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Belén Francese en jacuzzi con Anderson

Belen Francese

Esta foto hace realidad una de las mayores fantasías, la de hacer un duplete y nada menos que con Belén Francese y Evangelina Anderson, dos chicas a las que enjabonaríamos y cepillaríamos con mucho cariño y esmero.

Belen Francese

Belén Francese dice que desde los 13 años que se dió cuenta que iba a necesitar unas gomas de silicona para compensar el infernal tamaño de su cola.

Las dos bombas sexuales llegaron al General Paz Hotel para una producción de fotos que se adivinaba tan caliente como el espumante jacuzzi que las esperaba en la habitación. La idea era que se mimaran para las fotos, se tocaran inclusive un poco, esta vez los genios de la revista no quisieron mandar el clásico verso de que fueron “sorprendidas” por el fotógrafo porque dentro de la habitación de un telo es poco creíble. La idea era que compartieran la bañera llena de espuma y se distendieran como para que se hicieran unos mimos y quedara una onda lésbica. Pero el agua caliente y la espuma en vez de relajarlas las enculó, cosa que no es sorprendente porque las dos tienen terribles nalgas. Tal como el tamaño de sus glúteos parecía predecirlo, la más enculada era Belén Francese, que resistía muy arisca los avances de la rubia. Belén le mandaba señales de “no te me acerques” y era sorprendente porque las dos ya hicieron varias sesiones de fotos fingiendo tener una calentura lesbiana tan importante como la que produce verlas a las dos en ese burbujeante jacuzzi. A pesar de los chistes de los asistentes de producción y Belen Franceselas instrucciones del fotógrafo (qué buen curro ese, ver a estas nenas un par de horas con la excusa de sacarles fotos y después pasar a cobrar) las dos nunca se relajaron y se mandaron a mudar en silencio tan pronto cuando cumplieron con la cantidad de fotos pactadas. La mala onda entre las dos bellas había arrancado en el verano, cuando las dos fueron convocadas para hacer el programa Cámara en Mano en una disco. Todo venia diez puntos, jarana total, los chicos del boliche felices de ver a las dos turras en vivo y en directo, y de repente la rubia tira un chiste que a Belén no le causo ninguna gracia. “Mírenla, no puede parar de tomar, no les digo que es una borracha total?”.

Belen Francese

Las chicas venían bien, retozando en la espuma con gran amistad. Pero de repente se pudrió todo cuando Evangelina Anderson acusó a Belén Francese de borracha. Qué lástima que no se agarraron de los pelos y a los rasguños ahí mismo en el jacuzzi, esa hubiera sido una producción de fotos para alquilar balcones.

Belen Francese

Belén Francese se da vuelta y ve cómo le marcás la cola. Te mira con miedo porque cree que la tiene demasiado grande.

Belén (nuevamente de acuerdo con su pulposa anatomía) se tomó el comentario muy a pecho, quizás porque Evangelina sin querer había puesto del dedo en la llaga. Quizás fueron las innumerables noches como promotora de Speed que la llevaron a acostumbrarse al alcohol, y la rubia de Villa Devoto había notado esa debilidad. O quizás es que las dos amigas (porque arrancaron como grandes amigas) en realidad tienen onda, tanta onda que para evitar alguna calentura real en esas producciones (y algo les debe pasar en la cabeza, es imposible que jueguen al lesbianismo y no tengan ganas de probar, de ver qué gusto tienen las aperturas de la otra) se tienen que distanciar. Belu Francese inmediatamente pasó a la ofensiva, y acusó a Evangelina de haber roto (epa!) los “códigos” profesionales que supuestamente rigen la profesión de las vedettes (tendrán un asociación y un código de Belen Franceseética algún día? habría que comprar una copia de ese manual para ver qué tipo de pete es aceptado por la asociación). “Lo que pasa es que Evangelina no tiene códigos” dijo Francese cuando la bronca entre las dos volvió a explotar en un programa de la tarde en el que quisieron juntarlas para que despejen sus diferencias. Pero borracha una o sin códigos la otra, las diferencias están a la vista, como el terrible ojete de Belén Francese. “Estaba muy acomplejada con el tamaño de mi cola”, dice Francese, “lo veía como demasiado grande y hubo una época en que me tapaba”. Qué bueno que esa época ya es solo un mal recuerdo, y ahora lo muestra en cada oportunidad que puede. Pero la culona favorita de muchos se tomó el tiempo de explicar que no siempre fue así.

