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fotos de famosas y modelos argentinas

Evangelina Anderson y Luciana Bianchi con Whiskas!

Luciana Bianchi y Evangelina Anderson dos divinas se topan con Whiskas y sus Gateros

Evangelina Anderson – Paterno y Luciana Bianchi nunca imaginaron que el destino las iba a poner en el camino de Whiskas y sus Gateros a través de un Gato amigo que tenían en común. La noche había arrancado tranquila y casi fisuran sin salir, pero Whiskas siempre saca una de la galera para deleite de sus Gateros.

Las Aventuras de Whiskas y sus GaterosNotiblog se complace e presentar en forma exclusiva el diario de Whiskas y sus Gateros, un grupo de chicos sanos como vos, que salen de gira por las noches de Buenos Aires buscando mascotas de toda clase para ir matando la angustia existencial que les provoca haber nacido en la Argentina. El texto que sigue es la transcripción verbatim del diario de Whiskas, quien afirma haber vivido un pasajero romance con dos homónimas de conocidas vedettes de la Argentina. Notiblog cumple en advertir a sus lectores que por tratarse de sucesos que habrían tenido lugar en sórdidos antros y viles lumpanares de la noche porteña, no puede garantizar la veracidad de los hechos descriptos o la participación de las personas mencionadas, debiendo el presente diario leerse como obra exclusiva de ficción y sus fotos como meramente decorativas. Cualquier similitud con hechos, lugares o personas reales es pura coincidencia.

Evangelina Andersona muestra pensativa su terrible cola

Evangelina tiene una cola que parece esculpida en hule brillante.

Movamos, man, que sino vamos a quedar todos desmayados de nuevo como el sábado pasado”, dijo Whiskas al darse cuenta que el paragua soporífero que había conseguido Luigi estaba por ganar en su cabeza la batalla al Speed con vodka que le había preparado Mac. “Pará, cuántos van a participar?” dijo Vanina, una morocha linda pero con esa inconfundible pinta de gato que Whiskas no recordaba haber hecho entrar a su depto. Vanina hizo un paneo con la mirada, y se encontró con una escena como de película de Tarantino, con tres pibes arruinados y desparramados por el caótico living y pensó, “así que éste es el grupito de Whiskas y sus Gateros?”. Dando ya el negocio por perdido, el gato Vanina preguntó “Vos estás listo?” dirigiéndose a Mac, el más lindo y con menos pinta de peligroso de los gateros de Whiskas. “Vanina hizo un paneo y encontró una escena como de una película de Tarantino: acababa de toparse con Whiskas y sus Gateros.”“Sí, movamos para Mint, que después se hace tarde y se pone difícil entrar”, interrumpió Luigi levantándose mareado del sillón y con problemas para mantener el equilibrio. “Cuál es el apuro?” preguntó Mac, que había aceptado el convite y ya estaba sentado con las piernas abiertas mientras Vanina arrodillada en el suelo le abría el cierre del jean para tirarle la goma. “Mac, no le hagás perder tiempo a la chica, si vos sabés que cuando fumás no se te para”, agregó cáusticamente Luigi. “Pará envidioso, Vani es divina y no sabés la boquita que tiene” protestó Mac mientras le ponía la mano arriba de la cabeza a Vanina para asegurarse que siguiera chupándole la pija. “Estos giles no participan” le dijo Mac a Vanina flasheando su semisonrisa envenenada. “Ah si?” preguntó socarrón Luigi, con esa voz de lumpen que le salía cuando combinaba licor Doble V del kiosco y fumaba paragua de cuarta, “ya le avisaste a la chica que no tenés un mango?”. “Chicos, así no va la cosa” dijo Vanina sacándose de la boca la pija de Mac que seguía muerta sin remedio. “Tiene razón la chica” dijo Whiskas tratando de poner orden y con miedo a que se le instalen todos en el depto, “Vamos todos para Mint”.


evangelina anderson - paterno y luciana bianchi, dos bebotas mortales

Luciana Bianchi habría quedado desmayada en el asiento de atrás del auto de Evangelina, en este apócrifo relato de Whiskas, que conoce al dúo a través de un gato que resulta ser una amiga de ambos.

Luciana Bianchi y su carita de bebota que contrasta con su terrible ojete de atorranta

Bianchi sería especialista en poner la boca tipo pete y la cola tipo damelá.

