Claudia Fernández y Evangelina Anderson
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Claudia Fernández muestra su medallón de carne uruguaya, parece que en la vecina orilla le gustan los patys quemaditos. |
L a argentina Evangelina Anderson y la uruguaya Claudia Fernández lograron superar el conflicto fronterizo cuando el Ruso Sofovich les puso delante el único papel que les importa, el de la tarasca. Por un puñado de billetes, las dos exhiben lo suyo en el Teatro Coral de Carlos Paz. “La cara de Eva es perfecta”, elogia la uruguaya, y Evangelina rápidamente le devuelve el cumplido diciendo que “lo mejor de Clau son las lolas”. Y las dos tienen razón, la cara de Anderson es una de las más bonitas que podes ver ahí abajo, con el cigarro de carne en la boca y los ojitos mirando para arriba como preguntando “te gusta?”. Pero si tenés ganas de ir a los bifes, seguramente te van a gustar los dos patys doraditos de Fernández, que decoran esas dos terribles ubres orientales cuyo tamaño es suficiente para invitar comparaciones con Isabel Sarli. “Es un honor que me comparen con con semejante símbolo sexual”, dice Claudita, “aunque estoy todavía lejos de preguntar, Ud. qué
pretende de mi?”. La vedette importada parece estar versada en la cinematografía de La Coca, pero aclara que “no me gustan las animaladas de las películas de Isabel Sarli, porque no me gustan las películas sin libreto y las de ella siempre terminan en lo mismo”. Fernández parece puritana al opinar contra el bestialismo sugerido por las creaciones de Armando Bo, pero ella misma se define como un animal. “Me gusta ser poco perrita, y digo un poco para que no quede tran grosero”, confiesa Claudia ignorando que sus tetas son ya de por si ‘groseras’. Y como la perra por la boca muere, ella sigue aclarando sin que nadie le pida que lo haga. “Saben porqué me gusta ser perra?”, pregunta con picardía, “porque me gusta mucho hacerlo en cuatro, en esa posición encuentro más placer”. Fijate vos, la que le hacía asco a las peliculas de Sarli admite que le
gusta que se la den como a una perra. “Hacerlo en cuatro es como una línea directa al placer total”, ya que según dice “así logro que me toquen el punto G, el H, la J y todo el abecedario”. Qué bueno sería agarrarla a la uruguaya para ir identificando la ubicación de las letras en su abundante anatomia, una especie de Kama Sutra criollo de aplicación práctica. Algo así como el cuento del mudo que va al médico para que le enseñe a hablar y grita “Ahh” cuando el doctor le hace el orto y le dice “vení mañana que te enseño la B”.
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Las dos tienen los novios afuera, así que Clau podría darle con el consolador a Evangelina para enseñarle que en el orgasmo “todos los caminos llevan a Roma”. |
Claudita como uruguaya no pudo evitar referirse al problema de las papeleras. Dice que no tiene soluciones, pero propone que “Evangelina Carrozzo me invite al carnaval de Gualeguaychú, y yo la invito a las Llamadas en Uruguay, que arrancan en pleno febrero”. La idea no es mala, las dos seguramente harían un buen papel, como el que hace ahora con Evangelina Anderson en el teatro. A pesar de lo que pueden sugerir las fotos con la rubiecita ex bailarina de sábado, Fernández asegura que “no me gustan las chicas, sólo los hombres con todas las letras, esos que tienen los huevos bien puestos”. Claudia Fernández sigue
aportando datos sobre su vida sexual en forma espontánea, y cuenta cómo darse cuenta cuando está por acabar. “Cuando estoy lista te das cuenta al toque porque me zambullo de cabeza para darle placer a mi pareja”, dice la perra confesa. “Y la verdad es que me encanta caer así, nunca me dolió porque siempre amortiguó el golpe el ‘amigo’ de mi novio”. Y por si necesitás más confirmación de que la uruguaya acabó, la perrita Claudita aclara que “el signo más claro es que se me pone la
piel de gallina en todo el cuerpo, como buena hincha de River”. Uno se pregunta porqué ofrece este verdadero “manual del usuario” cuando en realidad dice estar de novia. Pero claro, el novio vive en Uruguay. “No se olviden que en Buenos Aires estoy solita y para que no lo extrañe a mi novio me dejó un suplente de plástico que elegimos entre ambos”. Mirá qué moderno el novio, le compró un consolador en un intento futil para prevenir que cuando su perrita entre en celo, se la culeen hasta los perros de la calle. “Descubrí las capacidades del suplente plástico ya de grande, porque hablando de ambiente selvático admito que salí a explorar mucho, sobre todo por zonas
donde no hay follaje”, dice la uruguaya exitada. Para que el novio no quede mal parado en la comparación con el plástico, aclara que “las diferencias con un encuentro carnal son muchas, aunque el fin es el mismo.” Es como comer dulce de leche light, es parecido, pero no es lo mismo”. Y por si en el Club de la Colectora admiten a extranjeras, Claudia Fernández dice que “anduve todos los caminos, porque si el orgasmo fuera la capital de Italia, entonces todos los caminos conducen a Roma, porque por amor doy todo”. Claudita, alcanzame el tarro de Conaprole y ponete en cuatro, que es hora de que tengas tu Ultimo Tango en Baires.
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