Belen Francese

Evangelina Anderson arrancó como una de las grandes amigas de Belén Francese, pero de repente se pudrió todo cuando dijo que Belén Francese “es una borracha”. Se suponía que era un chiste, pero Belén se lo tomó muy a pecho. La verdad Anderson la sacó barata: imaginen si Belén lo tomaba “para el orto”.

Belen Francese

En esta foto, las chicas nos muestran lo que podría haber sido el jacuzzi del amor, y bien podría ser leche tipo capuchino en vez de espuma. Dos turras para matarlas.

El Me daba vergüenza tener tanta cola”, dijo Belén en un momento de confesión íntima. “No sé si es la palabra, pero me veía como una perra”. Chan! Ella misma confiesa que se “veía como una perra”. Bueno señores, a confesión de parte relevo de prueba: ahora podemos llamarla “la Perra Francese”. Según cuenta la ex promotora de Speed, la enorme redondez que ahora todo el país admira acomplejó a su dueña durante años, hasta que decidió exorcizar el complejo psicológico haciendo de mostrar la cola una profesión de tiempo completo. “La forma de la cola es genética” dice Francese, “mi mamá y todas las mujeres de la Belen Francesefamilia tenemos la misma cola”. Será cuestión de caerse a alguna reunión familiar y elegir entre los abundantes traseros… tendrán sillas especiales para las mujeres de la familia de Belu? Qué buena producción sería poner a todas las culonas de la familia para una foto del clan! Mostrar las similitudes ojetísticas fue justamente la premisa de unas fotos que Belén hizo con su hermana. “Cuando salimos en tapa con mi hermana, en un principio intentamos esconderle la revista a mi mamá”, dice Belén mostrando que tiene más culo que Belen Francesecabeza. En serio pensaste que si hacías la tapa de una revista de circulación nacional que hace avisos en televisión tu mamá no se iba a enterar? Es posible esconder no uno, sino dos culos gigantescos? Nos parece que no. “Mi mamá cuando descubrió la revista se puso insoportable”, sigue diciendo la chica que tiene un globo de carne por cola. “Mi mamá dice que esto no es para mí, que no es lo mío”. Señora de Francese, con todo respeto, se equivoca. Su hija pensó para el orto y encontró su llamado vocacional, el de ser una auténtica “perra” argentina. Y todos agradecidos.

Laura Viña, reina de las Pampas

Laura Viña

Laura Viña demuestra porqué fue elegida por las logias secretas para ser la Reina de las Pampas. Una morocha con una fuerza arrasadora, con tetas y cola de acero. Nunca imaginó que iba a tener sangre azul (tragó tinta).

Laura Viña

Laura Viña se agarra el orto y con buena razón, sabe que se la van a dar en cualquier momento. Con ese corset y cola less, la posición obliga.

Tendría que haberle hecho caso a Gardel, el tipo la cantó: “por una cabeza que justo en la raya afloja al llegar“. Qué clara que la tenía este guacho, recién ahora me doy cuenta que al Zorzal le debe haber pasado lo mismo en su época, pero ahora ya no valen los lamentos porque el daño está hecho. Pero tengo que calmarme y contarles la historia de mi obsesión, conspiración y tanguedia. Hace tiempo que estoy loco, pero re-loco, por Laura Viña, algo que seguramente no les va a sorprender al ver estas fotos. Es que yo soy un demente por las morochas, es una compulsión más fuerte que yo. A Laura no recuerdo cuando la vi por primera vez. En realidad me parece que tenía un ideal de morocha formado en la cabeza y cuando la vi a Laurita me calentó la pava de tal manera que me explotó el mate y se me voló la yerba a la mierda. Entró en mi vida con una fuerza que me costaba bajar a mi realidad de empleado del Banco Provincia, pensaba en ella mientras contaba billetes y después no me cerraba el arqueo de caja. A la mañana me despertaba y al pensar en ella temblaba, como mi tío Laura Viñaantes de tomar su primer vaso de vino del día. Laura era una adicción que yo aliviaba buscándola infructuosamente por cabarulos, uno te dice que va a estar en un lado, otros te dicen que es tuya por un quinientos, pero después mandan bagartos. “Por una cabeza, metejón de un día, de aquella coqueta y risueña mujer” dice el tango, “que al jurar sonriendo, el amor que está mintiendo quema en una hoguera todo mi querer.” Me quemaba en la hoguera posta, y para aliviar la adicción empecé a juntar fotos de Laura Viña. Ahí fue cuando empecé a investigar, porque me llamaron la atención ciertos detalles de sus fotos que son minucias para el ojo no entrenado, pero de a poco aprendí a decodificar los símbolos.

