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Karina Jelinek: una boluda brillante

Karina Jelinek

Hay que estar mal de la cabeza para siquiera pensar que Karina Jelinek es boba. No porque no lo sea, sino porque viendo estas fotos no puede quedarte ningún espacio en la cabeza que no quede lleno de su piel, su boca, su sensualidad y la promesa de maravillosas experiencias amatorias. La morocha es en realidad genial.

Karina Jelinek

A Karina Jelinek le gustan los aparatos grandes, pero no perdemos la esperanza de que le conforme con algo más chico, porque igual no podría hacerle un pete a la motosierra. O quizás se la trague completa.

O lguita cada vez nos gusta más. La ‘bobera’ que otros critican de Karina Jelinek nos parece en realidad una hermosa promesa de placeres eróticos sin interferencia de la mente intelectualizada de las minas supuestamente ‘inteligentes’. Menos complicación, más tirada de goma, eso es lo que ofrece generosamente Olga — si querés intelecto andá a una biblioteca. Mirá las fotos de esta morocha impresionante: hay que estar demente para pensar en cualquier cosa que no sea pulirle los agujeros hasta que queden brillantes. La modelo cordobesa es una bomba, y tiene las facultades mentales justas para realzar su belleza: es un hecho comprobado por la ciencia que las mujeres de carrera e ‘intelecto’ tienen un nivel de libido notoriamente menor a sus congéneres menos capaces. O sea, si querés pasarla bomba escapale a las cerebrales porque vas a coger poco y mal, y encima vas a pagar muy caro más tarde con una catarata de reclamos y “comidas de coco”. Por eso preferimos a Karina Olga, y por mucho. Pero como nada ilustra mejor que un Karina Jelinekejemplo concreto, hagamos un paralelo entre dos Jelineks: por una lado nuestra querida modelo, y por el otro la escritora austriaca Elfriede Jelinek, una tipa que califica como “intelectual” ya que ganó nada menos que el Premio Nobel de Literatura en 2004. Uno de los primeros malentendidos que afectó la reputación de nuestra defendida arrancó cuando Jorge Guinzburg le preguntó si había leído a la autora del mismo apellido, y Olguita con gran sinceridad le contestó Karina Jelinek“No pertenezco a la generación que lee libros”. Todos se agarraron la cabeza como si fuera el colmo de la estupidez, pero estaba diciendo simplemente la verdad: cada vez se leeElfrieda Jelinek menos por el avance de los medios electrónicos. Además, los libros de Elfriede tienen tan pocos lectores que ni la editorial española tenía sus libros en stock cuando ganó el premio de la academia sueca. Qué pasaría si en vez de pedirle a Olga que lea, le pedimos a la austríaca (vean foto adjunta) que desfile, o pose para una producción de fotos? Un desastre, sería para cortarse la garcha con una fiambrera, y en rodajas finitas. Agreguemos una Karina Jelinekperspectiva evolutiva: si Karina fuera la última mujer sobre la faz de la tierra, todos esperaríamos contentos nuestro turno para fecundarla (o nos mataríamos entre sí para entrarle); por el contrario, si fuera la escritora la última mujer, sería el fin de la humanidad. Es obvio que el orden natural prefiere, como nosotros, a la Jelinek argentina. Mientras que Olguita propende a la evolución de la especie, Elfriede sería el fin del mundo. Mirá la foto de la escritora: sería más agradable apretarse los huevos con una morsa que tener que besar esa jeta.

Karina Jelinek

Un bombón cordobés con una boca petera, una cola con un acantilado natural que da vértigo y una piel absolutamente increíble son algunos de los atractivos que ofrece Karina Jelinek a quien sepa ver que esta morocha es en realidad brillante.

Karina Jelinek

Las piernas sobre el monitor, como marcando la supremacía de la belleza sobre el intelecto. Una morocha alucinante.

