “la de arriba nada más?”, aclara que “a la cabeza de abajo también le llega su turno, sino es un bajón!”. Y hablando de bajones, las griegas aseguran que todavía no estuvieron con alguien que no “levantara” al estar con ellas. “Bajones de tipos no tuve, y si ocurriera yo me hago cargo” dice con responsabilidad de petera barrial, “soy un torbellino y me gusta generar
atracción, que sea de los dos lados… en el sexo la clave pasa por dejar que te hagan y después muestro quién soy, ” confiesa Victoria. La cara y la pelambre demencial de la morocha te lo anticipan y ella confirma que “soy muy loca… de chiquita comí veneno para ratas pensando que era caramelo”. La griega tiene unas “confusiones orales” que podrían funcionar bien. “Una vuelta mordí una tortuga pensando que era un alfajor”, dice la flaca eléctrica y uno inmediatamente piensa en otras confusiones, de repente puede confundir tu ganso por una banana, o tu dedo por un aplicador de Siempre Libre. “Sigo siendo un poco torpe y traviesa” cuenta la modelo de Leandro Rud, que dice está tratando de frenar un poco su excesivo instinto sexual.
“Estoy tratando de tranquilizarme un poco en lo sexual”, confiesa sin dar mucho detalle (como corresponde a una verdaderas fiestera), “y también trato de no tomar alcohol porque hace cuatro años me puse tan en pedo que no pude seguir más”. Pero vos no te preocupés, que la griega está lejos de dejar las noches de bacanal. “Igual, un trago siempre hay” dice como buena viciosa, “no es que lo necesite para divertirme, pero cuando tomo me pongo más loca todavía y no me importa nada de la vida”. Decile al malakas de Nikos Kazantzakis que traiga tres Speed con Vodka bien cargaditos, que hoy las mellizas griegas van a conocer al verdadero Zorba.
Comentarios (110)