Laura Viña

Laura Viña exhibe su importante lomo y sus misteriosos tatuajes estomacales. La que no sabíamos es que tenía más tatuajes al sur de los otros, unos diseños que le cubren la zona del deforestado pubis. Una estética bien de viciosa, nos encanta.

Laura Viña

El pulido cuerpo de Laura Viña, una morocha que no tiene miedo a nada, y menos a salir desnuda en shows eróticos.

No puedo dar demasiados detalles (para zafar después de la debacle cerré un acuerdo con el Opus Dei), pero basta con decir que los tatuajes que tiene Laura en el vientre son el escudo dinástico de la realeza argentina. Porque en la época de la colonia, cuando España todavía gobernaba en Holanda, hubo un pacto secreto para establecer un monarca europeo en las Provincias Unidas del Río de la Plata y reciprocar poniendo una reina rioplatense en Europa. Les suena Máxima Zorreguieta? Pacta sunt servanda dicen los masones, que cumplieron su pacto dos siglos después porque como bien sabía Gardel (que estaba también en la cofradía hasta que tuvieron que matarlo) 200 años no es nada. Máxima ya reclamó su condición de princesa en Holanda, y ahora le toca a su prima Laura ser princesa en el Río de la Plata. El problema es que la morocha todavía no tuvo el despertar psico-espiritual necesario para convertirse en reina de la Argentina, y ahí es donde las logias vinieron a requerir mis servicios como hombre de la noche. Cuando los masones y los del Opus me dijeron que mi misión era encontrarme con Laurita y hacerle bien el orto, pensé que era una joda para un programa de bloopers del Vaticano. Los masones se Laura Viñamiraron y sonriendo con cara de mafiosos me explicaron que en el verdadero cuento de La Bella Durmiente trata de un beso negro en preparación para hacerle la cola, que es lo que en verdad la despierta como princesa. Ojo, hay todo un método, porque si culeás mal a la candidata al trono entonces se pudre todo y hay que esperar otros doscientos años para que reencarne y recién ahí reclutar a otro que le haga la perforación. Para no fallar, tuve que entrenar re duro, en prácticamente todos los quilombos, quecos, puteríos, piringundines y cabarulos a la vista. Les digo algo, es muy distinto coger de onda que hacerte profesional, nada que ver. Y las evaluaciones semanales con los maestros masones, ni les cuento, les llevaba las sesiones con putas en video y me analizaban los movimientos con el telebeam, y tenía que abrirles el orto con cuatro dedos y apuntar para que vea la cámara. Nadie dijo que encarar una misión secreta de descorche anal sea fácil, pero alguien tenía que hacer ese trabajo.

Laura Viña

Atención con esta pose de Laura Viña, la chica muestra su apertura al mundo y las nuevas ideas. Un camión podría pasar por ahí tranquilo, para llenar el hueco necesitás un equipamiento industrial o que te entrene el Opus Dei en cómo darle.

Laura Viña

En esta foto, Laura Viña nos deja ver sus pezones, que parece son cada vez de color más claro. Da la impresión de que va al dermatólogo de Michael Jackson.