Te quedaste mal después de mirar la foto carnet de la austríaca? No te podés despegar de la retina esa cara horripilante? Recuperate mirando estas fotos de Olga, que son un verdadero bálsamo curativo. El contraste era la idea, templar el deseo viendo primero la Jelinek “inteligente” para luego apreciar en toda su bondad a la Jelinek “boba”. Y claro, boba se te va a poner mirarla, es un bombón total y tiene una cosa exótica que no tiene competencia entre las modelos locales, que resulta de mezclar ancestros asiáticos y austríacos con la onda argentina que da sex appeal. Olga tiene terrible lomo, tenía terribles tetas (quién carajo la convenció de que se las saque? porque esa seguro que no fue una idea de ella) pero también tiene otros tesoros no suficientemente elogiados, como su piel. En el ambiente del modelaje se reconoce a la cordobesa como la de mejor piel, sedosa, suave y sin imperfecciones — lista para acariciar y besar. La piel es la vestimenta de la desnudez femenina, y si no Karina Jelinekte parece importante, compará con la piel de iguana que tiene, por ejemplo, Narazena Vélez. Pero la gran ventaja de Jelinek es lo que la gilada presenta como debilidad: en tanto la mujer intelectual carece totalmente de libido, nuestra hermosa ‘bobera’ tiene por contraste un nivel de calentura que simplifica la tarea (no siempre fácil con otro tipo de minas) de hacerla acabar. Karina se hace cargo de que es una modelo, y no Einstein. “Si me ven a mi, nunca van a decir ‘Mirá qué inteligente’, explica Karina Olga. “Van a decir, ‘Mirá qué lindo cuerpo”, y no me ofende en absoluto. Yo se quién soy.” Grande morocha, levante la bandera de la mina-mina, sencilla y sensible, que se ubica como compañera petera Karina Jelinekde su hombre. Porque está comprobado científicamente que cuanto mayor es la inteligencia y la educación de una mujer, más difícil le resulta llegar al orgasmo, lo que ciertamente no es el caso de Olguita. “Vivo en un edificio, y para no tener problemas con el consorcio, tengo que contener los gritos cuando estoy por acabar”, cuenta entre orgullosa y divertida. Los gritos que debe pegar la morocha deben ser de antología: un disfrute primario, sin intelectualización, totalmente natural. Es para salir corriendo a buscarla, agarrarla de los pelos y llevarla arrastrando a un lugar donde sus gritos no puedan ser escuchados por nadie, para darle la masa que merece Olga, con ‘O’ de orgasmo.

Luciana Salazar, socia del Club de la Colectora

Luciana Salazar

Luciana Salazar estos días está Bailando por un Sueño, pero en realidad ya lo cumplió: entrega la cola como la mejor y lo confiesa en público, lo que le valió el carnet de socia vitalicia en el Club de la Colectora que fundó Rocio Guirao Díaz.

Luciana Salazar

Antes de que lo preguntes te contestamos: no es Susana Giménez, no nos confundimos. Es Luli luego de las cirugías.

L uciana Salazar no necesita hacer declaraciones fuertes para tener prensa, porque desde los comienzos de su carrera la mera presencia de la ‘sobrina de’ paraba palitos. Es que tiene dos tremendas razones a la vista, y con eso normalmente alcanza. Y decimos ‘normalmente’ porque el ejército de los inconformes avanza sin respetar siquiera a un monumento viviente como es Luli. “Mucha gente me recomendó sacarme lolas pero voy a luchar para lograr todo así como soy”, dice Luciana poniéndole el pecho a las criticas. Y es verdad que los dos globos son exagerados (si los ves en persona son todavía más desproporcionados porque ella es realmente chiquita) pero el chiste es ese justamente. Lo que hace única a Luli es esa combinación de carisma natural y tetas artificiales que prometen una experiencia inolvidable, un escape de la rutina cotidiana. Porque para tetas de tamaño normal tenes a tu mina, Salazar es para el campeonato, para sostener la copa en lo Luciana Salazaralto y gritar mientras le entrás a pelotazos a la dueña de uno de los arcos más deseados del país. Porque si no te convencieron las dos razones que expone de frente, seguramente te vas a convertir en un creyente con ese terrible argumento de atrás. Podés dudar de las tetas, pero nunca del culo de Luli, que no solamente es una obra maestra, sino que además confesó que lo entrega. Respira hondo pero pausado para no hiperventilar, y digerí la info: Luciana Salazar confesó públicamente que le gusta que le hagan la cola. “Suelo usar la colectora cuando me aburro de usar la autopista”, le dijo Luciana Salazara Andy Kusnetsoff en el programa. El Club de la Colectora acaba de sumar así a su socia más importante desde su fundación por Rocío Guirao Díaz. Olvidate del Jockey, el Mediterranée, o inclusive el Yellowstone: el club al que todos quieren ser invitados es éste, donde el caballero invitado tiene el honor de elegir la cola que más le gusta. Imaginate todas las socias en cuatro, con los ortos en fila, listos para que vos pases revista. Un verdadero flash.