A Mint llegaron tarde porque tuvieron que llevar a Vanina a Recoleta, pero en el camino pegó onda con Mac y al final terminó yendo con Whiskas y sus Gateros. Les terminó saliendo redondo, porque Vanina conocía a uno de los dueños de Mint, y no solamente entraron como por un tubo, sino que aterrizaron en una mesa del VIP y encima pegaron un balde con un Chandon bien frappé que les vino josha. Whiskas estaba sirviendo el champú pensando que quizás los habían confundido con los cafishios de la Vanina, cuando ven que una rubia impresionante y muy mamada encara para la mesa sonriéndole a Vanina. “Chicos, les presento a Evangelina” dijo Vani señalando a la rubia, que tenía una cara angelical pero totalmente pálida. “Sentate Eva que te vas a caer” dijo Vanina al ver que la rubia se bamboleaba, “está todo bien con los chicos”. Evangelina aceptó sonriendo con los ojos Luciana Bianchi juega con Evangelina Anderson y explotan todas las cabezassemicerrados y ni bien se sentó, Vanina se le tiró encima y le estampó un terrible pico en la boca que dejó a los gateros Whiskas helados y al palo. “Ah bueh” atinó a decir Whiskas, “acá hay amor”. “Eva es una gran amiga mía, nos conocimos cuando las dos éramos bailarinas de sábado y ella todavía era Paterno”, explicó orgullosa Vanina, y le entró a comer guasamente la boca a Evangelina, que a pesar de la fisura respondía con expertos lengüetazos. Mac pateó a Whiskas por debajo de la mesa para mostrarle que tenía la mano perdida en el pantalón de Vanina, y le puso cara de “hay que actuar”. “Chicas, no les gustaría ir a bailar cumbia en vez de esta garcha electrónica?” preguntó Whiskas tanteando la situación. “Bailar no, no me siento bien” dijo Evangelina y Whiskas pensó que se pudría todo, pero la rubia hizo una pausa y agregó “podemos ir a mi auto, tengo cumbia y además la dejé a Luciana fisurada en el asiento de atrás”. “Viniste con Luli Bianchi?” preguntó Vanina excitada, “dale, la quiero ver!”. “Vamos, yo le llevo un par de Red Bull puros a tu amiga así se despierta”, dijo Luigi, contento porque había conseguido meter un bocado coherente y además se anotó para ir al auto a jugar su suerte con Luciana.


Luciana Bianchi y Evangelina Anderson en una fantasia impresionante con Whiskas y sus Gateros

En las fotos vemos a las verdaderas Evangelina Anderson y Luciana Bianchi, que por supuesto no tienen nada que ver con las homónimas de la ficción que relata el amigo Whiskas junto a sus Gateros. Nunca, nunca, podríamos pensar que dos bombones de vida casta y honorable como Luli y Eva podrían llevar la depravada vida nocturna que desgrana el deleznable relato de quien se hace llamar Whiskas.


Evangelina Andersona a punto de pelar esas maravillosas tetas

Las tetas tratan de liberarse de sus ataduras. Ojalá lo logren y saquen fotos.

