Luciana Salazar, un orto monumental
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Por poco los globos de Luli no son más grandes que la pelota que tiene en la otra mano. Una bomba clásica que ahora dice no se va a desnudar más para poder desarrollarse como actriz. |
Volvió Luciana Salazar y al ver las fotos nos damos cuenta que nunca dejamos de quererla (coger hasta desfondarle las entrañas a pijazos, perdonen el exabrupto pero es la pura verdad) porque al volver ese lomo terrible nos corrió un frío por la espalda al pensar “A quién hay que matar para poder darle a Salazar?” Si es cuestión de guita, la ponemos, asaltamos un banco, pero la ponemos man, entrarle en todos esos deliciosos agujeros vale la pena y la cárcel. La mina salió de escena y todos extrañábamos ese culo monumental, imposible, enloquecedor. Luciana Salazar tuvo que desaparecer por una combinación de exceso de exposición, que se había acelerado de una manera infernal durante el 2005 con su notable proyección latinoamericana y hasta mundial. La Argentina pareció quedarle chica luego el ya clásico Luli in Love, el especial súper ratonero que hizo para Playboy. Pero la desaparición de la súper rubia también tuvo que ver con un error propio, ya que durante su descanso mediático Luli quiso “hacerse unos retoques” y ahí la cagó en forma olímpica con una operación que
salió, justo a ella, para el orto. Con la intención de “disimular arrugas” se hizo inyectar la toxina botulínica marca ‘Botox’, que le provocó una parálisis facial y se le cayó el parpado. Con la cara inmovilizada por la toxina, la escorpiana puso ovarios ante la situación y a pesar de tener la cara dura como las pijas de la muchachada que sólo le miraba el pavo y las tetas, siguió aceptando sesiones fotográficas. “Me picó una abeja”, decía Luli con humor, y sonaba como un ventrílocuo con la cara de madera. Nos vimos obligados a mostrar acá las fotos de la “monstruosa” Luciana, algo que en realidad terminó siendo una especie de venganza de ella para con todos sus admiradores: ver a Luli con la cara deformada le rompió el corazón a todos aquellos que querían romperle el orto, así que en cierto sentido hubo justicia divina.
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Una fantasía copada, la de la novia violada, atarla a la silla y hacerle comer la pija hasta que se la ablande la cara llena de bótox, y le quede la cola tan roja como el color de los labios. |
Por suerte el efecto del bótox de mierda no es permanente, y su cara fue recuperando la plasticidad, aunque seamos honestos, lo que importa es el culo impresionante, redondo como una fruta en su punto justo de madurez, una obra de arte fifable. “Estoy más viva que nunca”, dijo al volver de su autoimpuesto exilio y contó que recibe regalos de “centenares de admiradores”. Luli dice que muchos (giles, obviamente) le mandan regalos caros, especialmente joyas. “Pero no me gustan”, dijo la dueña del orto que todos quieren hacer, “porque no me gustan tener cosas encima de la piel, fijate que ni siquiera uso reloj”. Qué es lo que le gusta entonces? “Sobre la piel prefiero tener buena ropa y un buen perfume”. Y pija, claro. No lo dijo porque es más que obvio, pero mucha verga sobre la piel y adentro también, en sus varios y exquisitos estuches de carne. Una mina como Salazar, disputada literalmente por millones (no sólo flacos, sino mas de una mina también, como atestiguan varios comentarios dejados por notiblogueras, ojo al piojo) es como una especie de torneo viviente para ver quién finalmente la gana y se la coge. Quizás el fútbol, y los deportes en general, sean una
metáfora de este torneo, el de ver quién gana el derecho a inseminar las mejores minas. Piensen el placer de cogerse este bombón, hacerle bien la colita nada menos que a Luciana Salazar, debe ser tremendo. No solamente por lo impresionante de ese lomo, por la obvia belleza, sino también por saber que entre los millones de flacos que literalmente matarían por ella, en ese momento glorioso es tu pija la que tiene adentro. Es tu nariz la que huele esos perfumes que le gusta tener sobre la piel, es Luli la que jadea y disfruta con cada uno de tus bombeos. Y de repente te das cuenta que, en lo que a vos respecta, todas las fotos y videos que viste de Luciana no fueron solo un producto de consumo en los medios, sino la manera en que ella te sedujo a vos. Ella lanzó cientos de fotos y horas de televisión para venderse como hembra y vos resultaste ganador. Se te borrará alguna vez la sonrisa?
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Esta sería una escena donde los técnicos de la filmación de Luli in Love se la llevan de posta a los yuyos y le dan en serio para que tenga y guarde. |
Imaginate la mañana siguiente a estar con ella, la que todos desean, ponele un martes cualquiera. Qué vas a hacer? Vas a ir a laburar ese día, después de cogerte a Luli? Te vas a tomar el día libre, un terrible “fuck you” al jefe, a los clientes, a todos. Ahora todo te chupa un huevo porque Luli te chupó la pija. Así que vas a tu bar favorito y te sentás afuera, solo en una mesa mirando a la lontananza con una sonrisa imborrable, como si fueras una escultura viviente de Gardel. Vos cumpliste tu sueño, y por suerte Luciana también. No, el sueño de ella no era garchar con vos, sino hacer una película. “Cumplí un sueño que siempre tuve: salir en una película. Siempre espere que llegara ese momento, y ahora me siento realizada”, dijo Luciana de su shakesperiano debut actoral en esa obra maestra del séptimo arte que es Bañeros 3. “Igual, no pienso parar, quiero aprender y capacitarme
para que lo que vaya haciendo día a día se perfeccione más”. Y como ya es típico de todas las que se hicieron famosas “mostrando”, ahora dice que ya no quiere hacer más desnudos. “Entré en otra faceta, alejada de los desnudos”, comento Luli, “porque de a poco voy descubriendo una capacidad actoral que siempre supe que tenía pero que el público no advertía porque veía mi cuerpo mas que otra cosa”. También actúa en Amo de Casa en Canal 9, pero no es que ahora la actuación vaya a convertir a esta bestia rubia en una monja. “Si bien hago una novela para toda la familia, sigo manteniendo mi imagen, me gusta ir al gym, vestirme bien y ratonear a los hombres.” O sea, va a seguir siendo la misma flor de turra. Vivan las putas!
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