Luciana SalazarLuciana SalazarLuciana Salazar

Luciana Salazar

Luciana Salazar dice que tuvo que dejar de salir con “un tenista” español porque “me estaba enamorando”. También escandalizó a varios tirando indirectas de lesbianismo (“me encantaría besar a Madonna”, dice) y hasta de incesto.

Luciana Salazar

La armonía del cuerpo de Luli sigue en pie a pesar de haber pasado por el bisturí varias veces con resultados dudosos.

Cuando uno ve el pavo de Luli uno queda in Love inmediatamente. Es que esa carnosa redondez esconde un doble tesoro: adentro de la piñata de carne esperan una figazza que pide relleno y una escarapela de cuero que quiere agrandarse. Mucha gente al ver su cola pensó que “solo que falta hablar”, pero Luli parece que malinterpretó el pedido y decidió dedicarse a los cantos. “Mi profesora de canto dice que tengo todas las condiciones”, dice Luli a quien quiera escucharla, que son más bien pocos porque las bestias notiblogueras quedaron impactadas con la otra habilidad que Luciana se animó a revelar en la entrevista. “Tengo un buen manejo oral” presumió Luli con Kusnetsoff, aunque a pesar del alarde, hay notiblogueros que no se convencen. “Luli es estúpida, medio loca y obsesiva de la higiene tipo Michael Jackson… no creo que chupe una pija pelada ni en pedo”, diagnosticó el inefable Dr. Mumi en su comentario. Según el apócrifo galeno, Luli es “petisa, puro plástico, con tetas encapsuladas, cara que no dice nada y en vivo el orto no es gran cosa. Yo personamente, con ese perfil, no creo que luciana salazarcoja tan bien.” De todas maneras, queda claro que si hay algo que le sobra a Luli es gente que la quiere apoyar. “Será de plástico, pero yo le hago mete-saca hasta q le salga humo del orto”, dijo Curly Howard en su comentario, “si hay algo q no se puede operar es la lengua y debe hacer unos petes de la concha de la lora.” Mientras tanto, el que no perdió el tiempo con Salazar fue Charly García, que inmediatamente le tocó las tetas cuando la rubia cayó a su casa de la mano de Andy Kusnetsoff para su cumpleaños, un gesto que garantiza no Luciana Salazarserá invitado de honor del Club de la Colectora. El proctocolo del Club indica que las socias deben ofrecer los pavos en perfecta formación al invitado de honor, quien elegirá el rosquete de su agrado luego de inspeccionar los mismos munido de linterna militar y guantes de latex quirúrgico. Por cuestiones de higiene, en el acto de selección no se permiten lengüetazos ni caricias que empiecen en la cola y terminen en la figaza. Como norma de etiqueta y cortesía a las socias, el caballero invitado debe mantener la garcha dentro del lienzo en todo momento, pero no es fácil. Especialmente luego de escuchar a Luli decir que suele “usar la colectora cuando me aburro de usar la autopista”. Esa es la ventaja con los notiblogueros, Luli: no te vas a aburrir, y la cola te la van hacer igual, garantizado.

María del Cerro, una inocente bebota

Maria del Cerro

María Del Cerro es una bebota que trata de mantener un perfil bajo, pero cada tanto dice “acá estoy” con producciones como ésta. Le molesta que la llamen “bebota”, pero realmente lo es. Carita aniñada y un lomazo que pide ser adorado.

Maria del Cerro

Se abre de gambas y mira para atrás como para chequear si te conmueve verla así de fuerte. La respuesta es un rotundo sí!