La salida del boliche fue triunfal para Whiskas y sus gateros. Como resultó que el gato Vanina era amiga de uno de los dueños de Mint, el siempre galán Mac no tuvo problemas en salir abrazándola, y Whiskas salió careteando con Evangelina asegurándose que lo vieran los patovas, cosa de tener chapa para la próxima rotation. Whiskas a los pocos pasos ya estaba metiéndole manos a la rubia con la excusa de sostenerla. “Agarrame que no veo un carajo” pidió Evangelina y Whiskas la agarró justo cuando se iba de trompa al suelo. “Ay, me salvaste!” dijo ella con el cuerpo laxo y quiso premiarlo con un pico en “Eva debe estar mojándose” pensó Whiskas, y empezó a imaginarse la chichi depilada de la rubiala mejilla, que obviamente Whiskas desvió hábilmente a su boca. Whiskas entró en modo sopapa turbo y el beso creció hasta que sintió un impulso eléctrico directo en la garcha. “Eva debe estar mojándose” pensó Whiskas, y empezó a imaginarse la chichi depilada de la rubia. “Vayan a un telo!” gritaron de un auto, y ahí Whiskas se dió cuenta que estaba en orsay, trenzado con la rubia en medio de los autos de Punta Carrasco. Cuando parecía que se iba a romper el hechizo, los Babasónicos salvaron a Whiskas desde el estéreo de un auto, con Dargelos que les recomendaba “Cómanse a besos esta noche, total nadie lo va notar”. Whiskas sonrió pensando en sus siete vidas y abrazó a Evangelina hundiendo las yemas de sus dedos en esa melena rubia espectacular hasta moverle el cuero cabelludo, y ahí retomó el camino hacia el auto. Ni bien llegaron, tanto Mac como Whiskas pusieron a sus mujeres contra el Peugeot 307 de Evangelina y entraron a apretarlas tipo película porno, lo que hizo que Luigi perdiera la paciencia. “Me abrís?” preguntó mientras trataba de adivinar si la petisa que estaba durmiendo en el auto estaba fuerte. Al ver la cara de Luigi contra el vidrio, Luciana se levantó en el asiento de atrás y sus ojos saltones y boca desproporcionada brillaron bajo la luz naranja del estacionamiento como un verdadero gremlin. “Trajo un Red Bull para vos, decile a tu amiga que abra” suplicó Luigi la ver que el gremlin tenía un culo bárbaro.

No se pierdan el desenlace de esta acojonante aventura de Whiskas y sus Gateros, donde se revelará en fotos la identidad del gato Vanina! Whiskas y sus Gateros los esperan a esta misma wiskhora y por este mismo wiskanal! Si querés más Whiskas, leete la aventura presentación, cuando Whiskas flashea con Evangelina Anderson y Belén Francese desnudas!

Luciana Bianchi, una bebota con mucho culo

Luciana Bianchi y su onda rebelde. Mientras ponga la cola, que se haga la loca todo lo que quiera...

Luciana Bianchi no pierde oportunidad de mostrar que tiene “actitud” y rebeldía. Según cuenta, nació pistera porque su papá era corredor de autos, y de chica era más una onda “machona” que onda de modelo o vedette. Dice que nunca entregó nada para poder trepar en la farándula, que todo se dió de casualidad.

Luciana Bianchi mide un metro sesenta y cinco, y la mitad de eso es puro culo y boca

Luciana cultiva una actitud de chica formal, pero la boca es bien petera.

Luciana Bianchi medio que engaña. Uno mira sus estudiadas poses con actitud de nenita sexual zafada, la cara de petera tramposa y uno jugaría guita que la mina viene luchando por “llegar”. Llegar a dónde? Bueno, por el momento llegó a laburar para Sofovich, que parece haber perfeccionado la maquinaria que (supuestamente) convierte gatos en prestigiosas actrices. “Arranqué trabajando como modelo por una confusión” dice Luciana como divertida, “me metí a hacer un curso de fotografía y resultó que “Nunca me imaginé que podía laburar de modelo, ya que todas son altas y yo mido apenas un metro sesenta y cinco.”era un casting para modelos”. Lucianita sabe que suena medio raro, y quizás por eso se preocupa de contar que todo se fue dando de casualidad total. “Sofovich me mando llamar cuando vió unas fotos mías”, dice Bianchi al explicar cómo fue que Gerardo le hizo la propuesta para trabajar en televisión cuando ella estudiaba marketing en la UADE y no tenía ninguna experiencia en actuación. Y así llegó la fama. “Al principio no me acostumbraba a que me reconozcan”, cuenta Luciana todavía sorprendida. “En el ascensor de la facultad me decían ¡No me quiero subir! imitando mi personaje de chica que lleva la contra en todo de La Peluquería“, y agrega que todo Luciana Bianchi se tira en el sillón y te espera ansiosa y peteraempezó por una serie de coincidencias, ya que “yo nunca me imaginé que podía laburar de modelo, ya que todas son altas y yo mido apenas un metro sesenta y cinco”. Siempre así, por casualidad y sin querer, es como dice Luciana Bianchi que terminó aceptando que le hagan pelo y barba en La Peluquería primero y mas recientemente lo que llevó a que el champán la pusiera mimosa. Como si todo eso fuera poco, ahora encima pegó la tapa de Notiblog, y juramos que a pesar de lo que explica ella misma más abajo, no le pedimos que entregara nada a cambio. Luciana Bianchi es simplemente una chica con mucho culo, como queda ampliamente evidenciado en las fotos.


