Mariana de Melo desnuda en gimnasio
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Mariana de Melo se desnuda en el gym marca el regreso de Whiskas y sus gateros, en otra entrega de sus impresionantes aventuras en la noche porteña. La morocha misionera termina en una situación caliente y peligrosa no solamente por la presencia del impredecible Whiskas, sino por un cana que tiene el bocho quemado. Para entender este episodio de las aventuras de Whiskas, te recomendamos que leas primero los capítulos anteriores, especialmente el anterior a este con la escena de la orgía en el auto y el anterior con Luciana Bianchi, Mariana y Evangelina. Acá tenés el primero con Evangelina Anderson y Belén Francese, también muy recomendable. |
En el preciso momento que el cana casi apoyaba la frente contra la ventanilla para poder ver adentro del auto, Luigi bajó la ventanilla y la escena fue de terror. “A la perinola, qué olor a porro y vómito que hay adentro del auto” alcanzó a decir el cana antes de que el vaho le cortara la respiración. “Ud. es la titular señorita?” le preguntó a Evangelina, “documentos, registro y seguro del auto”, ordenó el cana tosiendo feo. Evangelina Anderson miró al cana con el rouge de sus labios todo corrido, los ojos inyectados por el faso y preguntó al cana “le importa si me visto?”. El tono era relajado, propio de una mina que venía de tener un tremendo orgasmo. Se subió como pudo la blanca bombacha que estaba toda enroscada a la altura de la pantorrilla y cuando finalmente se la calzó, sintió como la leche del polvo que le había echado Whiskas se salía del orto y empastaba la tirita de la tanga. “Quedate tranqui Eva que tengo un comisario inspector amigo en la federal”, dijo Whiskas mientras guardaba la pija adentro del jean y se limpiaba el sudor de la frente “estoy chivando como meteoro”. “Man, no es por borrarme, pero me siento para el orto, estoy enfermo man” dijo Luigi y todos le creyeron porque estaba blanco como un papel. “Me tomo un tacho, me siento como de bajón de keta”, suplicó de nuevo Luigi saliendo del auto. “Vaya a hacerse ver, hoy la saca barata”, dijo el cana al ver el vómito todavía fresco alrededor de la boca de Luigi. “Gracias oficial por dejarlo ir” dijo Mac medio chupamedias, pero aliviado porque finalmente conseguía salir del auto, que apestaba con una nauseabunda mezcla de faso, sexo y vómito. “Ud.
señorita me va a tener que acompañar a la seccional…” empezaba a decirle el cana a Evangelina cuando Whiskas lo interrumpió preguntando “qué pasa, no se puede coger en el auto?”. “Acá el problemita es la ley 23.737, los estupefacientes estaban en el auto y la señorita es la dueña”, dijo el cana firme y agregó “a ver, quiénes son los que fumaron?”. “La chicas no tienen nada que ver oficial”, dijo Whiskas viendo si las podía hacer zafar. “Mire, la señorita esta muy intoxicada” dijo el cana apuntando a Mariana de Melo “tiene los ojos súper colorados y todavía no abrió la boca”. “Todo bien Whiskas”, dijo Mariana como despertando del estupor. “habrá una ducha en la comisaría?” preguntó Mariana al cana, justo cuando frenaba un patrullero. “Acá hay unas duchas en las piletas de Punta Carrasco”, dijo Whiskas viendo la oportunidad de zafar, “yo conozco al dueño, permítale que se duche oficial, Ud. sabe como son las mujeres”. El cana bajó la cabeza como cansado de discutir. “Justamente ahora empiezo una extra en la disco de las piletas, una guardia paga”, dijo el oficial, “que se duche y llamo al patrullero para que la venga a buscar”. [Danos una manito cliqueando avisos, habrás notado que nos estamos quedando sin banda para quemar con tantas fotos].