M aría del Cerro es el nombre de este bombón que se incorpora hoy a las chicas de Notiblog para aportar un poco de frescura y dar un respiro, porque cada tanto viene bien algo más livianito. María no tiene la exposición de otras integrantes del selecto círculo de las bellezas nacionales porque no es una tipa lanzada. Con sus recién cumplidos 21 años todavía se siente “muy chiquita”. “Soy una nena todavía, me siento distinta de otras chicas del ambiente”, dice con inocencia. No se siente adulta aún, pero cuidado, no se te ocurra decirle “bebota”, que es un apelativo que odia. “No me gusta que me digan bebota, mejor diganme bebita o gordita”, dice la bebota (insistimos en llamarla así porque lo es) con esa carita de inocencia total. Del Cerro es una pausa en medio de tanta baqueta: la nena se opone completamente a hablar de sexo y rechaza cualquier pregunta que apunte en esa dirección. “Soy una chica tranquila, no soy de andar levantando chicos, me puse de novia a los maria del cerro15 y estuve cuatro años”, dice convencida. Y podemos agregar que desde que cortó con ese primer novio hace unos dos años, que se puso de novia con el galancito Benjamín Rojas, compañero de andanzas televisivas de Luisana Lopilato, que saltó a la fama en el éxito internacional R-Way y más recientemente Alma Pirata . Comparen la cantidad de novios (o clientes) de otras chicas (no hagamos nombres que no hace falta) con los modestos dos novios en seis años de María, y quizás tenga razón que mas que bebota es una bebita. Pero la experiencia que le falta en materia de hombres la tiene en materia profesional, ya que tiene casi cinco años de trabajo como modelo de gráfica y pasarela. “No me gusta tanto la pasarela”, cuenta incómoda, “lo que más me gusta hacer es gráfica, de hecho es lo que más hago. Desfiles es lo que menos hago y lo que más timidez de da. Así que estoy contenta porque hago lo que más me gusta”.

Maria del Cerro

La nena dice que para ir a la cama en plan de sexo simplemente se viste con “una bombacha y una remerita”. Ella trata de no cebar a las fieras hablando de sexo, pero consigue el efecto opuesto. Otra egresada del famoso Súper M de 2002.

Maria del Cerro

Que María Del Cerro no se vea como la bebota que es llama la atención, pero no tanto como ese lomazo de lolita infernal.

Su carita aniñada ayudó a que tenga su primera oportunidad de ser conocida. La bebita bonaerense fue una de las que impactó en 2002 en la primera edición del programa Súper M, un concurso en el que llegó a ser finalista. “Ese fue un buen trampolín, pero me gusta que pude hacer un nombre entre las modelos como María del Cerro, aunque con las chicas del Súper M nos vemos y está todo bien”, dice agradecida. Su crecimiento profesional se refleja en su actual condición de modelo de RPM, la agencia de Ricardo Piñeyro, y attenti que también conduce en cable para la siempre interesante señal FTV, Fashion TV. “Me gusta hacer televisión, aunque por supuesto me falta mucho”, cuenta con una humildad que contrasta con la mayoría de sus colegas. De su cuerpo lo que más le gustan son las lolas, de las que asegura “son mías, totalmente mías. Nunca me puse, porque como ves no necesito”, dice al estupefacto periodista mientras se las agarra a dos manos. Coincidentemente, tambien dice que lo que primero mira de un hombre “es el pecho, pero no me gustan cuando tienen pelo” comenta la nena. “Tampoco me gustan los hombres grandes, me gustan más o menos de mi edad y que sean sinceros, con buen físico, cariñosos y demostrativos”. Aparentemente, esos atributos los encontró en “Benja”, como le llama a su novio Benjamín Rojas, el Maria del Cerrogalancito de Cris Morena oriundo de La Plata. “Benja tiene un sentido del humor excelente, es un tipo perfecto a su manera” cuenta entusiasmada mientras presta su importante 1, 73 de altura y sus proporcionadas curvas de 89-62-89 para la sesión de fotos que parece contradecir su estatus de nena inocente. Dentro de su actitud recatada, lo máximo que se animó a decir en temas “de cama” es que en la intimidad prefiere los boxers en los hombres, y que ella a su vez se entrega al amor vestida “con una bombacha y una remerita”. A pesar de ser la terrible mujer que ves en las fotos, no está totalmente convencida de que la transición de nena a mujer haya valido la pena. Dice que se convirtió en una señorita a los 14 años pero que no estaba esperando que le viniera. “No quería saber nada, en realidad antes estaba mejor”, dice como arrepentida. “Así es un bajón”. Te equivocás María: así estás bárbara, bebota!