Informe Notiblog: ¿Qué quieren las mujeres?
Qué quieren las mujeres? Alguno seguramente va a decir “un buen zodape“, pero si bien tiene cierta verdad en un sentido profundo, la respuesta es demasiado simplista. La pregunta es en realidad compleja, tanto que no pudo ser resuelta ni por Freud, cuyas teorías podrás o no suscribir pero como detective de la psiquis el doctor vienés es dificil de superar. “A pesar de mis treinta años de investigación de la psiquis femenina”, escribió un perplejo Sigmund, “la pregunta que no he podido responder es qué quieren las mujeres“. Por eso el objetivo de este informe de Notiblog no será bucear en las profundidades del misterio femenino, sino algo más simple: escuchar lo que las propias chichis dicen que quieren, mientras disfrutamos unas buenas fotos de cada una. Mónica Antonópulos es un bombón que hace honor a la tradición griega de fina elaboración de confituras y abre el juego de opiniones la rechazando a los flacos que se visten muy formales.. “Odio a los hombres con traje” dice Mónica con una furia propia de los dioses del Olimpo helénico, “me molestan los que se visten muy elegantes para la ocasión”. Otra cosa que le cae mal y no la podemos culpar son “los hombres que se miran al espejo en el gimnasio y usan remeras ajustadas”. Coincidimos que esa tribu es insufrible, esos pibes que hacen dos flexiones mirándose al espejo para ver la cara de fuerza que ponen (como si estuvieran cagando después de comer medio kilo de queso de rallar) y luego largan al suelo la mancuerna para examinar cuánto creció el músculo. “Estos suelen ser los mismos chicos que después los ves usando anteojos de sol de noche, no existen”, agrega Mónica con disgusto. El mensaje de la griega es claro: patovas abstenerse, especialmente esos que, pasados de anabólicos, se violentan y salen a pegar a cualquiera porque se hicieron las 7 de la matina y no ganaron nada luego de exhibir los bíceps toda la noche.
Pero si vos sos de los que gustan de vestir con la elegancia que da un buen traje, no desesperes, hay muchas minas a las que le cabe esa onda. Como Mariana de Melo por ejemplo, que dice que no tolera los mal vestidos, “esos que andan con shorts y remera por la calle”. Respetable opinión, pero curiosa en realidad, porque en el clima subtropical de su Misiones natal la única vestimenta lógica para la mayor parte del año es precisamente remera y short (o bermudas), porque el calor te derrite el cerebro. De Melo también aborrece a “los hombres que no se cuidan y andan sucios”, y nuevamente con el calor de Misiones más te vale ducharte tres veces por día o vas a empezar a oler fuerte. A la ex mucama también le cae mal “la poca caballerosidad y los hombres poco románticos”, algo igualmente entendible. Parece que algunos se confunden y aplican en el levante cosas propias de la intimidad — una cosa es que preguntes “te gusta que te haga la cola no, turrita?” en la cama, y otra muy distinta es que lo digas a plena luz del día, y ahí es donde cae mal (además, si entrás con esa frase matadora, estás comunicando que no tenés intención real de llegar a nada con ella, que no tenés chance). Pero no es difícil expresar la mejor vena romántica viendo a Mariana — si no la sentís, por lo menos fingila, porque el premio de acceso a ese lomazo de morocha misionera sin dudas lo vale.
Como para jugar con el contraste, insertamos ahora a la brillante Karina Jelinek (te la imaginás en el diván con Freud, que trata de saber qué quieren las mujeres, y ella que contesta las preguntas diciendo “eso doctor, se lo dejo a su criterio”). Dicen que a caballo regalado no se le miran los dientes, pero Karina Olga insiste en que para tener chance con ella hay que tener el comedor bien amueblado. “Me gusta que los hombres tengan los dientes perfectos”, dice la genial cordobesa, porque “si no tienen los dientes bien blanquitos y lindos, no hay beso.” Otra cosa que la incomoda son los trabajólicos, porque segun dice “no me gusta que sean muy fanáticos de su trabajo, eso me pone loca.” Esto parece ser un error de Olguita, porque si el pibe no labura fuerte tampoco va a tener el billetón al que todas las famosas aspiran (salvo que sea un estilo Huber Roviralta, que no labura y tiene los millones de la Su). Jelinek dice que “el slip no me gusta, el boxer es más sexy”, una opinión compartida por la mayoría de las mujeres —la única que se banca los tipos con slip es Marge Simpson, pero Homero no es un buen ejemplo porque el tipo está dibujado). A Olga tampoco le caben los zapatos (habla del calzado, no los giles) ya que “las zapatillas son mucho más cancheras”. Lo que sí le cabe es “que me manden muchos mensajitos de texto y que tengan los labios bien carnosos.” Suponemos que la cordobesa va a premiar labios carnosos con acceso libre a los suyos, así que si sos trompudo esta vuelta estás de para bienes.