Luciana Bianchi y su terrible orto. Como creció la nena!

Luciana Bianchi quiere demostrar a toda costa que las cosas le salen de puro culo. Y realmente estas fotos nos convencen que está diciendo la verdad, tiene un orto a toda prueba! Es una muy buena combinación, una cola redonda y cara de petera.

Luciana Bianchi y su bikini rosa: lo que importa es la actitud

Bianchi dice que era pistera ya de chica, por su papá, corredor de autos.

Es como mucha casualidad todo, y Luciana Bianchi lo sabe. “Te juro que cuando era chica era lo mas alejado del modelaje o la TV”, dice con esa boca asimétrica de petera de barrio, “en realidad me la pasaba en talleres mecánicos y jugando con autos y herramientas”. La razón para esa crianza fierrero-pistera es que el padre era corredor de autos, y Luciana fue su primer hijo, con lo cual los primeros años de su vida fueron “de machona”. “Viste la típica nenita que la disfrazan de modelo tipo Barbie y toda la producción? Bueno, a mi nada que ver, yo le robaba los autitos a mi hermano y se los hacia de goma!”. Un contraste impresionante con el presente, ya que ahora Luciana está en la calle Corrientes con “El Champagne las Pone Mimosas”, donde se hizo muy, Luciana Bianchi posa sobre el capot del auto, como le enseñó su papá fierreropero muy, amiga de Belén Francese. “Belén es divina y además emprendedora” dice Luciana para dar pie al chivo rápido y ensayado, “ahora Belén lanzó una línea de ropa interior”, dice Luciana, que acaba de ofrecerle a su amiga de modelar las bombachas y ñocorpis creados por la fértil imaginación de su culona amiga. Esto de hablarnos de la línea de bombachas de Francese que además va a modelar Lucianita Bianchi, estará todo preparado para partirnos la cabeza, o también será esto un genuino producto de la casualidad? Nos imaginamos la producción para el catálogo de lencería con Luciana y Belén —ortito y ortón— con primeros planos de los culos morfándose las bombachas como el caníbal de Alemania comiendose de postre a un diabético.


Luciana Bianchi y su onda pistera real: su papá fue corredor de autos, de ahí la onda fierrera.

Le vemos la boquita petera a Luciana Bianchi y nos asalta la pregunta de si habrá alguna relación entre esa boca de labios asimétricos y los otros labios. Si la correlación existe, entonces Lucianita debe tener una entrada más amplia que la estación Avenida de los Incas de la línea B de subeterráneos. Siempre en terreno de imaginar, en la foto de arriba la cola de Bianchi parece ‘abierta’, no? Y ese moño que le pusieron (una casualidad también) parece sugerir que viene regalada. Viendo la cola con el moño arriba, da la sensación de que esconde una escarapela de cuero con más tránsito que la ruta a Mar del Plata en plena temporada.


Luciana Bianchi pone la cola en todas las fotos, es una actitud que esperemos que continúe en su vida privada

Bianchi pone la cola en todas las fotos. Ojalá haga lo mismo en privado.