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Está esperando que la agarres de las mechas y la ates, y le hagas cumplir algunas de las fantasías que tiene planeadas, como la del camionero con olor a chivo que la viola en la ruta. |
Para Whiskas, caminar con Mariana de Melo y el Cana hacia las duchas de las piletas de Punta Carrasco fue raro. Estaba contento porque había conseguido despegar del grupo con Mariana (que lo había mirado provocativamente mientras el le daba bomba por el orto a Eva) pero claro, el cana era un problemita. “Usted trabaja en televisión no? Ud. es Mariana de Melo?” le preguntó el Cana a Mariana al entrar a los vestuarios de las piletas. La pregunta del cana sonó medio cholula, casi como si fuera a pedirle un autógrafo. “Estuve en un par de programas, con Pachu y Pablo” contestó Mariana y preguntó en tono de vedette “me esperan mientras me doy una ducha?”. “Mientras no se de a la fuga”, dijo el cana ya en tono de joda y sonriente. El cana y Whiskas se sentaron en los asientos de tablones de madera de los vestuarios y escucharon en silencio el ruido del agua de la ducha que a unos pasos de ahí se estaba dando Mariana. “Ustedes en la policía deben ver cada cosa” dijo Whiskas como para cortar el silencio. “En realidad, ahora estoy pensando las cargadas que me voy a comer en la seccional cuando cuente que llevé a duchar a Mariana de Melo y ni siquiera pispié un poco”. “Mire, no le garantizo nada porque yo también la conocí hoy, pero deje que le pregunte a Mariana a ver si le cumple la fantasía de pispear un poco” dijo Whiskas en un tono tipo Julián Weich. Whiskas enfiló
hacia las duchas y sintió que se la paraba la pija cuando el vapor del agua caliente le pegó en la cara. “Permiso…” dijo Whiskas al asomar la cabeza y ver a la morocha bañándose. “De que te reís, boludo?” preguntó Mariana al ver la sonrisa en la cara de Whiskas. “Me río porque parezco Emilio Disi”, dijo picarón. “Suerte que viniste, ya estaba pensando que eras un roñoso”, dijo Mariana, “vos también estuviste en ese auto vomitado… y venís de acabarle en la cola a Eva, qué asqueroso”. “Qué, estás celosa bebé?” dijo Whiskas mientras estiraba el brazo para perderle una mano en la concha a Mariana. “Te estás mojando todo, tarado” dijo Mariana con onda putona. “Te importa si viene a mirar el cana?”. Mariana lo miró fijo a Whiskas y agarrándole la cabeza para que se moje bajo la ducha le susurró al oído “Me calienta mucho que me miren, decile que venga con la gorra y el arma”. Whiskas fue a buscar al cana, mientras la garcha le latía como un corazón en pleno infarto. [Como habrás notado, estamos teniendo problemitas de banda por la cantidad de visitas, danos una manito cliqueando avisos, gracias]
El cana llegó con aire tímido al cuarto de duchas y sin decir palabra, se apoyó contra un recodo de la pared de azulejos, que sudaba por el vapor. “Póngase la gorra, oficial”, le dijo Mariana, “que no creo vea esto todos los días”, y el cana la miró en silencio, con los ojos encendidos y quieto como un animal encandilado en la ruta. “Y vos qué sos, metro como Beckham? preguntó Mariana al ver que Whiskas tenía los pelos de la pija tan cortos como los de la cabeza. “No te quejes divina, es para que no tengas que tragar pelos mientras me tirás la goma”, dijo Whiskas desnudo bajo la ducha, mientras se sacudía la pija medio blandengue con una mano y con la otra trataba de bajarle la cabeza a la morocha para que la chupe. “Primero te la voy a lavar un poquito… porque mi boca estuvo en la chichi de Eva, pero vos con esta le empujaste la caca, viste”. “Cómo es eso?! Le comiste la concha a la rubia?” preguntó enloquecido el cana echando mano de la reglamentaria como si fuera una emergencia. “Y eso no es nada, no sabés la que te perdiste”, dijo Whiskas echando leña al fuego de la calentura policial. “Entonces no vas a tener problema en chuparme bien la pija” dijo el cana desabrochándose el cinturón reglamentario que le hacia de barriguero. “No me puedo mojar el uniforme, así que vení vos acá”, ordenó el cana bajándose los lienzos. Mariana fue al encuentro del cana y le bajó el slip blanco tipo Homero Simpson, mientras Whiskas pegado desde atrás trataba de encontrarle
el agujero para darle masa. “Qué carajo estas haciendo?” preguntó el cana a Mariana, que tuvo que enterrar la cabeza debajo de la panza peluda del cana para encontrarle la pija. “Lo que pasa es que tenés la panza muy grande y la pija mas bien chica” le dijo Mariana sacándose la pija de la boca. “Escuchame bien puta de mierda”, dijo el cana levantando a Mariana de los pelos. “Con esta pija tuve hice cinco hijos” dij6 agarrando a Mariana del Cuello. “Así que decime ya que tengo la pija enorme o te vuelo la cabeza”, dijo el cana poniéndole la 45 en la cabeza a Mariana, que ya temblaba mojada y desnuda. [Continuará, pero entre tanto ayudanos cliqueando unos avisos].
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