Más de uno podría clasificar a Ximena Capristo como una mina de barrio, o inclusive directamente como una “grasa”, pero la Negra sorprende con gustos sofisticados. “No puedo ver a los hombres con pantalones chupines ni con slips, y además odio los mocasines y las chombas”, dice con buen criterio, y completa baneando “las botas texanas y las camperas de cuero con muchos cierres”. Otra cosa que la Negra rechaza son los pibes con onda “metro”, esos que “están más tiempo que yo en la peluquería o que se hagan las manos” (mirá vos, debe haber hecho una excepción para ‘manos de manicura’ Sofovich entonces). Ximena se depila completa, pero odia a los hombres que hacen lo mismo. “Les resta mucho que se depilen el cuerpo y que tengan barba.” Esto incluye a todos esos que se depilan y se justifican con amigos usando excusas supuestamente deportivas, dicen que hacen ciclismo o natación y alegan que no pueden tener pelos en las piernas porque le restan preciosos segundos — no se la cree nadie.
Para agregar diversidad a esta investigación informal sobre qué quieren las mujeres (al menos lo que quieren a la hora de elegir con quién estar) es importante incluir la opinión de una auténtica virgen, una mujer sin experiencia con hombres, para ver cómo funciona la mente de una verdadera doncella. “No me gustan los tipos que usan accesorios como cadenas, anillos, pulseras porque me dan la sensación de que son gays”, dice Wanda Nara, y uno se pregunta qué le importa si el pibe se la come o no si total ella supuestamente no tuvo relaciones sexuales con nadie. Wandita se suma a la larga lista de chicas que rechazan los calzoncillos chicos y ajustados “prefiero que usen boxers, el slip no va.” Nuevamente, curioso que tenga preferencia por la ropa interior masculina cuando se supone que no curtió con nadie — Nara querida, qué camelera que sos. “Tampoco me gusta que se arreglen mucho, no queda bien que se pongan camisas o zapatos”. Otra interesante la apreciación de Wanda, cuando lo que se dice en Sunset es que decenas de pibes con camisa y zapatos se pusieron con la tarifa y no hubo problema alguno. A Nara tampoco le caben los muy reos, “no me van los tatuajes ni los aritos ni los muy formales” según dice, con lo cual hay que encontrar el justo medio… o encontrar el billete adecuado, como el que tiene El Diez.
En lo que parece una tendencia sorprendente, a Fernanda Vives tampoco le gusta “el hombre que se viste de traje”. Y uno pensaba que para las chicas con oficio no había mejor avistamiento que un grupo de trajeados, como esos grupos “corporativos” que caen en los distintos boliches del Disneylandia para adultos de Recoleta. “La zunga en la playa y las medias de colores no van”, dice Vives y acá no hay sorpresa, porque seguramente la norma la puso pensando en la Tota Santillán (imaginate el gordo tirapedos con la zunga, lamentable). Fernandita dice que “los aritos en la lengua me dan cosita” y que mejor los pibes afeitados porque “la barba me da alergia” (lagarch por suerte no le da alergia). No sabemos bien con quién (además de la Tota) estuvo Fernanda, pero debe haber estado por los mismos lugares que la Negra Capristo ya que dice que “el hombre no se tiene que depilar”, otro requisito muy razonable, al igual que no usar anteojos de sol de noche, lo que considera “una huevada”. El candidato para Vives “además tiene que tener todos los dientes”, un pedido que nos deja con la duda de en qué tipo de lugares se mueve (o se la mueven) que tiene que enfatizar este tema. De todas maneras, mientras tengas los dientes de adelante como para sonreír, creemos que va a estar todo bien con Fer, así que no te preocupes si te faltan un par de molares.
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