P

or ahora vengo todo perfecto, todo me está saliendo redondito” dice Bianchi y uno le da la razón al verle el culo que, efectivamente, es redondito. Pero queda claro que en otras cosas, en otros temas, se delira mal. “El Facha Martel es una eminencia”, afirma Luciana cuando le preguntan cómo le va con sus compañeros del teatro, y la gente que la escucha la mira como diciendo “El Facha le debe estar dando merca”. Pero Luciana no se entera de las sospechas y continúa diciendo “El Facha hace “Si quisiera, podría entrar en cualquier juego y mañana soy tapa”, dice Lucianade mi tío, y no sabes lo que aprendo con él, te cuenta cosas, historias divertidas de antes, anécdotas, que de repente Gerardo no”. Pero quizás la más increíble de todas las cosas que espontáneamente cuenta Lucianita Bianchi es que dice que hace ocho anos que esta de novia con el mismo pibe, un dato que seguramente van a refutar los notiblogueros que la conocen de la UADE en los comentarios. “Hay que aplaudirlo a mi luciana bianchi pone la cola en la ventana del auto, algo que siempre es un buen indicio de cosas por venirnovio, yo no sé si me lo bancaría” intenta aclarar Luciana y oscurece todo porque uno se pregunta si es una santa qué es lo difícil de bancar. “Sabés que pasa? Yo no voy a hacer algo a cambio de promoción o un laburo en teatro o televisión, viste?”. Dejalo ahí, Lucianita, que realmente te estás enterrando sola tan profundamente como quisieran enterrártela todos los que ven tus fotos. Pero Lucianita es testaruda y vuelve a la carga una última vez. “Si quisiera, podría entrar en cualquier juego y mañana soy tapa”. Bueno Luciana, perfecto. Como ves, ya sos tapa de Notiblog —un medio que tiene más lectores en un día que los que tienen las revistas líderes en todo un mes— y te va a ver mucha gente. Nosotros cumplimos entregando la tapa Luciana, ahora es tu turno de entregar la contratapa a los notiblogueros (vayan sacando turno, a la cola!). Y quedate tranquila, que arreglamos todo para que parezca una casualidad, como te gusta a vos. Posdata: a riesgo de que se arme otra polémica tipo Rocío Guirao Díaz, recomendamos que anal-icen la cola de Bianchi en la foto de arriba (con el orto en la ventana de auto). En la foto expandida van a ver que algo asoma de la zona del orto, una especie de estría radial típica de las escarapelas de cuero hechas. Esto va a traer cola, y nos deja una duda que abrá que bajar a cachetazos. Para todos los notiblogueros y proctólogos aficionados, queda abierto el debate y quizás también el culo de Luciana.

Notiblog Retro: Mónica Guido desnuda en Playboy

Mónica Guido y su lomazo en la Playboy de mitad de los años ochentaClub de fútbol Blooming, de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia

En esta nueva edición de Notiblog Retro, nos complace presentar en forma exclusiva la transcripción verbatim del diario personal de Adalberto Aschucarro, ex futbolista del club Blooming de Bolivia. Bajo el título Ni los Tanques de Onganía, el ex crack del fútbol colla afirma haber tenido un escandaloso amorío con la impactante Mónica Guido, una cotizada vedette que durante los años ochenta posó desnuda para estas fotos de la edición vernácula de la revista Playboy. Notiblog cumple en advertir a sus lectores que por tratarse de de sucesos que habrían tenido lugar hace más de dos décadas, no puede garantizar la veracidad de los hechos descriptos o la participación de las personas mencionadas en los libertinos años que siguieron al retorno a la democracia de la sociedad argentina.

DMónica Guido desnuda en la Playboy Argentina de mediados de los años ochentaespués de ese pequeño incidente con la esposa del jefe que marcó el principio del fin de mi carrera futbolística, Guillote me hizo una propuesta tentadora. El mismo sueldo que cobraba en el Blooming me lo pagaría para que fuera su guardaespaldas y confidente en las salidas nocturnas. Guille sabía perfectamente que debía tenerme de su lado por temor a que buchoneara la manera que el Diego se lo marleó, esa noche desenfrenada de sexo y drogas. Y también con eso liberaba su culpa por haberme entregado a la Yuyo sin una pizca de rubor para que le echara el segundo. Era un tiempo en que Guille no podía salir a la calle tranquilo por las reiteradas amenazas que un tal Poly le hacía de viejas deudas de juego y falopa. Fue una de esas noches cuando conocí a Mónica Guido en Mau Mau. Habíamos arreglado con Guille que en sociedad yo me presentaría como un Mónica Guido enloquecía a los argentinos con su escultural cuerpo, y llevó a una generación al borde del suicidio por onanismo con su infartante desnudo en Playboy importante banquero dueño de paraísos fiscales en las Bahamas donde se lavaba dinero sucio del fútbol internacional. “Peter, te presento a Mónica!”, diría Guillote, a lo que yo respondía “Mucho gusto señorita, soy Peter Ashes”. Me daba ridículos humos de sajón, que contradecían completamente mi cara de mataco cruza con indio tehuelche. Pero ahí estaba la perra parada frente a mí sintiendo el olor a guita como los tiburones sienten la sangre de la presa. Mónica lucía bella y despampanante, con un vestido de fiesta de finos breteles que daban libre albedrío a su impactante par de deliciosas tetas. La Guido era joven, esbelta y fibrosa como una pantera en celo y yo quería domarla a pijazos ahí mismo, en plena disco.

