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Alejandra Pradón en Playboy: función privada

Alejandra Pradon

En una nueva edición de Notiblog Retro, el inefable Adalberto Aschucarro, ídolo del fútbol boliviano, rememora su encuentro con Alejandra Pradón, quien en ese momento estaba en su apogeo y salió desnuda en fotos de la revista Playboy de entonces. La vedette no solamente marcó una época sino que fue la pionera de un estilo de hacer carrera basado en el puro culo que hoy es la “carrera” a la que todas aspiran. Les guste reconocerlo o no, todos los argengatos y las promoturras le deben a Alejandra Pradón el haber abierto un nuevo rumbo y no solamente las gambas. Este es nuestro tributo a través del relato de Adalberto Perro Aschucarro, intitulado Función Privada, el cual como siempre recomendamos leer como ficción exclusivamente, porque tomó mucha merca (y jugando al fútbol en Bolivia, imaginen) y quedó peor que el Diez, quien fué su amigo.

Alejandra Pradon

Vemos esta foto de la Pradón desnuda en la Playboy de hace 20 años atrás y temblamos pensando lo que sería Sabrina Rojas en estas mismas poses.

Era mediados de marzo de 1997 y andábamos con el Guillote buscándole un abogado al Polaco Arzeno por una denuncia de “lesiones y amenaza de muerte” efectuada por su actual novia, la vedette Alejandra Pradón. “Te das cuenta, Perro, el garrón que me vengo a comer por esta chiflada? Y nada que ver! La conocí hace un par de años y al poco tiempo me empezó a pedir que le pegara unos chirlos suaves en la cara y el culo sino no podía acabar…” nos confesaba Claudio muy acongojado. “Al principio me divertía y era una extravagancia que nunca viví en mi vida con ninguna mina, después se puso mas pesado y me pedía que le mordiera el culo, las piernas, que le chuponeara el cuello y la dejara marcada.” Había domingos, después de los partidos, que yo necesitaba la calma de mi hogar para relajarme de las duras batallas de nuestro fútbol y ella me hostigaba diciendo que éramos unos pechos fríos, que no Alejandra Pradonpodíamos empatar de local con esos muertos, que me comía todos los amagues, que el nueve me volvió loco y todo para que la cagara a palos. No te voy a decir que nunca la fajé, pero siempre fue de común acuerdo y ella siempre tenía un rosario de excusas para justificar las marcas en el laburo y a sus amigas. Le aconsejé que fuéramos a ver un profesional que nos ayudara a recuperar el buen trato en la pareja, una onda “terapia de grupo”, ya que me estaba empezando a gustar trompearla.”[Si tuviéramos un peso por cada vez que el notibloguero Big Negro pidió que incluyéramos a la Pradón, podríamos pagar el server por todo un año. Lamentablemente, no es así, así que te pedimos nos des una mano cliqueando avisos, que algo ayudar a pagar la banda consumida].

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Alejandra Pradon

Ya en aquella lejana época, Alejandra Pradón quiso evitar ser una chica taxi, y se tiñó alevosamente el pubis de amarillo, un color que en ella es más falso que diente de madera. Como es tradicional, la parva entre las piernas de Pradón es mas espesa que el punto más remoto del Amazonas. Para internarse en esas espesuras, se recomienda ir con la gente del National Geographic o Discovery Channel. No te pongas forro, directamente ponete un globo de cumpleaños y asegurá el látex sobrante con cinta plateada tipo duct tape alrededor.

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Lomazo tenía la guacha, y eso que la cara le patea en contra. Las caderas son algo digno de inmortalizar en Notiblog Retro.

