Mariana de Melo, la Cenicienta petera
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Mariana de Melo en todo su esplendor de morocha real y bien argentina. Atención con el pezón, que asoma de perfil. |
Si te gustan las morochas, seguramente te va a caer más que bien Mariana de Melo, que con su carita, lomazo e historia, está entre las más autenticas que vas a encontrar. Las morochas tienen varias cosas a favor, y como dirían los fanáticos, la primera ventaja es que no son boludas como se supone son las rubias (claro que existen excepciones, como Karina Jelinek, que no es exactamente lo brillante). Es como pregunta el chiste “Qué gana una rubia si se tiñe de morocha? Respuesta: inteligencia artificial”. Para los conocedores de morochas, Mariana de Melo es un caso especial porque es una representante pura de la categoría, es casi un arquetipo. Mariana deja muy bien paradas a las morochas (y a los morochos también, aunque por razones diferentes) porque es un representante de lo mejor y mas autóctono que tiene la Argentina. Si tuviéramos que elegir una mujer para representar la mujer auténticamente argenta, con un sentido federal y sin europeísmos inaplicables, la señorita de Melo emergería ganadora sin mucho problema. Es la morocha telúrica, la ninfa argentina nacida de las entrañas de la gloriosa tierra de nuestro país, y lo respalda con una historia de vida que sería difícil de creer hasta para las fantasiosas tramas de una telenovela. El bomboncito este que ves en las fotos (qué boquita por favor — obviamente que cuando se pone el habano en la boca es apenas un substituto temporáneo hasta que vos le pongas lo que realmente le cabe) salió “de la nada”:
era una de las tantas chicas que trabajan como empleadas domésticas en las provincias, en este caso la de Misiones. En un típico giro de folletín barato, la mucama Mariana dejó su provincia natal en busca de las luces de la ciudad de Buenos Aires, donde un productor de televisión “la descubrió” (esto de “descubrir” siempre suena a que le saco la ropita para cobrarle la “comisión” por hacerla entrar en la tele, muy sospechoso) y terminó actuando en No Hay Dos sin Tres.
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Atención con esa colita que está a la búsqueda de esperma para cumplir su sueño de Cenicienta misionera. |
El culebrón de la vida real de Mariana de Melo no paro ahí, sino que además cumplió el sueño de todas las botineras casándose con un jugador de fútbol (que hoy en día está entre las profesiones más deseadas para las casquivanas vedettongas actuales, seguramente por una cuestión de peso). Como en toda buena trama, no faltó el drama, como la mucamita que dió el mal paso, se casó porque quedó embarazada del futbolista Juan Fernández y se fue a radicar con él nada menos que a Alemania (imaginate, una empleada domestica de Misiones de repente en Alemania con plata, una verdadera Cenicienta moderna) donde su esposo jugaba para el Borussia Dortmund. En el capítulo siguiente sigue un giro trágico, y la heroína misionera pierde el bebé que esperaba del bueno de Juan, algo que siempre duele mucho a todas las minas porque por si todavía no te avivaste, todo eso que le ves de atractivo, desde las tetas a la cola, los labios carnosos, todo absolutamente, es para lograr esperma de buena fuente y poder reproducirse. Ya sabemos que vos estás “poniéndola”, vos simplemente estás dando
matraca a ese orto que te deslumbró, sacándote las ganas con esa boquita nacida para petear, embobado con esa carita de morocha hermosa (mirá la foto a la izquierda, no es bonita?) pero ella está pensando en reproducirse. Y viendo la tremenda cola de la misionera, descontamos que muchos van a anotarse como donantes voluntarios de esperma para que la morocha misionera, esa Cenicienta moderna, cumpla su deseo en lo que podría llamarse “Cogiendo por un Sueño”. Ese es el programa que quiere ver la muchachada de Notiblog, déjense de joder con travestis que bailan.
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El pezón asoma por debajo del brazo y nos quedamos con las ganas de que muestre directo. Mariana, pelá todo y vas a ver cómo cambia tu suerte! |
L a cosa es así entonces: mientras vos estás de joda, volando en una nube de calentura que en rítmico bombeo, ella en realidad se está encargando de cosas importantes como asegurar la supervivencia de la especie. Y después dicen las mujeres son tontas, o como el propio Sigmund Freud preguntaba “Pero queda un misterio insondable en la teoría psicológica. ¿Qué quieren las mujeres?”. Respuesta de Notiblog: quieren pija, pero no por la garcha en sí, sino por el semen!. Juan Fernández no solamente fracasó como donante de esperma, sino que tampoco anduvo todo lo bien que hubiera querido en el fútbol alemán, con lo cual los dos se volvieron a Santa Fe, donde las cosas cambiaron. “Me separé porque descubrí a Juan a los besos con otra mujer”, Chan! dice Mariana de Melo y uno naturalmente tiene ganas de ir a consolarla, y sobre todo de hacerle una contribución bien concreta para que pueda tener el hijo que tanto ansía. “Fui una tarada total, lloré
por un hombre que creía que amaba” dice con esa boquita y uno quiere concentrarse pero la mente va para otro lado. “Lo encontré a los besos con otra mina pero en ese momento me puse tan mal que no pude encararlo. Esperé unos días y ahí le dije que lo había visto, primero negó todo pero después confesó que no había estado con una sino con varias mujeres”, sigue contando la morocha más auténtica. “Juan reconoció que era tarde para pedir perdón porque las macanas ya se las había mandado, Juan realmente me hizo cosas grosas”. Sí Mariana, Juan te puede haber hecho cosas grossas pero creenos que si cualquiera de los catadores de morochas (que a juzgar por los comentarios abundan entre los visitantes de Notiblog) tuviera una oportunidad con vos, te harían vivir cosas todavia mas “grossas” y tu novela tendría un final muy, muy feliz. ¿Cuántos se anotan para que la morocha Cenicienta acabe bien?
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