Mónica Guido despliega su peluda vagina en la Playboy de hace veinte años atrás

VMónica Guido era una bomba de su época, una generación entera se pajeó al compás de sus desnudos en Playboyamos a bailar?” me primereó ella. “Si, como no!”, le dije apurando un sorbo del carísimo champagne Dom Perignon que Guillote garroneaba abusivamente a la boite. Mónica llevó sus brazos a mis hombros y me invitó a que abrazara su cintura. “Este es un tema movido, se supone que lo tenemos que bailar sueltos”, acoté revelando al tal Peter Ashes como un pajuerano total. “A si? Entonces imaginate cómo vamos a estar cuando vengan los lentos” retrucó muy zorra la Guido. Y empezamos a danzar como si bailáramos lambada, con las gambas encajadas el uno en las del otro. “¿Vamos a sentarnos un rato?” propuso ella, y enfilamos raudos a un mullido sillón convenientemente ubicado en las exclusivas penumbras del antro. En menos de cinco minutos ya estábamos besándonos obscena y descaradamente como dos pendejos, cuando Mónica manotea con su mano derecha para sentir el pingo que escapaba de mi bóxer. “Pepitito! Qué pasó?”, Mónica Guido descansa su privilegiado cuerpo sobre una hamaca paraguaya a la espera de algún pene elegido al azarpreguntó la Guido en una imitación perfecta de José Marrone que me provocó una carcajada. Antes que terminara de reír, ya se las había ingeniado para bajarme la bragueta y capturar mi dura verga con la sorprendente habilidad de las turras profesionales. “¡Pará loca que hay gente!” protesté yo, pero Mónica no dio cinco de bola y sin mediar palabras se la tragó completa y se la mamaba como un lechón recién nacido, haciéndome recular por el ardor que infringía a mi glande. Yo miraba de un lado a otro tratando de disimular el depravado espectáculo; cubriendo con mi saco su cabeza y haciéndome el boludo como perro que se lo están culeando.

Mónica Guido despliega sus desnudos encantos para la Playboy de antañoMónica la chupaba tan magistralmente que me hacía balancear la cabeza con los ojos cerrados como si fuera Stevie Wonder cantando Master Blaster en un video para la Motown. Estaba prácticamente acostada y la silueta de ese hermoso culo me invitaba a que lo adorase, así que metí la mano por el generoso escote de la espalda y me las rebusqué para meterle el dedo mayor derecho en la churrera. “¡Hasta ahí nomás que me dan ganas de cagar!”, se quejó sin mucha convicción la Guido, pero respeté su voluntad. Luego la puse del otro lado para poder acariciarle la nutria con mi mano izquierda, que se mantenía virgen de gérmenes anales. Mónica gozaba y se retorcía en el sillón como una víbora a la que le acaban de cortar la cabeza. Mientras nosotros hervíamos de calentura, el Guillote se paseaba con el gordo Lataliste y todo indicaba que estaban urdiendo algún plan maquiavélico para arruinar económicamente a Mónica Guido conservó sus encantos casi intactos ya bien entrada la década del noventaalguien. Cada tanto veía como algunos matrimonios consolidados de la alta alcurnia de Baires miraban atónitos nuestro improvisado show pornográfico de entrada libre y gratuita. Uno podía detenerse en cualquier parte de la privilegiada figura de Mónica y encontraría sobrados argumentos para pajearse una semana entera, era un verdadero hembrón y tenía la mejor. Qué más se podía pedir de una mina? Mónica me tiraba una onda de yegua come-hombres similar a la de Edda Bustamante pero con mucho menos cara de puta, por supuesto. “Esta noche vas a dormir conmigo, no?” le pedí yo de una manera que parecía un ruego. Ella dejó de besarme y con un brillo enamorado en sus ojos me miró fijo. “Con tal de poder seguir disfrutando de esta pija a mí no me paran ni con los tanques de Onganía”, dijo Mónica eufórica y enfilamos para la salida de Mau Mau abrazados y cagándonos de risa, oliendo a champagne francés y borrachos de sexo.

   
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