El día clave llegó, y la magia masónica funcionó bien, los tipos arreglaron todo. Pasé a buscar a Laura después de su show y fuimos derecho a un depto de la logia (es de un pariente de Escrivá de Balaguer) en Avenida Alvear, un terrible bulo. Laura tenia el pelo alisadísimo, y realmente pintaba como reina de las Pampas. “Parecés la novia de Patoruzito”, le tiré mientras ella coloreaba el champán Crystal con cassis para lograr el Kir Royale requerido por el protocolo masónico. La noche fue perfecta, Laurita evidentemente también había estado entrenando porque el pete que hizo fue de locos. “Todas las locuras su boca que besa, borra la tristeza, calma la amargura”, dice Gardel y es verdad: Laurita se la tragó completa hasta masajearse la tráquea con mi balano (sin hacer arcadas ni morder con los dientes, una verdadera reina). Por mi parte, sabiendo que los masones estaban supervisando el encuentro desde la casona central del Opus en Amenábar y Virrey Olaguer y Feliú, cumplí con el Laura Viñaprotocolo estrictamente: le masajeé el peritoneo con el mango del látigo, bebí Kir Royale directo de su vulva y le sellé el ano con la cera caliente de la vela ritual roja. Laurita pronto estuvo lista para despertar a su nueva realidad de princesa, y seguir los pasos de su prima Máxima, que entregó la cola y se hizo princesa. Pero cuando llegó el momento de romper el sello de lacre que yo mismo le había puesto en la cola en nombre de la logia, sucedió lo impensable. La potra estaba lista, pero el pingo aflojo. Y Laurita Viña, a pesar del apoyo de las logias ancestrales, se perdió de ser la reina de la Argentina “por una cabeza que justo en la raya afloja al llegar“.

Luli Fernández recaliente en la nieve

Luli Fernandez

Luli Fernández tiene un fuego interno que le permite estar en la nieve y no necesitar casi nada de ropa, apenas la bikini nomás. La nena arrancó como secretaria de Rozín y se hizo “famosa” con el incidente Mick Jagger. Desde entonces muestra sus firmes carnes en todas las carnicerías del país.

Luli Fernandez

Luli Fernández derrite la nieve en el sur con el fuego interior de sus muy cortos 18 añitos. Quiere que la cocinen en su casa.

Luli Fernández no tiene pizca de frío, para nada, y eso que tiene esa bendita costumbre de ir a la nieve a hacer snowboard en bikini, algo que esta indicando que la chica por adentro esta recaliente. La explicación para la bikini en la nieve tiene que ser esa, que la nena tiene una calentura interior tan grossa que con la escasísima tela de la bikini le alcanza para estar en la nieve. Maria Lucila Fernández tiene el fuego interior, pero aclara que no es ninguna descocada, así que por favor todos los que la ven desplegando toda su carne en gélidos paramos sáquense de la cabeza cualquier idea que puedan tener de la que la nena es rápida. “Con los hombres soy canchera pero no ligera”, dice Luli con una inocencia estudiada que contrasta con su lomazo de 91 61 90 (que el busto es comprado, pero la queda diez puntos). Dice que Luli Fernandez y su cola en la nievele gustan los tipos grandes, aunque Mick Jagger era excesivamente mayor. “Me gustan mas grandes que yo”, dice Luli y hay que recordar que no es difícil ser tener mas anos que ella, puesto que tiene apenas 18 anitos (ay ay ay). “Los tipos de entre 25 y 35 anos son los que mas me gustan”, continua explicando y las fantasías vuelan, como la del Hombre de la Barra de Hielo, que se venia haciendo la película con Chechu Bonelli y Alejandra Martínez. “Descorchar un tubito de Navarro Correas Syrah”, dice este Iceman en el comentario y aclara que esta hablando del vinito de Colección Privada, algo siempre apropiado cuando uno prepara el terreno para alguna ninfa que valga la pena (a las atorrantas de cuarta les das tetra en copa y no se avivan, tienen el paladar anestesiado por la sal de toda la leche que tragaron).

Luli Fernandez derrite la nieve

Atención con los tremendos globos de Luli Fernández en esta foto, evidentemente las empresas que fabrican siliconas están llenándose de guita mal. Pero a diferencia de los implantes, hay un detalle en la foto que es natural: mirá la apertura que se adivina en su tanga blanca, parece la entrada de la estación Avenida de los Incas del Subte B, algo impresionante para sus 18 años.

Luli Fernandez

Luli Fernández en cada producción de fotos va cambiando de look, al punto que cuesta ya reconocerla con su look.