Con el Guillote no podíamos salir de nuestro asombro y luego de dejarlo al polaco nos fuimos a la casa de Alejandra en el barrio de Belgrano para tratar de escuchar la otra campana. Apenas abrió la puerta le estampó un beso a labios abiertos al Guille. A mí, que no me conocía, me dio un pico que me calentó la bragueta al instante. Nos recibió con una pequeña enagüita negra transparente que nos dejaba ver ese fino calzón rosado perdido en su majestuoso redondo culo. Si ya estábamos perturbados por la historia del polaco, esas tetas como melones nos terminaron por liquidar. “¡No Guille, disculpame pero la denuncia no la pienso levantar!..Ya se le ha hecho una costumbre pegarme cada vez que pierde Independiente, no es tan dulce y caballero como vos que me tratás como una reina.” dijo Alejandra y ahí me cayó la ficha que el sátrapa se la venía garchando hace tiempo. ¿Lo conocés al perro Aschucarro no? “Sí, Claudio siempre me hablaba de vos como el modelo futbolístico a seguir, te admira mucho”. Gracias señora, balbuceaba yo que no podía dejar de mirar un labio peludo que asomaba de la tanga. “Casualmente estaba preparando una coreografía para el teatro de revistas, a ver, díganme si les gusta” Puso el tema de Joe Cocker y empezó a danzar en el medio del living. Me acomodé en el sillón azul y lo propio hizo el Guillote guiñándome un ojo. Comenzó un streap tease tirándome la enagua en la cara…luego, suave y lentamente, se deshizo de sus medias de seda negra que enrolló en nuestros cuellos y cuando pensaba que ya había terminado la funcion nos revoleó el corpiño que fue a dar contra un florero. Ya estaba a punto de aplaudir Alejandra Pradoncon mis manos húmedas de los nervios cuando comenzó a deslizar hacia arriba y abajo la tanga, ofreciéndonos el culo a escaso medio metro de nuestra cara. Ya con la bombacha en las rodillas se me iba el hocico de perro alzado a la pilosa jungla de la loba danzarina. Inmediatamente se sienta en la falda del Guillote con las piernas abiertas dejándose manosear las tetas por el sátrapa y mirándome fijo con una sonrisa gozadora. Yo olía una de sus medias que colgaba de mi hombro siguiéndole el juego y ella con uno de sus pies me arroja el calzón que descansaba en el suelo para que hiciera lo mismo. Estaba esperando el momento que el Guillote me arrojara las llaves del auto y me tomara el buque. [Seguimos con problemitas de banda por la gran cantidad de visitas, como siempre te recordamos que nos podés dar una mano cliqueando algunos avisos, gracias]

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Realmente pocos túneles en el mundo son tan impresionantes como el que muestra Alejandra Pradón en esta foto de Playboy Argentina de la época en que se jugaban mostrando conchas. Si no le ves el tajo es simplemente porque en esa época se usaba (lamentablemente) el pelo largo y se ve menos que si estuviera vestida. Y lo tenemos que decir nuevamente: imaginen si Sabrina Rojas se anima a esta pose en la próxima Playboy!.

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Otra foto de antología que explica perfectamente las razones para el éxito que tuvo Pradón a partir de los ochenta. Un orto impresionante, demoledor. Viendo esto te dan ganas de entrarle mal aún hoy, terminar de reventarle la cola y ahí si quiere, que se tire tranquila por el balcón.

Como una verdadera artista del sexo le liberó la pija a mi amigo y la hundió lentamente en la humedad de su cueva. Subía y bajaba del canoso palo enjabonado sin dejar de mirarme. Me envalentoné y me empecé a pajear aprisionándola en mi mano con el calzón de Alejandra. Estábamos ubicados frente a frente sin que mediara ninguna mesa ratona. Los ojos de ella desviaron la atención al ir y venir de mi mano que le mostraba un amoratado hongo a punto de escupirla.
Rumorea algo al oído de Guille y rápidamente comienza a devorar mi verga arrodillada entre mis piernas. El Guillote, seguía bombeando de atrás como si buscara petróleo. Con el correr de los minutos la confianza fué tal, que era yo quien proponía los cambios, el modo, la intensidad y los centímetros a introducir en el culo de Ale. La fiesta se trasladó al dormitorio y allí nos desplegó su arsenal de habilidades. Menos el pelo, nos chupó hasta los dedos de las patas. Nos llegó a insinuar que le diéramos unos golpecitos en las nalgas, pero como la veíamos acabar con bastante regularidad no le dimos el gusto. Creímos suficiente para ella ese ambiguo gesto de dolor y gozo que esbozaba cada vez que la montábamos simultáneamente por vagina y Alejandra Pradonano. Mi descarga se Alejandra Pradonvino cuando, mientras la cogíamos a dúo, nos pedía una tercer pija para chupar. Le regué el espinazo en leche. El guillote, en cambio, alcanzó a llegar hasta la boca de Alejandra que abría el pico como un hambriento pichón de pájaro. Nos quedamos placidamente dormidos los tres. En la madrugada después de echar una meada me acostaba haciéndole cucharita, poniéndosela silenciosamente y jugando a que engañábamos al Guillote.

   
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