Iceman cree que “el lugar podría ser alguna cabaña al pie del Cerro Castor (Ushuaia), en un atardecer nublado luego de una intensa nevada”, dice el notibloguero en su comentario. Fiel a su naturaleza polar, el Hombre de la Barra de Hielo se imagina “afuera, mucho frío. Temperatura por debajo de cero grado”. Por eso la acción se da en interiores, refugiados del intenso frío, segun cuenta el notibloguero — escuchemos. “Adentro, un hogar con leña quemándose muy lentamente con una luz muy tenue que apenas ilumina la habitación. Acompañantes… si, ni hablar. La Chechu Bonelli y la perra cordobesa Ale Martínez con una ganas locas que le den caña. Y mientras uno degusta un rico vinito y se prepara para darles salsa observa como las nenas se van poniendo en clima tocándose cariñosamente y lubricándose las rajitas utilizando como herramientas: lengua y dedos.” El Hombre de la Barra de Hielo cierra su fantasía sexual preguntando “Qué ás se puede pedir?”. Y si bien el encuentro es mortal, siempre se puede mejorar: Iceman no sabía que a su noche soñada se iba a poner todavía mejor con el agregado de nada menos que Luli Fernández, la chica que vino de la nieve. Se ratoneó con Ale y la Chechu, y de repente le cayó Luli como extra ball, y realmente necesitaría unas bolas extras para poder abastecer con leche fresca la sed de estas tres atorrantas de primer nivel.

Luli Fernandez

Luli Fernández en otra pose apta para derretir el hielo y con ángulo donde se destacan las tremendas ubres de siliconas que compró y una especie de doble firewall de bombacha y tanga, un intento inútil de proteger el castigo que le espera en toda esa zona, que por otra parte era exactamente lo que tenía en mente cuando te invitó a que “le cocinaras en su casa”. Una bebota impresionante.

Luli Fernandez

Divina Luli y su bikini en la nieve, muy refrescante y un hermoso pavito para hacérselo a fondo.

Cuando Rigoletto en la ópera anuncia a los gritos que “la donna é mobile qual piuma al vento, muta d’accento e di pensiero”, no está jodiendo, es verdad. Las mujeres son cambiantes, difíciles de entender, complejas en sus deseos. Y a pesar de tener apenas 18 años, Luli no es una excepción. “No me interesa el billete en los hombres” dice Luli yendo contra el ya clásico “billetera mata galán”. Claro que si tuviéramos un dólar por cada modelito que dice que no le interesa la plata, seriamos millonarios y ahí automáticamente saldríamos con una modelo, lo cual es irónico. “Pero tampoco quiero que me lleven a comer a un restaurante carísimo”, agrega Luli y uno queda realmente confundido, como el cuento del tipo que paraba en una esquina de la Avenida Corrientes sin brazos ni piernas con un cartel que decía “No quiero ni pan ni trabajo”. A pesar del cartel, siempre alguna mujer se acercaba conmovida para tirarle unos mangos, pero el tipo rechazaba la plata diciendo “Le agradezco señora, pero no quiero ni pan ni Luli Fernandeztrabajo”. Y la tipa guardaba el billete y preguntaba sorprendida “Pero dígame, entonces qué quiere?”. Y el lisiado siempre contestaba igual, “que me chupen la pija”, decía con una sonrisita endemoniada. Luli es un caso parecido cuando afirma que de los hombres no quiere plata ni cenas caras: querrá que le chupen la figacita (atención que con esos 18 años debe ser una medialunita deliciosa para comer mojadita). “Prefiero que me cocinen en casa”, dice Luli y da para un fuerte “Chán!”. Todos sabemos lo que significa cuando te invita a que le cocines en su propia casa: seguramente quiere que le hagas el pavo en su propio depto (en otras casas no esta cómoda, pero en la propia entrega todo). Luli asegura que “son las pequeñas cosas las que me enamoran”, pero Notiblog te recomienda que siempre que vayas a cocinar a una mina en su casa, te conviene caer con la cosa más grande que tengas, como sugiere el tajo que se adivina en la foto donde está en la nieve con las gambas abiertas.

   
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